<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>relato archivos - Quetzal Noah</title>
	<atom:link href="https://quetzalnoah.com/tag/relato/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://quetzalnoah.com/tag/relato/</link>
	<description>El Poeta Mochilero</description>
	<lastBuildDate>Tue, 24 May 2022 04:11:34 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.2</generator>

<image>
	<url>https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2018/08/faviconç.png</url>
	<title>relato archivos - Quetzal Noah</title>
	<link>https://quetzalnoah.com/tag/relato/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">150720397</site>	<item>
		<title>¿Cómo volverse mochilero? Cap1</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/03/26/como-convertirse-en-mochilero-cap1/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2022/03/26/como-convertirse-en-mochilero-cap1/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Mar 2022 20:19:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[historiareal]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[mochilero]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=6887</guid>

					<description><![CDATA[<p>Lo último que supe sobre Gulliver fue que lo encontró una tribu de hombrecillos y mujercillas que cabían en la</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/03/26/como-convertirse-en-mochilero-cap1/">¿Cómo volverse mochilero? Cap1</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Lo último que supe sobre Gulliver fue que lo encontró una tribu de hombrecillos y mujercillas que cabían en la palma de una mano. Encontré ese libro en un bazar casero de la colonia Roma en la Ciudad de México y me costó veinte pesos. Era una edición vieja, de esas que tienen el aroma a historia y librero de caoba. No pudo continuar el viaje conmigo porque se quedó en el bus de comerciantes en el que salí aquella noche de verano. Iba de Puebla con rumbo a San Cristóbal de las Casas. En Puebla supe que un libro es el mejor amigo en la soledad y el mal tiempo; pues una tormenta sacudió la ciudad una noche antes de partir al sur y tuve que refugiarme en Los Arcos frente a la Catedral. La incertidumbre de no tener un techo y la preocupación de contraer un fuerte resfriado al estar a kilómetros de mi hogar fueron arrastrados a la costa del olvido por el oleaje de las páginas en cuanto me puse a navegar junto a aquel legendario aventurero.</p>
<p>Eran cerca de las siete de la mañana cuando el bus entró a Tuxtla Gutiérrez. Una ciudad cubierta de frondosos árboles de frutas. Alguna vez me dijeron que en Chiapas nadie se preocupa por comer porque al estirar la mano puedes encontrar un árbol que te regala mango, plátano, cacao, tomate y otras bendiciones de la naturaleza. El bus subió por una carretera montañosa poblada de una densa neblina que obstruía la visión de los conductores y los pasajeros. Un tramo peligroso para quien no lo conoce.</p>
<p>El bus se detuvo en una terminal medio culera como el asiento que me tocó. Ni pedo, si uno quiere viajar lejos debe aguantar un par de hambres si es que no cuenta con mucho presupuesto. Yo traía mil quinientos pesos en mi cartera pensando que eso sería suficiente para llegar a Playa del Carmen. El maletero me pasó mi mochila, la guitarra y una caja de cartón que guardaba mi telescopio. Cargué la vida en mi espalda y me dispuse a caminar. A una cuadra de la terminal había un paradero de combis de donde se escucharon aturdidores gritos que decían <i>Tuxtlaaaa&#8230;.Comitán, Ocosingoooooo</i></p>
<p>Regla básica de orientación entre viajeros: casi todas las terminales de buses están cerca del centro de la ciudad a la que llegan. Fue fácil llegar a la plaza principal usando esa lógica. Seguí a pie cargando la vida en la espalda. Un aroma a café viajó por todo el centro histórico<i>. </i>Pasé por un mercado de artesanías que se encontraba junto a una iglesia que permanecía cerrada. Seguí en línea recta hasta llegar a unos portales frente a una plaza con un kiosco. Me detuve a ver pasar a la gente. Festejé en silencio mi llegada y reflexioné en la decisión que había tomado. Veía viajeros como yo cargando la vida en la mochila. Hombres y mujeres de todas las edades yendo de un lado a otro por todas las calles. Algunos eran interceptados por mujeres indígenas y sus hijos para ofrecerles algún poncho o artesanía. Todo era nuevo para mí. Si México fuera un continente como Europa entonces yo estaba como a diez países de mi casa. Me sentía extraño, ansioso, inquieto y para ser sinceros también un poco atemorizado. Quizás porque me di cuenta que en ese momento sólo me tenía a mí. Es fácil irse de casa, lo difícil es irse de sí mismo y en los ratos de soledad uno tiene que aprender a conocerse. El problema es que uno mismo a veces no se agrada lo suficiente y no puede disfrutarse. Yo por ejemplo me caía mal la mayoría de los ratos en que por obligación tenía que convivir con el extraño del espejo.</p>
<p>Tras no descansar muy bien durante el viaje mi cuerpo me pedía una cama para recuperar energía. Busqué un hospedaje económico. Di vueltas en círculos dejando que el pueblo me regalara todo lo que era nuevo para mis ojos. No fue difícil dar con un hostal. Casi todas las calles cercanas a la plaza principal tenían uno. Encontré un dormitorio por cien pesos en una casona que tenía un patio enorme con mesas y sillas de madera. Me regalaron un delicioso y tostado café chiapaneco como cortesía de bienvenida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: center;"><strong>¿Cómo volverse mochilero?</strong></h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h5>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/03/26/como-convertirse-en-mochilero-cap1/">¿Cómo volverse mochilero? Cap1</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2022/03/26/como-convertirse-en-mochilero-cap1/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">6887</post-id>	</item>
		<item>
		<title>21. Caguama</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/02/13/21-caguama/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2022/02/13/21-caguama/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Feb 2022 01:50:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Escribe Mejor]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[caguamas]]></category>
		<category><![CDATA[cerveza]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[escritos]]></category>
		<category><![CDATA[escritos propios]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[textos propios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=6680</guid>

					<description><![CDATA[<p>La mañana del domingo en que Lupillo partió de Tulum estaba nublada. Al mediodía un aguacero cayó con tal furia</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/02/13/21-caguama/">21. Caguama</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La mañana del domingo en que Lupillo partió de Tulum estaba nublada. Al mediodía un aguacero cayó con tal furia que las calles mal pavimentadas se volvieron pantanos de lodazales. Lupillo tenía que dejar el cuarto antes de la una de la tarde. Se preguntó a sí mismo si volvería a experimentar un hechizo parecido al de aquella mujer que le mostró el amor como un reflejo de la libertad a la que aspiramos los seremos humanos. Sentía una terrible ausencia, como la del escritor que pierde un diario o el del músico al que le hurtan su instrumento. No le pidió su teléfono ni su contacto de facebook porque ella le dijo que si aquello que vivieron era tan especial sería la misma vida la que los volvería a juntar, echando así una suerte al destino de la cual él no era muy creyente. Y fue así que sin un amor que le estremeciera la piel, días con escasas sonrisas o un proyecto fijo que lo motivara a seguir creciendo; se dio cuenta que ya no tenía razones para seguir en el mismo sitio. No tiene nada de malo irse cuando sientes que no estás avanzando. El aguacero cesó un poco y aprovechó para avanzar con rumbo a la terminal de autobuses. Estaba decidido a llegar a Mérida si es que había una corrida. Pero la sabiduría viajera le tenía otros planes. En la pantalla de las salidas solamente aparecía una salida a Chetumal con una parada en Bacalar. Unos días antes escuchó que valía la pena quedarse unos días en la serenidad de la laguna para deslumbrar la emoción ante su paleta natural de colores. Lupillo compró su boleto y durmió casi todo el camino. El autobús llegó a Bacalar. Era uno de esos domingos en los que los viajeros extrañan la comida familiar al pasar por las casas donde padres, hijos, sobrinos y nietos conviven viendo el fútbol o prendiendo el asador.</p>
<p>Caminó dejándose llevar por la sabiduría viajera para encontrar la plaza del pueblo y buscar un lugar para pasar la noche. El verano estaba partiendo al sur. Poco a poco el cielo volvía a despejarse. Al horizonte el reflejo de la laguna lo invitaba a detenerse por un rato. Caminó hacia ella. Encontró un depósito y se compró una caguama. Una caguama en un domingo solitario es como una encontrar a un amigo de la secundaria que no se ve hace años. La alegría en los pequeños detalles que ignoramos por ir apresurados por la vida es el tesoro de los mochileros. Caminó por el muelle de madera y sumergió sus pies en el agua. Abrió la caguama, sacó su guitarra y se puso a tocar un par de rolitas para él. De nuevo la soledad era ese lugar tan agradable del que uno casi nunca se quiere ir. Estuvo ahí hasta que el ocaso le reveló los tonos pastel de la inmutable parsimonia de la laguna. En sus adentros reflexionaba si el Dios que dicen que ha creado este mundo primero fue un artista para imaginarlo de tal manera que en los momentos más alejados de todo aquello que creemos que nos pertenece termine por conmovernos. Lupillo le dio el último trago a la caguama y se levantó. De nuevo solo. De nuevo otro lugar. De nuevo otra cama. De nuevo la sabiduría viajera recordándole que todo está en su derecho de disiparse o desvanecerse como el humo del cigarro que asciende al cielo.</p>
<p style="text-align: center;">¿Cómo convertirse en mochilero?, Quetzal Noah</p>
<p style="text-align: center;">#EscribeMejorConQuetzalNoah</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/02/13/21-caguama/">21. Caguama</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2022/02/13/21-caguama/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">6680</post-id>	</item>
		<item>
		<title>17.Coche</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/02/09/17-coche/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2022/02/09/17-coche/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Feb 2022 23:29:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Escribe Mejor]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[anecdota]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[letras]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[taller literario]]></category>
		<category><![CDATA[textos propios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=6661</guid>

					<description><![CDATA[<p>&#160; Recuerdo que me hablaste de un lugar donde servían buenos mezcales en Ensenada. A veces no sé si ésta</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/02/09/17-coche/">17.Coche</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Recuerdo que me hablaste de un lugar donde servían buenos mezcales en Ensenada. A veces no sé si ésta historia ocurrió contigo o con alguien más. Lo que pasa es que una serie de sucesos y rostros familiares se repiten en mi cabeza como la cinta de una película. No lo digo porque no lo haya disfrutado sino todo lo contrario, quisiera recordar tu rostro con el mismo detalle con el que recuerdo las lágrimas de las finales perdidas por mi equipo. Sé que llegamos ahí porque te gusta la poesía. Eres una chica que revive con las historias de amor de los libros y si alguien te recita te estalla el deseo, la imaginación y tu piel a lo Juan Rulfo: se vuelve un llano en llamas.  Entre mezcales escuchamos a un trovador suavizar nuestros oídos con la nostalgia del romance. Yo pedí una cubeta de cervezas. Tú no querías beber mucho porque ibas a manejar. Me dijiste que querías disfrutar de mí toda la noche. Yo tomé tu mano. Te ofrecí en infinito entre las yemas de mis dedos. Un par de acordes misteriosos para que las armonías que producen el color de los tallos no dejaran de sonar en tus oídos cuando cierras los ojos. Te hice un juego para que te acercaras a que te dijera un secreto y lamí tu oreja. Me miraste como quien ya no ofrece resistencia a los placeres que el bondadoso destino quiere que disfrutemos para tener de recuerdo en las noches más frías. Mordiste tu boca. Yo sabía lo que tú esperabas que dijera ¿Quieres ir a otro lado? Pagué la cuenta y al llegar al estacionamiento mire no hubiera nadie y te recargué contra la cajuela de tu coche, te subí sobre ella y te besé el cuello mientras mis manos jugaban a explorar las islas remotas debajo de tu blusa. Un guardia se asomó y te apreté contra mí y te pedí que no te movieras para que pensaran de lejos que nuestro acto sólo se trataba de un cariñoso abrazo. Luego subimos al coche. Apretaste mi cara con tus manos y me devorabas en un absoluto idilio. Brincaste a mi asiento y te montaste sobre mí. Te dije que conocía un lugar mejor. Te paraste en seco y condujiste el coche a unos cerros un poco alejados de la ciudad. Cuando llegamos me preguntaste ¿Es aquí? Te mordí suavemente los labios. Te quitaste la blusa. Desabrochaste mi pantalón. Te bajaste las bragas de la falda. Nos pasamos al asiento trasero. Te sentaste sobre mí. Soy toda tuya, me dijiste. Vimos las luces de un coche que se acercaba. Miraste nerviosa y sorprendida. Creo que es mi esposo, me dijiste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>#EscribeMejorConQuetzalNoah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/02/09/17-coche/">17.Coche</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2022/02/09/17-coche/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">6661</post-id>	</item>
		<item>
		<title>8. Telescopio</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/01/31/8-telescopio/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2022/01/31/8-telescopio/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Jan 2022 23:02:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Escribe Mejor]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[cosmos]]></category>
		<category><![CDATA[el hombre del telescopio]]></category>
		<category><![CDATA[EscribeMejorConQuetzalNoah]]></category>
		<category><![CDATA[espacio]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[quetzal noah]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[taller literario]]></category>
		<category><![CDATA[telescopio]]></category>
		<category><![CDATA[universo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=6607</guid>

					<description><![CDATA[<p>Me lo encontré en un tianguis sobre ruedas en ciudad Obregón. Lo miré detenidamente una y otra vez. Trataba de</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/01/31/8-telescopio/">8. Telescopio</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Me lo encontré en un tianguis sobre ruedas en ciudad Obregón. Lo miré detenidamente una y otra vez. Trataba de viajar ligero ¿un telescopio? Recordé a un hombre que se ponía en las esquinas del Barrio Antiguo con un par de ellos. Les colocaba un letrero “Vea de cerca la luna. Cooperación Voluntaria. Si no puede cooperar véala GRATIS”. Le pregunté el precio a aquel comerciante se traía un montón de mercancías que traía de las casas de gringos ricos. Dame quinientos pesos, ya pa que se vaya. Tuve que ir a un cajero automático. Era domingo y al haber menos gente por las calles todo me parecía que estaba lejos. Con ese telescopio viajé a Los Cabos y me volví un astrónomo urbano. Llegué con él a Guadalajara, Querétaro, Ixmiquilpan, Puebla, San Cristóbal de las Casas, Palenque, Tulum y las playas de Oaxaca. Había viajeros que cargaban en su mochila paños con hilos, alambres, pinzas y piedras preciosas con las que fabricaban artesanías. Unos llevaban sus cámaras fotográficas y vendían sus colecciones o les hacían sesiones a los turistas. Otros llevaban la música y cargaban con guitarras, ukuleles y tambores. Pero yo, se podía decir que era un viajero de las estrellas, ya que mi trabajo consistía en mostrar las maravillas del espacio a los curiosos caminantes que se paraban frente a esa extensión de la vista que nos permite soñar y pensar en otros mundos. Yo cargaba con un artefacto capaz de revolucionar la imaginación y dejar el recordatorio de que hay cosas que se escapan de nuestro alcance cotidiano y que deberíamos acostumbrarnos a ver más hacia el cielo para apuntar alto. Mi telescopio se transformaba en una nave espacial y por segundos podía darle una vuelta a la luna para dicha y asombro de todo aquel que dejaba una cooperación. Recorrí pueblos y ciudades con él. De repente me sentía como ese pueblo gitano de Melquíades en Cien Años de Soledad que llevaba novedades a las mentes que se cerraron por acostumbrarse a la rutina. Un día regresé a casa y dejé el telescopio en el armario. De vez en cuando escuchó los murmullos de los viajeros asombrados cuando se acercaban y descubrían que probablemente algo más grande podía existir y quizás no estamos tan solos como pensamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Quetzal Noah</p>
<p style="text-align: center;"><strong>#EscribeMejorConQuetzalNoah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/01/31/8-telescopio/">8. Telescopio</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2022/01/31/8-telescopio/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">6607</post-id>	</item>
		<item>
		<title>PENSAR FUERA DE LA PECERA</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/09/19/pensar/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2021/09/19/pensar/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Sep 2021 17:46:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[entrada]]></category>
		<category><![CDATA[existencial]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=5862</guid>

					<description><![CDATA[<p>El fin de semana pasado visité City Market, un supermercado en el municipio más rico de Latinoamérica. Debo admitir que</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/09/19/pensar/">PENSAR FUERA DE LA PECERA</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">El fin de semana pasado visité City Market, un supermercado en el municipio más rico de Latinoamérica. Debo admitir que cada día esto más convencido de que no se debe subestimar el poder de las redes sociales; pues yo visité éste supermercado movido por la curiosidad heredada luego de ver de un montón de tiktoks de aspirantes a influencers mostrando la razón del por qué éste lugar es más visitado que el Museo de Historia Mexicana: la carne Kobe. Éste es uno de los sitios privilegiados en México que venden ese manjar de las reses japonesas. Para que estés convencido de ello, frente a los mostradores de la carne se levanta una columna con una placa dorada escrita en lengua nipona y con una foto de unos japoneses en traje. Aunque yo en realidad vi un trozo de carne cualquiera estoy seguro que su sabor debe ser distinto, pero no debemos descartar la posibilidad de que sea una suposición que existe en la imaginación colectiva de la gente que paga por ese trozo de carne el aguinaldo de un albañil; el sabor podría estar relacionado con la sensación de merecer nuevas texturas al paladar por tener un alto poder adquisitivo. En fin. En ese piso de las carnes había una sección de comidas con barra muy al estilo mercado europeo. Se podía pedir desde un ceviche peruano hasta una paella valenciana. Una de las barras tenía en el centro de su cocina una enorme pecera con ejemplares acuáticos coloridos y otros horrorosos. Contemplé durante unos minutos la escena mientras esperaba mi porción de tortilla española. El hábitat de aquellos peces era muy pequeño. Lo único que hacían era darle vueltas a la pecera. No tenían depredadores. No se podía ir más allá de su horizonte. Se movían como una reina en el tablero de ajedrez: con total libertad sin olvidar que tienen un espacio limitado. En ese momento me entró una duda existencial. Cogito ergo sum. ¿Sabrán aquellos peces que al no tener peligros ni problemas para buscar alimento solamente están existiendo? Existiendo en una pecera de un lado a otro. Tal vez no. Tienen memoria de corto plazo. Cuando uno de ellos esté a punto de pensar en que su vida no tiene ningún valor más que el de ser un adorno podrían deprimirse e intentar salir de la pecera; pero en pocos segundos se olvidarían. No subestimemos el valor del tiempo: pues bastan unos segundos para amar a una persona y menos de dos para tener una idea genial. Tal vez no somos tan diferentes a los peces de la pecera. Nos levantamos para ir a trabajar, recorremos la misma ruta, saludamos a las personas de siempre, esperamos que se apague la luz para descansar y luego nos levantamos para seguir existiendo. La única diferencia es que nosotros podemos pensar (si es que queremos) por periodos más prolongados y darle sentido a las acciones con las que salimos a mostrar que existimos. Tal vez un día nosotros aprendamos a salir de nuestra pecera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>PUEDES SEGUIR ESCUCHANDO MÁS MAMADAS COMO LAS QUE ESCRIBO EN MI PODCAST</strong></p>
<p><iframe title="Spotify Embed: ROMÁNTICOS Y VIAJEROS" style="border-radius: 12px" width="100%" height="152" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/show/4n9hgRxRICsHnb5gLS3jG3?si=xXZdTgvbSmivvA01Z0y7bg&#038;dl_branch=1&#038;utm_source=oembed"></iframe></p>
<p style="text-align: center;">
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/09/19/pensar/">PENSAR FUERA DE LA PECERA</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2021/09/19/pensar/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">5862</post-id>	</item>
		<item>
		<title>FUE UN DÍA LARGO</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/09/08/dia-largo/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2021/09/08/dia-largo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Sep 2021 15:25:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[anecdotas]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[café]]></category>
		<category><![CDATA[cosas de la vida]]></category>
		<category><![CDATA[curiosidades]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[miercoles]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=5799</guid>

					<description><![CDATA[<p>Desperté temprano. Tenía una cita en el taller de vidrios para auto luego de que el fin de semana mi</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/09/08/dia-largo/">FUE UN DÍA LARGO</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desperté temprano. Tenía una cita en el taller de vidrios para auto luego de que el fin de semana mi coche fue afectado en la aletilla trasera. Lo curioso del caso fue que no se llevaron nada, y eso que a la vista saltaban un par de libros. Tal vez eran ladrones incultos. Llegué a la oficina del taller a las diez de la mañana, un ejecutivo de mi aseguradora se encargó de tramitar mi cita. Yo abrí la puerta y vi en recepción a dos mujeres que atendían a un par de hombres. Una de ellas al verme me dijo que me saliera ya que no podían estar más de dos clientes en la sala. Luego de diez minutos ingresé a la sala. Me dijeron que tomara asiento. A las diez con treinta la mujer me pregunta el motivo de mi visita y le dije que tenía una cita para reparar el daño en mi coche ¿Tenía cita? ¿Por qué no nos dijo? Los que tienen cita pasan primera, dijo en un tono molesto. Pues usted no me preguntó, yo llegué y lo primero que hizo fue decirme que esperara, no me preguntó si tenía cita. Ella insistió en que lo había hecho mientras el tono de su voz se alzaba y yo hacía lo mismo. A veces éstas personas luchan todo el día por tener la razón que se sienten con el derecho de hablar de tus hechos desde una perspectiva que no ocurrió. La mujer dejó de discutir y tomó mis datos. Dejé el coche y salí a la avenida a pedir un taxi de regreso a casa en medio de un día insoportablemente soleado al mediodía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todo normal al regresar a casa para ir al gimnasio con mi chica, salvo por el conductor del uber que venía muy rápido y al parecer estaba mentando madres porque tenía prisa. No sé de qué. Al regresar de nuestras rutinas decidí ir a cortarme el cabello en lo que ella preparaba su ceviche especial. Busqué una barber en google y caminé casi un kilómetro y ya no existía. Mi chica me había pedido un agua mineral para preparar con un clamato que tenía desde el domingo. Al llegar a casa me pidió abrir la botella. En un inútil intento con todas mis fuerzas y mi camisa me sentí retado por el sello circular de la tapa. Tomé un cuchillo y fallé a la primera. A la segunda perdí la trayectoria del objeto y me clave la punta en mi dedo más gordo. La sangré escurrió por el piso. Me asusté al ver un ver la carne triturada y bolitas amarillas que salían de mi piel. Agarré una toalla para detener el sangrado. Sentí que mi dedo se iba enfriando. Pensaba en apretarlo cada vez con más fuerza para que no se me cayera. No tenía alcohol ni gasas. Pedí un uber para ir a una farmacia del doctor de la botarga. El uber tardó una eternidad relativa a lo que se sentía estarse desangrando. Se pasó por unos metros del domicilio. Bajé de inmediato. Eran las tres en punto. Llegué al consultorio y toqué la puerta. Salió una doctora. ¿Qué te pasó? Me corté con un cuchillo. Ah, es que ya voy de salida. Ya viene el otro doctor. No podía creerlo, no le intereso ver mi herida ni deshonrar el juramento de Hipócrates. Pensé que sería mejor ir a la farmacia de enfrente. Crucé la avenida. Mi dedo se enfriaba. Para mi fortuna las consultas terminaban a las tres de la tarde. No me quedó más remedio que esperar otros quince minutos al médico. Ante el temor de seguir desangrándome le marqué a mi mamá para que me recogiera. Al fin llegó una doctora que amablemente me hizo tres puntos de sutura. Mi mamá me esperó. Me llevó a casa y comimos juntos. Me llevó a recoger mi coche.</p>
<p>Luego de que me entregaron el auto por fin pude pasar a cortarme el cabello. En la barbería sólo había un hombre de unos setenta años atendiendo. Me senté para darle indicaciones del corte. Me contó que tenía cincuenta y nueve años en el oficio. Que en San Pedro duró treinta años trabajando dando sus servicios a políticos, futbolistas, músicos y uno que otro personaje de la farándula. La barbería era una franquicia. Me quedé pensando en que ¿por qué después de tantos años y con sus conocimientos no puso su propia barbería? Cuando quedé listo quise pagar con tarjeta pero su terminal no funcionaba. Dejé un libro que llevaba en la mano en una mesa como garantía. Fui a sacar dinero al cajero de un seven eleven. Le pagué exacto. Tu libro, se te olvida tu libro ¿yo para qué lo quiero? Aquellas palabras fueron la respuesta a mi pregunta. Tal vez no puso su propia barbería porque no había abierto un libro.</p>
<p>Y fue así que este día largo supe que hay gente que no está al servicio de su vocación y otros que sirven tanto que se olvidan de que pueden tener lo suyo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/09/08/dia-largo/">FUE UN DÍA LARGO</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2021/09/08/dia-largo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">5799</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Fracasamos intentando ser alguien en la vida de quien no nos tiene en sus planes</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/03/15/principio-de-resistencia/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2021/03/15/principio-de-resistencia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Mar 2021 01:29:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[escritos]]></category>
		<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[quetzal noah]]></category>
		<category><![CDATA[reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[teoría de la fragilidad]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>
		<category><![CDATA[textos propios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=5146</guid>

					<description><![CDATA[<p>&#160; ¿Qué se sentirá gustarle a la más bonita de la escuela? ¿Qué se sentirá saber que ella te piensa</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/03/15/principio-de-resistencia/">Fracasamos intentando ser alguien en la vida de quien no nos tiene en sus planes</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué se sentirá gustarle a la más bonita de la escuela? ¿Qué se sentirá saber que ella te piensa antes de dormir? Debe ser uno de esos sentimientos reservados por la sabiduría divina. Desde que tengo memoria nunca me he enterado de que en realidad le guste a alguien. Sobre todo los chicos con pocos atributos físicos como yo nos hemos rendido ante dicha posibilidad y no queda más que desarrollar otros talentos como dibujar, componer canciones, tocar la guitarra, salir a correr, leer muchos libros, tratar de ser graciosos, tener charlas de temas interesantes, a falta del estereotipo de belleza hemos tenido que cultivar otras cualidades. Me pregunto ¿quién le gusta a ella? Si tengo la posibilidad de desviar su atención hacia mí con detalles, con palabras, con poesía, con este latente espíritu de recorrer con ella toda la ciudad y tener distintas historias en cada esquina donde nos devoraríamos a besos, pienso con optimismo que podría darle la felicidad que ella merece, sin embargo ¿Querría ella ser feliz? Me ha dicho de ese deleite casi surrealista que tiene al estar triste, lo disfruta, se ha enamorado de esos periodos donde se siente rota, su estado melancólico la pone creativa y con su sublime voz podría calmar a un ejército si se lo propusiera; estoy seguro de ello. Por la mañana tengo una leve resaca. No tengo ese arrepentimiento que comúnmente me acompaña después de beber. Tal vez es porque al revisar el teléfono no he perdido la dignidad en un mensaje sin respuesta. Me pongo a revisar mis notas, no se ha ido este hábito de dedicarle unas palabras frente a una hoja de papel, estoy en un proceso de desencantamiento, me estoy resistiendo seguirle inventando virtudes en actitudes que yo exagero. Por ejemplo, una tarde preparó una comida en su casa para mí, a partir de dicho acto he creído que es de naturaleza noble, que su corazón de piedra tenía actitud de mina, que mi paciencia y mis detalles terminaron por convencerla de que en realidad hacía falta en mi vida ¿cómo una musa? No, no lo creo, esa es una aspiración muy vanidosa y ridícula, más bien; veo en ella mi compañera y complemento, veo dos seres dotados de sensibilidad inspirados por el espacio, los cometas, creando teorías de esa sutil coincidencia por encontrarse a pesar de tantas variaciones del camino en este multiverso. Esta serie de ideas me ha llevado a perderme de su realidad y a veces me siento tan idiota por no saber lo que ella quiere; habría sido más sencillo decirme que no me quiere en su vida. Es un poco masoquista pensarlo, pero, tal vez le guste tener a un pendejo dispuesto a todo por ella ¿quién no ha ilusionado a una persona que en el fondo sabemos que no es indispensable en nuestra vida solamente para evadir nuestra extraña soledad? Me levanto de la silla, me preparo un café y reviso las noticias en el celular, ha subido un vídeo cantando un cover, me resisto a verlo, no quiero que nadie lo comparta, me caga que sea tan bonita, tan talentosa, tan independiente, me caga saber que no he aportado nada de valor en su vida. Me cruza instantáneamente el pensamiento de irme de la ciudad, tal vez ya es hora de ir arreglarme el corazón a la playa o a un pueblito. Abro la ventana del explorador para buscar ofertas de vuelos, la última vez que me fui así fue cuando estaba en Cabo San Lucas, tras tres semanas de pisar su arena fría como un auténtico vagabundo del dharma me dirigí al aeropuerto con una bolsa llena de monedad que junté mostrando a las personas que paseaban por la Plaza del Marlín la luna a través de un telescopio. Recuerdo en las pantallas de las aerolíneas que el único destino disponible para ese día era Guadalajara. Cuando sientes que un lugar ya te ha enseñado todo lo que necesitabas aprender es momento de continuar con el viaje. Acumulas ciertas energías en tu trayecto de las cuales tienes que desprenderte para que tu paso sea más ligero. No son en su totalidad buenas ni malas, lo que tienes que descubrir es la forma de mantener el equilibrio y la mente en el ahora. El celular vibró, era un número desconocido. No acostumbro a contestar el teléfono a no ser que se trate de un amigo cercano. Tal vez eran los del banco que me querían ofrecer una tarjeta de crédito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">CONTINURÁ</p>
<p style="text-align: left;">                                                                                                  <strong>Principio de resistencia | Quetzal Noah </strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/03/15/principio-de-resistencia/">Fracasamos intentando ser alguien en la vida de quien no nos tiene en sus planes</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2021/03/15/principio-de-resistencia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">5146</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Estoy bien Quetzal Noah</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jan 2021 03:54:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritores mexicanos]]></category>
		<category><![CDATA[fanzine]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[quetzal noah]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=5019</guid>

					<description><![CDATA[<p>Estoy bien» fueron las últimas palabras de mi amigo Saúl antes de enterarnos de tan terrible noticia. Nos mirábamos los</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/">Estoy bien Quetzal Noah</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">Estoy bien» fueron las últimas palabras de mi amigo Saúl antes de enterarnos de tan terrible noticia. Nos mirábamos los rostros angustiados con un desfile de preguntas sin respuesta, ninguna razón parecía encajar de manera lógica, aunque ¿qué tiene de lógico este mundo? Es por ello que muchos eligen lanzarse al caos en búsqueda de un sentido para reivindicar su vida. Su madre se ahogaba en un océano inmenso de lágrimas y en los episodios de su voz de agonía decía mijito chulo, mijito tan lindo, mijito&#8230; su padre la tomaba por los hombros desgarrado por dentro tratando de no llorar, alguien tiene que hacerse el fuerte en este tipo de casos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dos días después del velorio Patricio, Paola y yo nos vimos en ese bar que frecuentabamos los cuatro donde los jueves tenían promoción de tres cervezas y unas alitas por cien pesos. Nos faltaba Saúl, no podíamos decir que nuestro amigo se fue feliz de este mundo porque no lo sabíamos y en cierta parte eso nos tenía aterrados. Bebimos con un montón de vidrios afilados atravesando nuestra garganta, repasabamos nuestras aventuras en los días de prepa cuando nos poníamos de acuerdo para saltarnos las clases e irnos por una pizza o al cine hasta la última vez que estuvimos juntos los cuatro que fue cuando salimos a hacer una sesión fotográfica a esa vieja casa embrujada en del centro de Monterrey.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dos meses después fui asimilando el dolor y acepté con el más sincero cariño latente de una amistad noble su repentina partida. En ese entonces quedé de verme con una chica que conocí en tinder en uno de esos lugares donde la cheve está a dos por treinta pesos. Tenía un aura misteriosa, su cabello largo y suelto como surcos que se mecen al cálido e inmutable viento de las parcelas, un collar negro y tatuadas algunas figuras geometrías en su muñeca y su hombro. No estábamos en búsqueda de ninguna conexión así que después de dos cubetas de coronas nos fuimos a buscar un motel barato como mutuo acuerdo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">LO SIENTO, le decía apenado luego de que tras varios minutos de besos se me fuera la erección, hicimos varios intentos y me senté al borde de la cama. Creo que traigo un pedo psicológico. Ella me miró con ternura y me preguntó de qué se trataba. Es un amigo que murió hace dos meses, y no dejo de pensar en eso. ¿Y cómo murió? Me preguntó acercándose a la cama. Es lo extraño de todo, él un mes antes de su muerte nos dejó de hablar, no contestaba los mensajes, desde que fuimos a esa casa embrujada no nos dirigió la palabra hasta que de tanta insistencia un día le llamamos y solamente nos dijo «Estoy bien». ¿Te refieres a la casa embrujada del centro donde se suicidó la muchacha?</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">¿Hubo un suicidio en esa casa? Un aire helado me petrificó al instante. Sí, una chica se ahorcó, una prima mía era amiga de ella, me vino a ver para hablar con ella, pero no se manifestó. ESPERA ¿te refieres a hablar con una persona muerta? Sí.</div>
<div dir="auto">Me contó que era médium y desde que ella recordaba su infancia veía personas muertas a las que ayudaba cuando dejaban pendiente algo en este mundo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Lo que tú no sabes es que las almas de los suicidas tienen una energía sumamente oscura, muchas veces si pasas por un lugar donde alguien se quitó la vida por cuenta propia y tu energía está baja es probable que la energía de esa persona pueda fugarse con facilidad a tu cuerpo y adueñarse de tu mente. Puede manifestarse en ti sentimientos de histeria, ansiedad extrema y deseos de suicidio sin razón aparente.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Nos vestimos y salimos del motel para regresar a un bar a platicar. Pasamos cerca de aquella casa, sentí como si me surrara, le dije que mejor tomáramos otro camino aunque fuera más largo. Recordaba a Saúl con su enorme sonrisa, su cámara fotográfica, sus ganas de salir a visitar pueblito, las palabras de amor que tenía con su familia. Tal vez Saúl no fue quien decidió lanzarse de aquel puente hace unos meses.</div>
<div class="yj6qo"></div>
<h3 class="adL" dir="auto" style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-5021" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1-300x225.jpg" alt="" width="521" height="391" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1-300x225.jpg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1.jpg 499w" sizes="(max-width: 521px) 100vw, 521px" /></a></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/">Estoy bien Quetzal Noah</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">5019</post-id>	</item>
		<item>
		<title>¿Cómo me volví escritor?</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2020/07/21/como-me-volvi-escritor/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2020/07/21/como-me-volvi-escritor/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 03:16:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Viajero]]></category>
		<category><![CDATA[como escribir]]></category>
		<category><![CDATA[consejos para escribir]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[taller literario]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=4214</guid>

					<description><![CDATA[<p>“Estuvo raro” es lo que les respondo cuando me preguntan. Aunque con raro me refiero a que no me di</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/07/21/como-me-volvi-escritor/">¿Cómo me volví escritor?</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5>“Estuvo raro” es lo que les respondo cuando me preguntan. Aunque con raro me refiero a que no me di cuenta de lo que significaba hacerlo todos los días que recuerdo desde que entré a la universidad hasta el momento en que gané unos pesos con mis primeras publicaciones. Y es que nadie me dijo cómo se hacía, porque incluso los mismos escritores que contactabas parecía que no estaban muy adentrados en el asunto o unos simplemente eran medio mamones. Una imagen de un chico de primaria viene a mí, entregando una copla a la profesora en tercero, era una tarea hacer una composición a la bandera, todos llevaron un trozo de himno y yo escribí un par de rimas memorables para un amateur de ocho años. Después en secundaria redacté varias cartas para tres de mis amores, solamente una tuvo éxito, sin embargo, no pensé que en esos trozos de papel pudiera existir una pizca del talento que se necesita para ser escritor, hasta ese entonces los escritores me parecían seres ficticios o fantasmas porque no conocía a ninguno y no sabía de nadie cercano que tuviera uno de ellos por conocido. Cuando entré a la preparatoria cambié mis gustos musicales de rap por las cumbias texano-norteñas y el rock, con ello aprendí mis primeros acordes de guitarra y en mi frustrado intento de no poder tocar ninguna canción comencé a escribir las mías con la música tal y como sonaba en mi cabeza. Los libros de pensamientos orientales y metafísicos se volverían mi universo literario, pues de ellos extraía frases y reflexiones que me llevaban a formular las mías, el oficio de pensar se convirtió en mi pasatiempo favorito. Dice Murakami que un pianista o un pintor necesitan preparación, invertir en horas de estudio y práctica, pero un escritor solamente necesita una pluma, papel y saber redactar, en palabras de Murakami “casi cualquier japonés podría hacerlo” me gusta mucho esa referencia porque habla de dos cosas: los japoneses son personas muy disciplinadas y tienen un nivel educativo alto. Cosa más cabrona para los aspirantes a escritores en México porque se cargan con un promedio de lectura muy bajo y eso puede afectar considerablemente el desarrollo de su obra, ni qué decir que uno de los hábitos favoritos de nuestros compatriotas es procrastinar. Y bueno, cuando terminaba la preparatoria, sin ninguna formación literaria más que el haber reprobado dos veces español, fui escribiendo mi primera novela. Yo casi no platicaba con nadie de ese pasatiempo mío de escribir. Solamente con dos amigos de mucha confianza, cuando les contaba la trama de mi novela, estaban seguros que sería un éxito. La prepa terminó y cuando entré a la universidad, uno de los primeros días de clases llevaba el cuaderno con todo mi borrador a mano, para mi pendejez, el cuaderno se quedó debajo de mi pupitre y nadie lo devolvió. Estuve triste un par de semanas y después me dije algo que perdura hasta estos días de tanto plagio en la red de mis textos “Podrán robarme un textos pero nunca el talento” . Curiosamente a los pocos días descubriría a través de un blog de un amigo la poesía, tenía una manera de escribir versos muy atrevidos, como si no le pidiera permiso a nadie, como si esas letras no necesitaran de moral para existir, era poesía en su estado más puro: que no pretende, que no te intenta convencer, era el rostro de un alma solitaria que buscaba el propósito de su existencia así como la eterna búsqueda del calor de una mujer. Y así, experimentando hice mis primeros poemas. Se volvió un hábito escribir todas las noches, con desmesurada pasión si lo hacía de jueves a sábado después de pasear por los bares del Barrio Antiguo y llegar a casa con todas las historias de conquista que no sucedían. Estuve escribiendo sin detenerme durante un año y medio, y no, no venía a mi mente el publicar un libro, estoy hablando que se trataba del 2008, los jóvenes no conocíamos los alcances que tendría el internet, escribir seguía siendo esa parte de mí muy aburrida de contar.</h5>
<h5>Los escritores antes de saber que son buenos son tímidos y retraídos, después llega el insaciable ego y las ganas de fama y se pierde el enfoque del camino. Me nutrí de muchos autores los años venideros. Una tarde de febrero circulaba por Facebook un cartel con una invitación a un taller de poesía llamada Poetry Slam. La cita era un sábado en un bar del Barrio Antiguo, había muchos escritores, me sorprendió, ahí estaban los escritores, eran reales, existían, no eran tan viejos como pensaba. La chica que impartía el taller era Dary, venía de Suiza y hablaba cinco idiomas, por ella conocí el manejo de la voz, la importancia del estilo, el imaginar lo que se decía y a James Joyce y Roberto Bolaño. Estaba José Miguel Soto que tenía un grupo de rap llamado Menuda Coincidencia, por él conocí la hermosura del bronce de Quevedo, el Siglo de Oro de la Poesía Española. Marcelo Reyes que me compartía mucho e Nietzche. Y así, me fui nutriendo de autores que me llevaban a otros y otros. Después de leer Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño la poesía se volvió el único género que quería explorar a toda costa, quería descubrir diversos métodos para hablar de una galaxia en una frase, lo que me gustaba de los poetas es que ya borrachos, no éramos poetas, ni hablábamos de poesía, nos volvíamos seres tiernos llenos de ansiedad y temores; por ello bebíamos en exceso. El grupo tuvo la finalidad de juntarnos en un evento llamado Poetry Slam donde cada poeta se subía al micrófono a recitar y cuando terminaba el público que no tenía ningún conocimiento de ritmo, métrica o cualquier forma le calificaba por el solo hecho de sí su texto llegaba o no a estremecerle una que otra entraña.</h5>
<h5>Cuando concluí la universidad, se desvanecía aquella imagen de estudiante bohemio, de poeta arrastrado al romanticismo de la pobreza y el rechazo. Tenía un dinero ahorrado por mis meses laborando en un banco y me fui de mi ciudad unos meses, vagué por Ciudad Obregón, Los Cabos, La Paz y Guadalajara. Al regresar fui a hacer mi servicio social en un centro de estudios ambientales de la universidad, ahí di con un libro sobre las especies endémicas de México y me llamaba la atención el maguey, al mismo tiempo terminaba un curso en línea de literatura de Ciencia Ficción y Fantasía de la universidad de Michigan. Leímos Alicia en el país de las maravillas, Alicia a través del Espejo de Lewis Caroll, Frankenstein de Mary Sheller, Drácula de Bram Stocker, Los cuentos de los hermanos Grimm, Narraciones de Edgar Allan Poe, El hombre invisible de H.G Wells, La marca de nacimiento de Nathaniel Hawthorne, Crónicas Marcianas de Bradbury y Little Brother de Cory Doctorow. Con la fantasía a todo lo que da tras leer a los hermanos Grimm, me topé con una convocatoria de Conabio y Conaculta de Canciones y Cuentos por México para crear una obra que hablara del paisaje mexicano. Esa tarde escribí diez cuentos entre ellos uno que resultaría ganador “Ximena y el maguey” una niña que se topa con una planta de maguey en el desierto y esta le enseña sus usos tales como el aguamiel, las agujas y la miel de la misma. El resultado de la convocatoria me inspiró confianza para continuar escribiendo, pues, comencé a sospechar que no era tan malo. Mandé muchos trabajos de poesía a decenas de convocatorias durante un año y medio, dudo que hayan si quiera sido leídos, pues como muchos saben, estos concursos están llenos de favoritismos y compadrazgos que se ceden los premios año con año. Por ello en el fondo me da gusto que hayan recortado los recursos del FONCA.  Algo que no te cuentan de esas convocatorias es que supone un gasto más o menos de quinientos a setecientos pesos poder concursar por los gastos de envío, las impresiones y los traslados que se gasta uno en trabajar la obra. Total, un tiempo me olvidé de intentar ganar un concurso y seguí mi rumbo. Me fui a vivir a Guadalajara y para no deprimirme por no tener trabajo y dinero me refugié en mi blog de Tumblr escribiendo una novela llamada “El viajero solitario” la cual hablaba de Lucas Emiliano, un tipo que se va de su ciudad con una guitarra y una mochila recorriendo el norte de México después de probar el peyote en Real de Catorce. El blog ganó unos seguidores durante unos meses, esos meses en los que probaba suerte como músico y estudiaba unos cursos de canto costeando mis gastos trabajando como bellboy en un hotel de la avenida Mariano Otero. No me fue tan mal, le abrí un concierto a Juan Cirerol y me faltó poco para uno de Carla Morrison. El mundo de los artistas se basa en saberse mover con los contactos adecuados, cosa que jamás hice como escritor, me fastidiaba ese ambiente pretenciosos que buscan superarse en vanidad por decir cosas que nadie pueda entender. Dejé Guadalajara y viví un tiempo en el pueblo de mi abuelo en Hidalgo mientras decidía si regresaría a Monterrey o tendría que hacer algo distinto. Fue entonces que leí de nuevo mi novela. Me di cuenta que mi personaje era aquello en lo que yo quería convertirme: un poeta mochilero. Así que con mil pesos, una guitarra y una mochila de estudiante dejé el pueblo de mi abuelo y me dirigí a Chiapas. En una central de autobuses me encontré un Smartphone con Word y me puse a escribir a diario, todos los días hasta que crucé el sur de México y viví en Flores, Petén en Guatemala.</h5>
<h5>Duré casi un año y medio fuera de México, siete meses durmiendo en el suelo de casas donde me daban posada, la arena y hostales tocando canciones mías y de otros en las taquerías, mercados, camiones y restaruantes . Yo tenía la idea de llegar a Costa Rica pero un problema con mi pasaporte me trajo de regreso. Para entonces mi blog ya tenía más seguidores y me llegaban solicitudes de muchas personas que compartían mis escritos. Fue en Guatemala donde descubrí a Roberto Vidas, un hombre que se hacía llamar a sí mismo poeta, nos emborrachamos y dijimos poesía a las chicas por toda la isla la noche que coincidimos.  La manera en que reclamaba su lugar como poeta en el mundo me hizo creer de nuevo en las palabras. Tuve una última parada en Puerto Escondido y ciudad de México. Cuando regresé a Monterrey pasaron dos meses para conocer a Sofía. Las cartas que le escribía para dejar en la puerta de su casa se volvieron un ejercicio literario y así al poco tiempo de que mi declaración de amor fallara yo terminaría en Mérida en donde asistí a un bazar donde vi escritores que publicaban sus poemas en fanzines y los vendían y pensé “yo podría hacer eso, quizás hasta mejor”. Y en Monterrey una tarde pensé ¿Qué tanto costaría hacer un libro? Y me salí a preguntar por todos lados, al señor de la tiendita, de los tacos, los herreros, los carpinteros, los eléctricos, si es que conocían un lugar, mi hermana me apoyó con una lanita yo tenía otra que había juntado trabajando en foodtruck de comida vegana. Así que mandé a imprimir los primeros ejemplares de “Para que te sientas bonita”. Me duraron cinco días. Le devolví a mi hermana su dinero con intereses. Tenía listo De las estrellas a Sofía y Teoría de la Fragilidad. Y yo seguí escribiendo, pero ahora, estaba ganando dinero por hacerlo. Ya no había nada que perder. Y creo que eso ayudó mucho. Trece años escribiendo desde que recuerdo y apenas hace cinco que arranqué. Hoy en día sigo leyendo, más que nunca, aunque he ido cambiando de preferencias, he ido creciendo, han madurado muchas cosas dentro de mí, es bonita la vida de escritor-rockstar, aunque llena fiestas, desmadre y cosas extrañas. Ser escritor es aventurarte en los recuerdos, la memoria, el ser, el viaje, querer plasmar esa energía que se mueve por tu cabeza y tus intestinos en un cúmulo de palabras que no sabes a dónde llegarán.</h5>
<h5></h5>
<h3 style="text-align: center;">Quetzal Noah</h3>
<p style="text-align: center;">Más de mi viaje por aquí</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://play.google.com/store/books/details/Quetzal_Noah_El_vuelo_de_un_quetzal?id=Q32aDwAAQBAJ&amp;hl=es">https://play.google.com/store/books/details/Quetzal_Noah_El_vuelo_de_un_quetzal?id=Q32aDwAAQBAJ&amp;hl=es</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/07/21/como-me-volvi-escritor/">¿Cómo me volví escritor?</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2020/07/21/como-me-volvi-escritor/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">4214</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Una chica desmadrada</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 18:23:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[relacion]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=4007</guid>

					<description><![CDATA[<p>No sé si te ha tocado salir con una chica toda desmadrada. Es bonita, tiene el rostro como de un</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/">Una chica desmadrada</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No sé si te ha tocado salir con una chica toda desmadrada. Es bonita, tiene el rostro como de un ángel, la manera en que se ríe te hace perder la noción del tiempo, pero siempre traen algo triste en los ojos, como una profunda herida que por más que uno quiere estar ahí para que se cicatrice termina por sentirse igual de desmadrado. Yo no era así, te juro que yo andaba de buen humor todo el rato, mis compas siempre querían venir a mi casa porque yo sacaba la guitarra y ponía en ambiente. Desde que salí con ella las cosas cambiaron repentinamente. Mira, yo iba a su casa, le dejaba cartas, le escribía poemas, incluso entre pregunta y pregunta di con sus flores favoritas.  Y aunque estoy seguro que era noble mi insistencia resulta egoísta pensar que uno es el sueño del otro, que uno puede devolverle el brillo a sus pupilas, cambiarle esas horas de lágrimas en su cuarto por una caminata con bromas por el parque, uno es demasiado idealista cuando las posibilidades son pocas, no queda de otra. Vete, no te convengo, tengo que arreglar mis pedos, no debes andar con una chica como yo, tengo un caos en la cabeza y no te mereces eso ¿por qué no te consigues una bonita que le guste salir y se arregle para ti? Yo no tengo nada para ti, estoy marchita, me pudro en mi propia mierda, me decía.  Otros días como que se le pasaba, andaba de un humor irreconocible, hacíamos planes para ir a la playa o comprar una combi para hacerla una cafetería y llevarla por distintos pueblitos. Me invitaba a comer a su casa, cocinaba, aunque no le quedaba muy bien nada de lo que preparaba yo comía muy contento porque el hecho de que se diera unos minutos de su celoso tiempo para cocinarme me llenaba el estómago de bichos voladores. Por lo genera así era de lunes a jueves, cuando llegaban los viernes y sábados ya no contestaba mis mensajes, lo sé, tenía que trabajar, era cantante de bares, le pagaban bien, pero se me hacía como injusto ¿no te parece? Que yo estuviera toda la semana ahí, preguntando cómo estaba, escribiéndole cartas, tratando de aportar un poco con mi ánimo a que floreciera tantito su felicidad y que ella se acordara de mí el domingo por la noche cuando regresaba a su departamento y se sentía sola y me escribía para decirme si no quería salir a caminar y yo de pendejo dejaba la carne asada en casa de mis papás y me iba caminando hasta su casa porque no tenía dinero para los taxis. No me quedaba muy lejos, eran unas veinte calles y dos avenidas las que caminaba, cuando llegaba yo estaba sudado, ella fresca, oliendo a carolina herrera, para que  solamente me viera quince minutos y me dijera que se tenía que dormir porque al día siguiente tenía clases muy temprano. Entonces si estaba tan mal ¿quería que continuara ahí? ¿le servía de consuelo? Una tarde hacía mucho calor y bebía yo con ella una caguama en su casa, ella la invitó, yo no llevaba dinero, casi nunca tenía, tal vez por eso nunca la convencí, no tenía nada por ofrecerle, no tenía trabajo, solamente escribía cosas que le gustaban a mucha gente, pero en realidad estaba muy jodido, tal vez no avanzamos más en la relación porque las buenas intenciones y la insistencia no bastan, hay que tener unos pesos en la bolsa de perdido para unos tacos. No hay justificante para mi mediocre actitud para disponer de dinero. Nos bebimos las caguamas y me miró en un tono extraño. No sé para qué vienes a buscarme, yo soy libre, soy una canción en movimiento, no estoy hecha para nadie, soy de la luna, soy inspiración, no puedo anclarme a nadie, no ahora, no con mis sueños. La miré, era bajita, me llegaba a los hombros, la miré como quien sabe que es la última oportunidad para besar a alguien y ella se volteó, se levantó del piso, tiró el envase con una patada involuntaria, la cerveza se regó en el piso, fue la señal perfecta de que todo se estaba yendo a la verga y no se podía hacer nada para evitarlo. Me acompañó hasta la puerta. Le quería decir que me quería quedar, que estaría ahí para ella, que sería un mejor ser humano, que tendría dinero un día de estos y le compraría flores y la llevaría a cenar a uno de esos lugares donde dos personas pueden fantasear con enamorarse, sin embargo, no miré hacia atrás y caminé. Una semana después me fui a la Ciudad de México y en el departamento de una amiga mientras me bebía una cerveza, abrí el facebook, una lágrima resbaló hasta mis labios y un dolor en el pecho me congeló, su situación sentimental había cambiado a una relación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Un libro de cuentos, Quetzal Noah</strong></h3>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/">Una chica desmadrada</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">4007</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
