¿Cómo vivir de tu arte sin morir en el intento?

¿Cómo vivir de tu arte sin morir en el intento? Parte 2

Lección 2 “Todo artista necesita un público que lo consuma”

 

Para poder vivir de tu arte necesitas un público dispuesto a consumirlo o pagar por algo que tenga una historia de valor. Y eso se logra despertando su interés o su curiosidad, siendo empático con sus historias también. ¿Por qué son famosos los famosos? ¿Por qué hacen algo extraordinario? No, simplemente porque la gente los consume; sin importar si son buenos o malos.

Para que la gente se interese en lo que haces debes ser abierto con tu trabajo. Estar dispuesto a compartir. He conocido varios escritores a los que les contaba cómo a través de un blog la gente leía mis textos y se interesaba por mis libros y la mayoría de ellos estaba en contra de darse a conocer por internet por temor a ser plagiados. Si bien el plagio en internet abunda entre influencers y gente sin talento que engaña a su público; para ser plagiado hay que ser notablemente bueno y eso sólo se gana dándote a conocer.

Te daré un ejemplo. En 2022 fui plagiado por un influencer con más de cinco millones de seguidores. Recitaba un poema y nunca me dio el crédito. Yo mostré en internet el caso y la gente supo del fraude. Hoy ese influencer enfrenta a la justicia por el tema de plagio. Yo me enteré de eso gracias a uno de mis lectores que conocía el poema. Es decir; cuando la gente se familiariza con tu trabajo conoce tu estilo y tu marca y esto se vuelve una seña particular tuya que es casi inconfundible y los que te siguen reconocen de inmediato cuando alguien quiere llevarse todo el crédito.

El temor de muchos artistas al plagio es algo que los frena. Sin embargo, si se quiere lograr vivir del arte hay que compartir y compartir porque sólo así nos damos a conocer. Y en realidad, si eres una persona creativa que se dedica a pulir su trabajo y no te detienes, en algún momento causarás sensación y alguien de algún lugar lejano, se le hará fácil apropiarse de una parte de tu obra porque hacer ruido y causar comentarios tanto buenos como negativo sólo significa algo: vas por buen camino. Así que mi consejo sería que cada cierto tiempo registres tu obra y lleves un control de la misma.

Te daré otro ejemplo. A principios del año dos mil un grupo de jóvenes se la pasaban componiendo canciones. Grababan unas cuantas en cds caseros con sus propios quemadores y después los regalaban en todas las tocadas a las que iban. Pronto muchos jóvenes de su ciudad comenzaron a descargan las canciones y subirlas a sus cuentas de Myspace. Los internautas notaron que tenían muchas rolas y se las compartían entre ellos. No pasó mucho tiempo para que aquello jóvenes se volvieran uno de los primeros fenómenos virales en internet que cambiaron la manera de comercializar su arte. Aquella banda eran los Artick Monkeys.

En mis inicios, yo escribía todos los días en un blog de tumblr. Éramos un grupo reducido de escritores los que escribíamos. La mayoría usábamos un seudónimo. El mío ya sabes cuál es. Pronto comenzamos a interactuar entre nosotros y armamos un grupo exclusivo a fomentar lo que escribíamos. Todos fuimos ganando seguidores y después llegó facebook. En facebook comencé a compartir escritos y la gente los compartía. A veces grababa audios recitando mis poemas y los mandaba por correo. Mis textos fueron armando un camino para crear una comunidad de nuevos lectores de poesía. Poco a poco esta comunidad se convirtió en una tribu y yo en referente para ellos de la forma de leer poesía

Conforme la tribu crecía me hacían la misma pregunta ¿Tienes un libro? ¿Tienes pensado publicar? Y eso me dio mi siguiente idea: publicar mi libro. Busqué por distintos lugares de la ciudad editoriales y apoyos, pero no conseguí nada. No sé si a unos no les convencía mi trabajo; pero yo les hablaba de que tenía una gran comunidad esperando por uno de mis libros. Tengo lo que todo escritor sueña: un grupo de lectores ansiosos por un libro.

Al ser rechazado en distintas instancias, pensé: debe haber una manera de hacer distintas las cosas, romper con lo tradicional, no ser tan cuadrado todo el tiempo. Mi idea vino en Twitter cuando vi que un escritor compartió un fragmento de un libro y decía que él vendía su libro por cuenta propia. Teníamos casi la misma edad. Yo en realidad nunca he sido de hablar mal del trabajo de otros sino de observar qué es lo que hacen bien y cómo podría yo hacerlo mejor. Y eso me dio una idea: descubrir la manera en cómo publicar mi propio libro. Si las reglas del juego no te favorecen siempre puedes cambiar el juego o reinventar las reglas.

Y fue entonces que, durante un par de meses me senté a comparar libros, a ver ediciones digitales, a pasar mis borradores en la computadora hasta que por fin pude crear un libro digital el cual vendía en cincuenta pesos (algo así como dos dólares). Una vez que junté algo de dinero di el siguiente paso: mandé imprimir las primeras copias de mis libros. Y vaya sorpresa; mi primer tiraje se agotó en una semana. Mandé todos los libros firmados y con una pequeña dedicatoria. A la semana siguiente mis lectores estaban tan agradecidos y comenzaron a compartir fragmentos de mi libro desde su celular. La comunidad se incrementó en pocos días.

Bien decía un viejo sabio: lo que no das al mundo tú te lo quitas. Si no compartes tu inspiración tú mismo te la restas. Si no das amor tú mismo te niegas la oportunidad de que otros te amen. Y eso aplica para casi todo. Lo sigo sosteniendo al día de hoy: la mejor manera de crecer es compartiendo.

 

Quetzal Noah

Yo también vivo de mi trabajo creativo. Si esto te ha servido

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