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	<title>literatura archivos - Quetzal Noah</title>
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	<description>El Poeta Mochilero</description>
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	<title>literatura archivos - Quetzal Noah</title>
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		<title>¿Qué tienen en común la literatura y Breaking Bad?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Nov 2024 18:04:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones y consejos]]></category>
		<category><![CDATA[breaking bad]]></category>
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		<category><![CDATA[poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La cumbre de la serie es el episodio 14 de la última temporada, es un capítulo sumamente poético. El episodio</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div>La cumbre de la serie es el episodio 14 de la última temporada, es un capítulo sumamente poético. El episodio se llama “Ozymandias” Es una alegoría de un poema del mismo nombre del poeta británico Percey Byshee Shelly. Ozymandias es también el alias del faraón egipcio Ramses “El grande”. Se dice que estaba tan obsesionado con la inmortalidad y ser recordado que mandó hacer cientos de estatuas y monumentos en honor suyo. El poema dice Conocí a un viajero de una tierra antigua quien dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena, semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño y mueca en la boca, y desdén de frío dominio, cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos, a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó. Y en el pedestal se leen estas palabras: «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!» Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas» Se dice que una de las estatuas de Ozymandias decía “Yo soy el rey de reyes, si alguien quiere saber lo grande que soy y donde yazgo, que intente superar alguna de mis obras” El poema habla claramente de la vanidad de un faraón que al final todo su legado quedó en las ruinas y esa grandeza ya nadie la recuerda. Pero para mí tiene otra connotación “Si alguien quiere saber cuán grande soy y donde yazgo, que intente superar alguna de mis obras”. Para mí habla de lo fácil que es ser el blanco del mundo cuando te haces notar y que a aunque tu legado sea efímero, no cualquiera podrá igualarlo. La obsesión del humano con ser recordado es la parte de su ego que confunde la razón de vivir y su destino.</div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ganas de irse</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jul 2024 20:34:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tequila ardía en mi garganta como mi conciencia. Me senté en el taburete del bar, rodeado de sombras y</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El tequila ardía en mi garganta como mi conciencia. Me senté en el taburete del bar, rodeado de sombras y olvidos. La ciudad de Monterrey siempre me parecía triste, con la gente yendo de un lado a otro sin saber quiénes son, comprando cosas de marca para darle sentido a su vida porque no conocen otra manera de ser felices. Parecía un lejano eco que nunca me alcanza, un rumor de vidas que seguían adelante sin mí. Había perdido a Sarah en una discusión estúpida, una de esas que te dejan sin aliento y sin sentido.</p>
<p>Recuerdo su rostro, pálido y tenso, sus ojos llenos de lágrimas y reproche. «No puedo más», me dijo, y se fue. Ahora, aquí estaba yo, viendo mi pasado en el fondo de la botella de Don Julio 70, porque un dolor también se celebra. Pero el dolor no se ahoga, solo se esconde, esperando a que te quedes solo para saltar sobre ti como un animal hambriento.</p>
<p>Pensé en viajar, en irme lejos, en perderme en el mapa. Tal vez en Palenque, embriagarme de chela artesanal en Tijuana, irme a gentrificar Mazunte con los ahorros que me quedaban o partir a cualquier lugar donde el sol quemara mis recuerdos. Pero sabía que no funcionaría. Los recuerdos te siguen, como un perrito de la calle al que le das de comer. El bartender me miró con ojos compasivos, como si supiera mi historia. «Otra botella, amigo?», me preguntó. Pero te echas una conmigo. Cuando estás solo y no hay nadie con quien hablar el bartender se vuelve tu mejor amigo. No había nada que decir.</p>
<p>La noche avanzaba, lenta y pesada, como un cadáver que no quería ser enterrado. Pensé en Sarah, en su sonrisa, en sus piernas largas, su falda que siempre le quería arrancar , en su olor. Y me odié por haberla perdido. El viaje, tal vez, sería una huida, un intento de escapar de mí mismo. Pero sabía que no funcionaría. Porque, al final, siempre te encuentras con tus propios demonios, en cualquier lugar del mundo.</p>
<p>Así que me quedé ahí, en el bar, bebiendo y pensando, sumergido en mi propio infierno. Porque, en realidad, no había ningún lugar al que ir, ningún viaje que tomar. Solo estaba yo, mi dolor, y el tequila que ardía en mi garganta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Pedí una cerveza y me trajeron un recuerdo», Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>El Alucín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 May 2024 22:04:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Conocí un tipo medio alucín. Su nombre era Vincent Franz. Aunque en realidad se llamaba Jorge Garza. Su nombre le</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Conocí un tipo medio alucín. Su nombre era Vincent Franz. Aunque en realidad se llamaba Jorge Garza. Su nombre le parecía sumamente normal, algo impuesto desde su nacimiento que no había elegido y cambiárselo (aunque no legalmente) fue para él su única victoria sobre la creencia de que podía apropiarse de su destino. Se puso Vincent porque una amiga de él en la universidad le habló de las obras y la vida de Vincent Van Gogh.  Aunque su lenguaje era paupérrimo como para formular su propio criterio sobre el arte él decía: están chidos los cuadros. Y se puso Franz porque en un taller de literatura un profesor le habló de <em>La Metamorfosis</em> de Fran Kafka en la que el personaje principal se convierte en un escarabajo. Por ello, tiempo después se tatuó uno en el brazo izquierdo sólo porque quería tatuarse para tener algo diferente al resto de los demás. Nunca leyó el libro completo y tampoco se preocupó por investigar la nacionalidad de Kafka. Sin embargo, cada elemento de la cultura que iba conociendo lo adoptaba como propio. Venía de una familia de clase media, al sentir que no era pobre ni rico se percibía así mismo como alguien más del rebaño; eso le causaba cierta frustración por lo que buscaba crear una personalidad cool que lo hiciera sobresalir y llamara un poco la atención en donde quiera que estuviese.</p>
<p>Había estudiado ciencias de la comunicación con la idea de que encontraría un trabajo en la televisión o la radio y con ello saltaría a la fama. Su acervo cultural y la mayoría de sus conversaciones eran sobre los tenis de moda, las series y las estrellas de tiktok o youtube. No creerías la cantidad de personas y datos innecesarios puede almacenar una persona que pasa horas en internet sin tener un proyecto personal. Veía todas las series que le recomendaba Netflix o de las que hablaban sus compañeros de clase y sus amigos. Lo hacía porque quería formar parte, necesitaba ese sentido de pertenencia. Le provocaba una ansiedad tremenda no poder elegir algo que le gustara porque su frágil ego le susurraba que el mundo lo juzgaría, aunque no se daba cuenta que a nadie le interesaban sus gustos y nadie se preocupaba tanto por ellos como él mismo.</p>
<p>Quería hablar de todo, pero era experto en nada. Pensaba que era suficiente con replicar las ideas de los youtubers o creadores de contenido que seguía. Un día era erudito en socialismo y al otro todo un comentarista deportivo. Recuerdo que lo conocí en un hostal de Guadalajara. Dijo que estaba ahí porque fue llamado para la audición en un papel como extra en una serie. Hacía castings para comerciales y buscaba siempre que lo invitaran a colaborar en podcasts. No tenía ninguna opinión objetiva porque quería caerle bien a todo el mundo y por ello tampoco causaba gran polémica. Pero el quería ser famoso, ser un personaje, necesitaba ser admirado también porque sus padres y amigos le decían que lo que había estudiado era una basura y no haría cosa de provecho con aquella vocación. Estaba buscando demostrar que era alguien y su vida giraba en torno a validarlo frente a las personas que se cruzaban en su camino.</p>
<p>Su deseo lo llevó a viajar por la Ciudad de México, Guadalajara y volvía tras cada fracaso a su natal Monterrey. Hizo vídeos de viajes, recomendaba restaurantes donde no le pagaban, hizo su podcast donde entrevistaba personas que conocía en la calle y hasta intento escribir un libro con sus poemas chafas que escribía en las notas de su teléfono. Vincent Franz, fracasó en todo lo que se propuso, pero seguía aferrado a su sueño de ser famoso. Cada vez que había una tendencia nueva en redes sociales aprovechaba para tomarla porque tenía esperanza en volverse viral ¿pero para qué quiere uno ser visto cuando no se tiene nada interesante que decir o que aportar?</p>
<p>Vincent Franz vivió durante un mes y medio en aquel hostal de Guadalajara conocido como el Ático. Estaba a unas cuadras del Aurrera de Santa Tere más pegado al lado de la colonia Americana.  A ese hostal llegaban músicos, artistas, pintores, escritores, productores y gente que organizaba la movida cultural y artística en el centro de la ciudad. Vincent Franz se hospedaba con frecuencia ahí. Siempre conocía gente nueva con la que planeaba eventos que rara vez se concretaban. El entusiasmo y la ingenuidad de Vincent hacía que los demás sospecharan de su inteligencia. Todos lo subestimaban, sin embargo, les causaba cierta ternura su optimismo y su mayor atributo era que a pesar de que estaba medio pendejo no dejaba de ser simpático y apoyar en cualquier cosa que le decían que iba a estar chida.</p>
<p>Me daba cierta pena verlo sentado en una banca de Chapultepec bebiendo un dr pepper mientras se forjaba un cigarro orgánico.</p>
<p>Creo que puedo entrar a Big Brother, me dijo aquella vez, crujiendo los dientes y mirando pensativo lo que había a su alrededor. Me pidió dinero para una cerveza, dijo que le iba a llegar una lana de un comercial. Segú él, varias marcas y personas le debían dinero por ciertos proyectos en los que había colaborado. Lo cierto es que Vincent nunca traía dinero. Cuando estaba a punto de prestarle un billete de cincuenta pesos pasó uno de esos muchas Hare Krishnas con túnica blanca, rapado y con un tambor ofreciendo libros de espiritualidad hinduista. Los vendía por una cooperación voluntaria. Vincent le dijo</p>
<p>-Cuando sea famoso te compraré todos.</p>
<p>-¿Para qué quieres ser famoso?</p>
<p>-Para ser importante.</p>
<p>-¿Importante para quién?</p>
<p>-Para los demás.</p>
<p>-¿Y dónde están los demás¡</p>
<p>-No lo sé, pero seguramente cuando sea famoso me voltearán a ver.</p>
<p>-¿Y cuál es tu gracia o talento?</p>
<p>-Le caigo bien a la gente y doy buenos consejos.</p>
<p>-¿Y crees que por ello mereces ser famoso?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vincent se quedó callado. La pregunta le causó cierta incomodidad, en sus labios se trababan las palabras como buscando una respuesta, pero no supo qué decir. Le preguntó al chico de qué se trataban los libros y éste le habló de las encarnaciones de Visnú. Vincent escuchó atento todo lo que aquel dios hindú quería para él.</p>
<p>A la semana siguiente renunció a sus proyectos y vendió sus pertenencias. Se compró sólo dos túnicas de manta, un par de tenis y unos huaraches. Se juntó con aquel joven y se puso a predicar el hinduismo. Cuando lo encontrabas decía que estaba liberado de la prisión del ego y que la fama era transitoria. Se sentía diferente por profesar otra espiritualidad que no era la judeo-cristiana. Se había iluminado, según sus propias palabras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Cuando casi fui famoso, Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>El rockstar de la poesía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jan 2024 18:06:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuánto te dura la juventud?  ¿Cuánto tiempo crees que podrías ser famoso? Me pregunté luego de bajarme del coche. La</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/">El rockstar de la poesía</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400;">¿Cuánto te dura la juventud?  ¿Cuánto tiempo crees que podrías ser famoso? Me pregunté luego de bajarme del coche. La aplicación del uber indicó que conductor llegaría en cinco minutos. No le presté mucha atención ¿Alguien de verdad revisa el nombre del conductor de las aplicaciones? Nos hemos vuelto tan automatizados que damos por hecho que es un humano el que viene. Era una tarde de sábado. El coche llegó a mi domicilio. El conductor llevaba unas gafas oscuras y tenía una caja de cigarros a la vista.</p>
<p style="font-weight: 400;">La avenida Constitución estaba congestionada por un accidente de tráfico, así que tomamos un atajo por el Barrio Antiguo. Pasamos frente a La Tumba. Recuerdo ese lugar, la última vez que estuve ahí fue porque me contrataron para trabajar de mesero. Tenía una amiga que era la encargada de la planeación, fue ella quien publicó en facebook que solicitaban personal para cubrir un evento por la noche. Pagaban quinientos pesos por el turno más las propinas. Era costumbre mía tomar trabajos de mierda para poder tener algo de dinero y sobre todo tiempo, porque si eres escritor no necesitas tanto dinero como piensas; lo que en realidad necesitas es tiempo. Sentarte a escribir encerrado en tus ideas y no dejar que nada te distraiga durante horas o días. Le mandé un mensaje a mi amiga.</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿De qué se trata el evento?</p>
<p style="font-weight: 400;">-Es un recital de poesía.</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿Un recital? ¿De quién?</p>
<p style="font-weight: 400;">-De Andrés Ortega</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿El poeta de los vídeos?</p>
<p style="font-weight: 400;">-Ese mismo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés Ortega era el poeta del momento, un fenómeno del internet. Tenía un canal en youtube con cien mil suscriptores, la mayoría eran chicas. Era un tipo apuesto, siempre con un cigarro en la mano cuando abría sus libros para leer. Su cabello era brillante y pasaba la mano por su fleco para peinarse cuando terminaba de recitar, era un gesto coqueto y característico de él. Sus fans amaban que hiciera eso. Andrés Ortega escribía sobre coger, las prostitutas, la cerveza, la locura y la nostalgia. Al terminar sus recitales siempre había un par de chicas esperándolo, bebía unos tragos con ellas y al final se iba con la que más le gustara. Era un pendejo que escribía cosas simplonas para el público en general. Era un rockstar de la poesía comercial. Yo le tenía cierta envidiaba y en el fondo quería ser como él. Quería su fama, su carisma y tener el poder de escribir y provocar sentimientos de calentura, asombro y melancolía entre la gente. Viajar cada fin de semana a una ciudad y hospedarme en un pueblo mágico para sacar una foto de mi café y mis chilaquiles en una terraza concurrida.</p>
<p style="font-weight: 400;">La comunidad de escritores de la ciudad hablaba mal de él. Decían que gracias a él la poesía era corriente y simplona. Que su estilo era una moda. Pero, estoy seguro que muy en el fondo, cuando hablamos tan seguido y tan mal de un pendejo es porque deseamos ser como él o tener algo de su suerte. La gente más estúpida y con baja autoestima le da demasiada importancia a gente famosa a la que no le interesa en lo más mínimo su vida.Sin embargo, tenemos que aprender algo de aquellos que están logrando las cosas que nosotros quisiéramos alcanzar; al menos para entender mejor el camino y conseguir experiencia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Fui a un ciber e imprimí un par de textos. No hay que descartar cualquier oportunidad. Estaba emocionado, sentí que aquel día se manifestaría la señal del destino que tanto había esperado. A veces la suerte de un perdedor depende de que otro pendejo esté de buen humor.</p>
<p style="font-weight: 400;">Llegué alrededor de las seis de la tarde. Me pusieron a acomodar sillas. El escenario estaba en el patio. Era un patio de una casona, cabían alrededor de cien personas. Las mesas eran altas, al estilo de aquellos bares donde siempre tienen promociones de cubetas. Como a eso de las siete de la tarde llegó la estrella. Traía una chaqueta de piel, botas vaqueras, unos jeans que me hacían verse más rudo. Entró con una chica, era su manager. Fue hasta el fondo del escenario para revisar el equipo de sonido. Encendió un cigarro y luego escuché que me llamaba mi amiga. Me dijo que me encargara de todo lo que él necesitara. Me acerqué a presentarme.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Hola Andrés. Mi nombre es…</p>
<p style="font-weight: 400;">Le dije mi nombre y me pidió una cerveza indio. Cuando regresé pude contemplarlo mejor, sus ojos mostraban cierto cansancio, estaba más flaco que en sus vídeos y no era muy alto. Ya no parecía un rockstar , ya no se veía tan imponente. Era una persona que escribía y que quizás tuvo algo de suerte para llegar a donde estaba. Ese día aprendí que si tienes la oportunidad de conocer a un escritor o poeta famoso lo mejor es no aprovecharla, porque te vas a decepcionar. Aprendí que si conoces a un escritor o poeta famoso evites preguntar ¿qué te inspiró? ¿cómo le haces para escribir? Y la más importante ¿puedo enseñarte algo de lo que escribo? Porque seguramente no lo van a leer; es decir, ellos son escritores, no editores.</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿Sabes? Yo también he escrito algunas cosas.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Ahh. Qué chido.</p>
<p style="font-weight: 400;">Saqué de mis pantalones un pliego de hojas dobladas y se lo enseñé. Sólo las tomo y las guardó en su chaqueta. Encendió un cigarro y dijo:</p>
<p style="font-weight: 400;">-Lo voy a leer.</p>
<p style="font-weight: 400;">Tuve un poco de esperanza. Pero ¿de qué me sirve que un escritor famoso me lea? ¿Haría alguna diferencia? Me sentí un pendejo desesperado por aprobación. No debí hacerlo. Andrés Ortega era muy buena onda siempre y cuando no te acercaras demasiado a él y no intentaras buscarlo para decirle que tú también escribes. Era normal conservar cierta soberbia; es parte del ego en un artista, no se llega a lo más alto escuchando y dando consejos a todo el que se acerca.</p>
<p style="font-weight: 400;">Sus fans fueron llegando temprano. Los chicos que querían coger esa noche llevaban a la chica que les gustaba a que escuchara a su poeta favorito. Unas cuantas mujeres divorciadas y madres solteras llegaban con alguna amiga. Había chicas muy bonitas y tímidas con sus libros en la mano esperando encontrarse con Andrés. Algunas le llevaron flores, otras dulces típicos de la región, botellas y los entusiastas de la escritura un par de borradores engrapados con poemas inspirados por él.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés Ortega subió a la tarima entre los gritos y aplausos de sus fans. Algunas le gritaban <em>te amo</em> y otras <em>hazme un hijo</em>. Se detuvo frente al micrófono. Lucía inalcanzable, el escenario le otorgaba cierto poder y por momentos parecía que su destino desde que llegó al mundo había sido brillar y hacer que la luz de su destello fuera agobiante e inmamable para otros. Tenía apenas 28 años con tres libros que habían vendido más de diez mil copias en un país como México donde el promedio de lectura de una persona común y corriente es de medio libro al año.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés pidió una botella de tequila antes de comenzar, un cenicero y una cubeta de cerveza con hielos. Todo estaba junto a su mesa. Se sentó en un banco alto, encendió un cigarro y abrió su libro y dijo el nombre de su poema: <em>Terminales nerviosas.</em></p>
<p style="font-weight: 400;">Un suspiro colectivo se escuchó por todo el patio. A algunas chicas se les agitó la respiración y otras sintieron una presión fuerte en el pecho. Entre poema y poema se acordaba de una anécdota personal que le resultaba graciosa al público. Los aplausos y las risas fueron provocadas por el poeta durante casi tres horas. Quizás la euforia del momento y el brillo de esperanza en los ojos de las chicas, le hicieron creer a Andrés Ortega que se merecía el público que tenía y que siempre sería famoso.</p>
<p style="font-weight: 400;">Cuando el show terminó se colocó una mesa junto a la tarima. Su representante puso algunos libros y puso orden al ejército de fans que rápidamente rompían las filas para tomarse una foto o para que les firmaran un libro. Su representante anunció que si querían una foto con él eran doscientos pesos. Yo me quedé pensando ¿Es neta vato? La gente pagó quinientos pesos por venir a verte, te compraron libros y hasta te trajeron regalos. Andrés Ortega podía hacer eso porque era la sensación y la gente cree si un artista es mamón es porque no los merece y por ello deben demostrar que eso no es cierto pagando más dinero.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés Ortega era como un jugador de las Chivas o el Cruz Azul: jugaba con las ilusione de sus fans. No había mucha diferencia entre él y un jugador de futbol: desconocen que su momento va a pasar y cuando se dan cuenta ya es demasiado tarde. La vida es tan cabrona que te trae de regreso a ciertos sitios para recordarte la humildad.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés terminó muy borracho. La última vez que lo vi en persona fue esa noche en el baño de aquel lugar. Se estaba fumando un cigarro y se iba de lado sobre el gran urinal. Casi se caía y lo ayudé a levantarse. Entre a revisar la taza del baño y encontré una bolsita con lo que parecía ser leche en polvo y un pliego de hojas tirados. Eran mis textos. Andrés no los leyó y tampoco tenía obligación de hacerlo. Pero Andrés Ortega era especial: si sentía que alguien tenía más talento que él en lugar de impulsarlo, buscaba la posibilidad de derrotarle el ánimo para que no sobresaliera y así seguir perpetuando su nombre. Algo así como Vicente Fernández con el regional mexicano.</p>
<p style="font-weight: 400;">Unas semanas después por mis redes sociales, vi que Andrés anduvo en Mexicali, Tijuana, Durango, Tepic, León, Guadalajara, Mérida, Villahermosa, Cancún, Tuxtla y muchas otras ciudades. A donde quiera que iba llenaba. Grandes negocios y marcas lo buscaban, pero a veces se las daba de muy mamón y les decía que: no era comercial. Dejó escapar muchas oportunidades para hacer dinero. Siempre publicaba historias de la ciudad en donde andaba y las botellas caras que pedía en el bar más famoso a donde quiera que fuera. Me di cuenta que entre más veía su trayectoria yo me aguitaba y dejaba de enfocarme en mi obra y mi vida. Dejé de seguirlo, abrí un blog y publiqué mis escritos durante dos años a diario sin parar.</p>
<p style="font-weight: 400;">Una amiga que era muy fan de Andrés Ortega fue a su última presentación en el Gran Teatro de la Ciudad. Habían pasado seis años desde entonces. El boleto más barato costaba setecientos pesos. No fueron más de treinta personas.</p>
<p style="font-weight: 400;">A mí me ha ido bien. Hice una editorial, compré un coche, le ayudé a varios escritores a publicar su libro y ahora voy camino a dar una conferencia frente a trescientas personas en el auditorio de una universidad muy reconocida. La aplicación me notificó: estás por llegar a tu destino. El conductor vio que había una gran fila para poder estacionarse y dijo</p>
<p style="font-weight: 400;">-Yo un día me iba a presentar aquí.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Lo sé.</p>
<p style="font-weight: 400;">Saqué de mi saco una tutsipop.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Toma, deja de llorar.</p>
<p style="font-weight: 400;">Me bajé de mi coche y la aplicación me preguntó ¿Cuántas estrellas le quieres dar a Andrés Ortega?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Cuando casi fui famoso»</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/">El rockstar de la poesía</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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		<title>Capullo del universo</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2023/10/17/capullo-del-universo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Oct 2023 18:22:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[escritos]]></category>
		<category><![CDATA[frases]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde hace unos días le invitó un café a la tristeza para que platiquemos de sus problemas. Le gusta mucho</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><span class="s1">Desde hace unos días le invitó un café a la tristeza para que platiquemos de sus problemas. Le gusta mucho quedarse y llegar de forma repentina a mi casa. A veces hablamos de lo rápido que pasa el tiempo y de los que se nos están yendo. También le cuento que últimamente siento que algo me fue arrebatado y me resulta más fácil encontrarme y saber lo que busco.<span class="Apple-converted-space">   </span></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hoy ya no busco mucho, porque en teoría, todo lo tengo, pero que mi espíritu alberga la derrota de la ilusión. Tal vez estoy equivocado, tal vez hice todo mal desde un principio pero no me quedaba de otra más que avanzar. Esperé mucho tiempo para no darme por vencido y ahora mis ojos incrédulos no calcan el más mínimo ánimo por las utopías. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Extraño no saber quién soy, desvelarme en búsqueda de alguna respuesta, escribir seduciendo al infinito y que las canciones tengan una frase que me reviva. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La poesía nunca me ha abandona, aún siento estar en una gran deuda con ella. No sé si ya escribí mi mejor poema pero se fuga mi época,<span class="Apple-converted-space">  </span>me convenzo que mi momento ya fue y debo dejar de aferrarme a éste lugar y no ser como Memo Ochoa en la selección, tener honor y alentar bajo la experiencia que me abrió el camino. Hay que darle la bienvenida a las nuevas mentes inquietas, a los corazones confundidos, a los intensos que no han encontrado el amor propio y a los que aman a la menor provocación. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Últimamente escribir es un constante viaje al pasado, buscando detalles inconclusos, partes de mis historias que me ayuden a pegar otras. Como un collage de vivencias y viajes que va cubriendo mis cicatrices. Y en el intento por conocerme, me doy cuenta que sigo sin saber lo que quiero y a dónde voy. Todo el tiempo marchita y renace un capullo del universo dentro de nosotros. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>Sobre Moby Dick</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Jul 2023 18:40:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[libros clasicos]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Moby dick]]></category>
		<category><![CDATA[taller literario]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre Moby Dick &#160; Hace poco, entre mis propósitos literario del año, decidí que debería leer más libros clásicos. Comencé</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2023/07/29/sobre-moby-dick/">Sobre Moby Dick</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: center;"><strong>Sobre Moby Dick</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hace poco, entre mis propósitos literario del año, decidí que debería leer más libros clásicos. Comencé con La Iliada de Homero. La cual me llevó alrededor de tres semanas leer para luego dar paso a Moby Dick de Herman Melville.</p>
<p>Debo admitir que mi curiosidad fue escorzada luego de ver l película de Brendan Freezer de La Ballena, la cual, es una alegoría de Moby Dick que entendí hasta después de leer en libro.</p>
<p>El narrador, de nombre Ishmael, me llevó al puerto de Nantucket donde conocí a un arponero aborigen de nombre Quequeg para forjar una amistad con él y después embarcarnos en un ballenero llamado Pequod. Ishmael no tenía experiencia alguna en la caza de la ballena, sin embargo, una parte importante de su vida la había dedicado a leer y documentarse en todo lo referente a las ballenas. Ishmael era el claro ejemplo de cómo la curiosidad triunfa sobre lo inexorable de la rutina para grabar en nuestra memoria una aventura digna de contarse a lo largo de nuestras vidas.</p>
<p>El barco zarpó un día de Navidad con el propósito de cazar ballenas para obtener ámbar gris y aceite. Nuestro capitán era Ahab, un viejo marinero cojo que no hablaba de otra cosa más que de Moby Dick. Pues, a lo largo de su vida, el capitán nunca se había enfrentado a un leviatán tan temible y poderoso. Era un enorme cachalote blanco e irónicamente, aquella blancura nublaba el pensamiento de Ahab, haciendo que nuestro capitán al recordar que su pierna fue devorada por Moby Dick creyera que dicho monstruo tenía un asunto personal contra él. Muy en el fondo Ahab debía sospechar que en el magnomare jamás podría tener ventaja alguna contra Moby Dick y que aquel deseo de venganza y de odio hacia sí mismo lo estaban también convirtiendo en un monstruo solitario.</p>
<p>Como en la película La Ballena, el protagonista, está convertido en una persona postrada en una silla de ruedas que debido a su sobrepeso apenas y puede caminar y esto hace que se tenga un odio a sí mismo que le hace comer de forma compulsiva como una especie de castigo que a su vez lo acerca más a la muerte que él mismo se ha trazado. El protagonista se obsesiona con la idea de matar al monstruo de él. A diferencia de Ahab, que no estaba consciente de que lo que hacía estaba llevando a un precipicio no sólo a él sino a toda su tripulación.</p>
<p>Otro dato curioso de este libro es que la historia está inspirada en un barco llamado Essex que en 1819 fue atacado por un cachalote, y su tripulación estuvo naufragando al grado que al terminar con sus provisiones los marineros tuvieron que comer carne de aquellos que no lograron sobrevivir.</p>
<p>Cabe de destacar que éste ha sido, hasta ahora, el libro más largo que he leído con casi novecientas páginas, me tomó alrededor de un mes leerlo, leyendo en promedio treinta páginas por día. Vale la pena perderse una serie, un par de fines de semana y uno que otro aburrido partido de futbol para salir a explorar los mares en búsqueda de ballenas, vale la pena respirar para leer lo que sucede cuando el egoísmo y la obsesión de un hombre le hacen olvidar que la naturaleza es un reino sagrado que un día no muy lejano comenzará a reclamar lo suyo.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>Nuestra culpa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 May 2023 18:02:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artistas y escritores independientes]]></category>
		<category><![CDATA[blog de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poesía en español]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es nuestra culpa si nacimos en tiempos violentos si en nuestro hogar había pocas oportunidades si papá abandonó a</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">No es nuestra culpa si nacimos en tiempos violentos</p>
<p style="text-align: center;">si en nuestro hogar</p>
<p style="text-align: center;">había pocas oportunidades</p>
<p style="text-align: center;">si papá abandonó a mamá</p>
<p style="text-align: center;">o si mamá murió de tristeza</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">no fue nuestra culpa si nacimos diferentes</p>
<p style="text-align: center;">más prietos, cojos</p>
<p style="text-align: center;">de otras preferencias sexuales</p>
<p style="text-align: center;">con enfermedades hereditarias</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">pero sí será nuestra culpa</p>
<p style="text-align: center;">no permitirnos soñar</p>
<p style="text-align: center;">inventar una bella mentira</p>
<p style="text-align: center;">que nos salve</p>
<p style="text-align: center;">no tener una dosis de esperanza</p>
<p style="text-align: center;">permanecer en la ignorancia</p>
<p style="text-align: center;">no atrevernos a abrir un libro</p>
<p style="text-align: center;">programarnos para fracasar</p>
<p style="text-align: center;">dejar que la duda nos devore</p>
<p style="text-align: center;">y permitir que el temor</p>
<p style="text-align: center;">nos seduzca a la cama</p>
<p style="text-align: center;">y también será nuestra culpa</p>
<p style="text-align: center;">no irnos al menos una vez</p>
<p style="text-align: center;">no intentarlo en otro lado</p>
<p style="text-align: center;">en otra ciudad</p>
<p style="text-align: center;">en otros atardeceres</p>
<p style="text-align: center;">con otras gentes</p>
<p style="text-align: center;">será nuestra culpa detenernos</p>
<p style="text-align: center;">y no dejar que la corazonada</p>
<p style="text-align: center;">triunfe sobre la realidad.</p>
<p style="text-align: center;">
<h4 style="text-align: center;"><strong>Instructivo para irse, Quetzal Noah</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2023/05/03/nuestra-culpa/">Nuestra culpa</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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		<title>¿Cómo vivir de tu arte sin morir en el intento? Parte 2</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/11/23/como-vivir-de-tu-arte-sin-morir-en-el-intento-parte-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Nov 2022 00:38:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artistas y escritores independientes]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[artes plasticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lección 2 «Todo artista necesita un público que lo consuma» &#160; Para poder vivir de tu arte necesitas un público</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/11/23/como-vivir-de-tu-arte-sin-morir-en-el-intento-parte-2/">¿Cómo vivir de tu arte sin morir en el intento? Parte 2</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Lección 2 «Todo artista necesita un público que lo consuma»</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para poder vivir de tu arte necesitas un público dispuesto a consumirlo o pagar por algo que tenga una historia de valor. Y eso se logra despertando su interés o su curiosidad, siendo empático con sus historias también. ¿Por qué son famosos los famosos? ¿Por qué hacen algo extraordinario? No, simplemente porque la gente los consume; sin importar si son buenos o malos.</p>
<p>Para que la gente se interese en lo que haces debes ser abierto con tu trabajo. Estar dispuesto a compartir. He conocido varios escritores a los que les contaba cómo a través de un blog la gente leía mis textos y se interesaba por mis libros y la mayoría de ellos estaba en contra de darse a conocer por internet por temor a ser plagiados. Si bien el plagio en internet abunda entre influencers y gente sin talento que engaña a su público; para ser plagiado hay que ser notablemente bueno y eso sólo se gana dándote a conocer.</p>
<p>Te daré un ejemplo. En 2022 fui plagiado por un influencer con más de cinco millones de seguidores. Recitaba un poema y nunca me dio el crédito. Yo mostré en internet el caso y la gente supo del fraude. Hoy ese influencer enfrenta a la justicia por el tema de plagio. Yo me enteré de eso gracias a uno de mis lectores que conocía el poema. Es decir; cuando la gente se familiariza con tu trabajo conoce tu estilo y tu marca y esto se vuelve una seña particular tuya que es casi inconfundible y los que te siguen reconocen de inmediato cuando alguien quiere llevarse todo el crédito.</p>
<p>El temor de muchos artistas al plagio es algo que los frena. Sin embargo, si se quiere lograr vivir del arte hay que compartir y compartir porque sólo así nos damos a conocer. Y en realidad, si eres una persona creativa que se dedica a pulir su trabajo y no te detienes, en algún momento causarás sensación y alguien de algún lugar lejano, se le hará fácil apropiarse de una parte de tu obra porque hacer ruido y causar comentarios tanto buenos como negativo sólo significa algo: vas por buen camino. Así que mi consejo sería que cada cierto tiempo registres tu obra y lleves un control de la misma.</p>
<p>Te daré otro ejemplo. A principios del año dos mil un grupo de jóvenes se la pasaban componiendo canciones. Grababan unas cuantas en cds caseros con sus propios quemadores y después los regalaban en todas las tocadas a las que iban. Pronto muchos jóvenes de su ciudad comenzaron a descargan las canciones y subirlas a sus cuentas de Myspace. Los internautas notaron que tenían muchas rolas y se las compartían entre ellos. No pasó mucho tiempo para que aquello jóvenes se volvieran uno de los primeros fenómenos virales en internet que cambiaron la manera de comercializar su arte. Aquella banda eran los Artick Monkeys.</p>
<p>En mis inicios, yo escribía todos los días en un blog de tumblr. Éramos un grupo reducido de escritores los que escribíamos. La mayoría usábamos un seudónimo. El mío ya sabes cuál es. Pronto comenzamos a interactuar entre nosotros y armamos un grupo exclusivo a fomentar lo que escribíamos. Todos fuimos ganando seguidores y después llegó facebook. En facebook comencé a compartir escritos y la gente los compartía. A veces grababa audios recitando mis poemas y los mandaba por correo. Mis textos fueron armando un camino para crear una comunidad de nuevos lectores de poesía. Poco a poco esta comunidad se convirtió en una tribu y yo en referente para ellos de la forma de leer poesía</p>
<p>Conforme la tribu crecía me hacían la misma pregunta ¿Tienes un libro? ¿Tienes pensado publicar? Y eso me dio mi siguiente idea: publicar mi libro. Busqué por distintos lugares de la ciudad editoriales y apoyos, pero no conseguí nada. No sé si a unos no les convencía mi trabajo; pero yo les hablaba de que tenía una gran comunidad esperando por uno de mis libros. Tengo lo que todo escritor sueña: un grupo de lectores ansiosos por un libro.</p>
<p>Al ser rechazado en distintas instancias, pensé: debe haber una manera de hacer distintas las cosas, romper con lo tradicional, no ser tan cuadrado todo el tiempo. Mi idea vino en Twitter cuando vi que un escritor compartió un fragmento de un libro y decía que él vendía su libro por cuenta propia. Teníamos casi la misma edad. Yo en realidad nunca he sido de hablar mal del trabajo de otros sino de observar qué es lo que hacen bien y cómo podría yo hacerlo mejor. Y eso me dio una idea: descubrir la manera en cómo publicar mi propio libro. Si las reglas del juego no te favorecen siempre puedes cambiar el juego o reinventar las reglas.</p>
<p>Y fue entonces que, durante un par de meses me senté a comparar libros, a ver ediciones digitales, a pasar mis borradores en la computadora hasta que por fin pude crear un libro digital el cual vendía en cincuenta pesos (algo así como dos dólares). Una vez que junté algo de dinero di el siguiente paso: mandé imprimir las primeras copias de mis libros. Y vaya sorpresa; mi primer tiraje se agotó en una semana. Mandé todos los libros firmados y con una pequeña dedicatoria. A la semana siguiente mis lectores estaban tan agradecidos y comenzaron a compartir fragmentos de mi libro desde su celular. La comunidad se incrementó en pocos días.</p>
<p>Bien decía un viejo sabio: lo que no das al mundo tú te lo quitas. Si no compartes tu inspiración tú mismo te la restas. Si no das amor tú mismo te niegas la oportunidad de que otros te amen. Y eso aplica para casi todo. Lo sigo sosteniendo al día de hoy: la mejor manera de crecer es compartiendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p style="text-align: center;">Yo también vivo de mi trabajo creativo. Si esto te ha servido</p>
<p style="text-align: center;">y quieres seguir apoyando mi labor puedes visitar</p>
<p style="text-align: center;">mi <a href="https://quetzalnoah.com">LIBRERÍA</a></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/11/23/como-vivir-de-tu-arte-sin-morir-en-el-intento-parte-2/">¿Cómo vivir de tu arte sin morir en el intento? Parte 2</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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		<title>El arte de disfrutar escribiendo</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/11/09/el-arte-de-disfrutar-escribiendo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Nov 2022 18:22:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones y consejos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[como publicar mi libro]]></category>
		<category><![CDATA[Consejos para escritores]]></category>
		<category><![CDATA[creatividad]]></category>
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		<category><![CDATA[procesos creativos]]></category>
		<category><![CDATA[taller literario]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Uno de los más grandes errores de todos aquellos que pretenden escribir es olvidar la parte de disfrutarlo. Es bueno</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/11/09/el-arte-de-disfrutar-escribiendo/">El arte de disfrutar escribiendo</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los más grandes errores de todos aquellos que pretenden escribir es olvidar la parte de disfrutarlo. Es bueno esforzarse por escribir algo de calidad, sin embargo, a veces esa auto exigencia hace que el texto pierda ritmo, sea vea forzado y que no sea una experiencia que el lector disfrute. Tampoco es que uno deba escribir siempre para agradar o para buscar un público sumamente culto; porque seamos sinceros: los países de habla hispana no se caracterizan por tener promedios de lectura muy altos. El escritor debe ser un buen lector antes que escritor, es decir, que cultive el hábito de la lectura, que constantemente enriquezca su vocabulario y que experimente la magia del lenguaje. Teniendo en cuenta esto el escritor debe volverse su lector más crítico y escribir algo que a ese lector le gustaría leer.</p>
<p>Un día daba un taller de auto publicación y le pregunté a uno de los alumnos ¿para qué quieres publicar tu libro? Y me dijo algo que nunca olvidaré: porque quiero escribir algo que me gustaría leer. Ese alumno lo entendió todo. La mejor parte del proceso es la que se disfruta para escribir con entusiasmo día a día. Yo también apoyo la noción que cada escritor debe ser su propio lector. Les cuento una experiencia muy personal: Un día me encontraba en casa leyendo por segunda vez el libro de “Los Vaganundos del dharma” de Jack Keoruac. Y en mi mente pensaba: este cuate es un mochilero que describe los paisajes de Estados Unidos ¿por qué no he encontrado en la literatura mexicana algo similar? Busqué entre autores independientes y no encontré referencia alguna o al menos una obra genuina. Entonces dije; pues si ese libro que hable de la vida de un mochilero que recorre parte del paisaje mexicano aún no lo leo es porque todavía no está escrito y tendré que hacerlo yo. ¿Cuál fue el resultado? Pues el nacimiento de mi novela “¿Cómo volverse mochilero?” un libro que narra la historia de Lupillo; un cuate que intenta volverse famoso tocando canciones con su guitarra y al darse cuenta que no tiene el talento suficiente decide hacer un viaje al sur de México. Al ver la vida de los mochileros que renuncian a su ego y a sus propios prejuicios le dan ganas de ser uno de ellos e irse conociendo en un viaje de búsqueda espiritual desde San Cristóbal de las Casas hasta Tulum.</p>
<p>Si bien la novela está inspirada en fragmentos de mi vida, la trama envuelve ciertos misterios que solamente son apreciables cuando uno cambia su visión del mundo para configurar otra realidad. Aunque no le he dado la publicidad que se merece, estoy seguro que va a llegar a sus lectores ideales y que la misma obra tiene el potencial para despertar el deseo tanto de viajar como de escribir algo que se parezca más a la propia vida de una persona que sueña con hacer algo distinto con su existencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No olvides que la escritura es en sí mismo un proceso creativo y para ello no hay reglas, pero sí nociones básicas para tener un trabajo digno de ser leído. Así que el mejor consejo que puedo darte es que sigas leyendo, que escribas pensando en lo que te gustaría leer y que no dejes de prestar atención a todas las señales que hay en el camino porque son un susurro de la gran mente maestra del universo que nos invita a seguir creando.</p>
<h4 style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h4>
<p style="text-align: center;"><a href="https://a.co/d/bFXTdIc">Si quieres leer mi novela haz click aquí</a></p>
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		<title>¿Por qué Quetzal Noah es un nuevo referente de la literatura Latinoamericana?</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/11/03/por-que-quetzal-noah-es-un-nuevo-referente-de-la-literatura-latinoamericana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2022 04:11:55 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poetas mexicanos]]></category>
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<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/11/03/por-que-quetzal-noah-es-un-nuevo-referente-de-la-literatura-latinoamericana/">¿Por qué Quetzal Noah es un nuevo referente de la literatura Latinoamericana?</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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<p>Sin becas, sin premios, sin lamer huevos, sin andar lloriqueando porque no encuentra apoyos para ser publicado, así se refiere Quetzal Noah a sus libros al verlos acomodados en su librero mientras coge uno y subraya alguna cita para compartirla en sus redes sociales.</p>
<p>Durante un tiempo Quetzal Noah pasó desapercibido dentro de los círculos literarios. Hoy es un tema de debate. Que si lo que hace es literatura, que si es poesía, poesía simplona, poesía del enter, que tiene conectes en el gobierno, que tiene dinero. Giran un montón de mitos en torno a un escritor que un día tomó su mochila y se fue de casa y al conocer México su lenguaje y visión del mundo cambiaron para siempre.</p>
<p>Muchos aspirantes a escritores que buscan una beca pedorra del gobierno chillan ante su notable éxito. Y es que el escritor regiomontano por su propia cuenta ha escrito más de veinte libros y publicado doce. Abordando cuento, novela y poesía, la obra de Quetzal Noah es bastante amplia siendo también el pionero de todo un movimiento de autores mexicanos que se dieron a conocer en internet. Algunos lo juzgan por dos o tres frases mamadoras que no tienen nada de profundidad pero que se vuelven dichos populares entre la gente. La gran mayoría no conoce lo que hay detrás de su propio cosmos literario. Podría decirse que es un antipoeta, se ríe de la gente que busca las becas, de los egresados de letras sin talento ni dedicación que se conforman con hacer páginas de memes y de la gente que lee mucho y no sale a vivir; así también de los que no leen y creen que pueden ser buenos escritores.</p>
<p>Inspirado por Borges, Jack Kerouac, Walt Withman y Bukowski. Quetzal Noah toma lo mejor de sus inspiraciones. Borges escribía buena literatura, pero era un tipo un tanto aburrido que se perdió muchas cosas salvajes por vivir. Jack Keoruack un viajero alocado que no le interesaba nada y era un verdadero sabio que renunciaba al mundo para rendirle culto a Baco. Walt Withman un hombre de profunda belleza en sus palabras al que pocos citan porque no salen de Benedetti y Sabines. Y Bukowski de quien aprendió que para que suceda algo interesante la mejor manera de tentar al destino es abriendo una cerveza en un bar solitario. Quetzal Noah escribe, viaja, se emborracha y sigue escribiendo. Fantasea con el infinito y sus poemas le llegan a miles de lectores que pensaban que la poesía estaba muerta gracias a los aburridos escritores de los gremios literarios que se la pasan discutiendo por becas en lugar de vivir sus propias vidas.</p>
<p>Quetzal Noah logra lo que pretende: volverse un escritor de culto alejado del gremio literario y que a pesar de ello hace tanto ruido que es imposible no voltear a verlo. Quetzal Noah es en sí mismo todo un fenómeno de la literatura contemporánea al que muchos aspirantes a escritor le van a lloriquear su éxito en lugar de intentar a hacer las cosas diferentes a la hora de escribir.</p>
<p>La literatura ni la poesía deben ser complejas para comunicar algo, si el lenguaje es confuso pierde todo su sentido: conectar con la gente y comunicar. Pareciera que lo que escribe Quetzal Noah cualquiera lo haría pero tan sólo hay que estudiar sus poemas como: Necesito que te vayas, Cholo Enamorado, Para que te vayas quedando conmigo, Tobogán, La forma que nos forma, Pastel de Chocolate, Ciudad Adolorida por las Balas, Invítala a salir entre otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Un profesor de literatura </strong></p>
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