<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cuentos archivos - Quetzal Noah</title>
	<atom:link href="https://quetzalnoah.com/category/cuentos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://quetzalnoah.com/category/cuentos/</link>
	<description>El Poeta Mochilero</description>
	<lastBuildDate>Fri, 26 Jul 2024 20:34:31 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2018/08/faviconç.png</url>
	<title>Cuentos archivos - Quetzal Noah</title>
	<link>https://quetzalnoah.com/category/cuentos/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">150720397</site>	<item>
		<title>Ganas de irse</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2024/07/26/ganas-de-irse/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2024/07/26/ganas-de-irse/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jul 2024 20:34:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[frases]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>
		<category><![CDATA[textos propios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=9037</guid>

					<description><![CDATA[<p>El tequila ardía en mi garganta como mi conciencia. Me senté en el taburete del bar, rodeado de sombras y</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/07/26/ganas-de-irse/">Ganas de irse</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El tequila ardía en mi garganta como mi conciencia. Me senté en el taburete del bar, rodeado de sombras y olvidos. La ciudad de Monterrey siempre me parecía triste, con la gente yendo de un lado a otro sin saber quiénes son, comprando cosas de marca para darle sentido a su vida porque no conocen otra manera de ser felices. Parecía un lejano eco que nunca me alcanza, un rumor de vidas que seguían adelante sin mí. Había perdido a Sarah en una discusión estúpida, una de esas que te dejan sin aliento y sin sentido.</p>
<p>Recuerdo su rostro, pálido y tenso, sus ojos llenos de lágrimas y reproche. «No puedo más», me dijo, y se fue. Ahora, aquí estaba yo, viendo mi pasado en el fondo de la botella de Don Julio 70, porque un dolor también se celebra. Pero el dolor no se ahoga, solo se esconde, esperando a que te quedes solo para saltar sobre ti como un animal hambriento.</p>
<p>Pensé en viajar, en irme lejos, en perderme en el mapa. Tal vez en Palenque, embriagarme de chela artesanal en Tijuana, irme a gentrificar Mazunte con los ahorros que me quedaban o partir a cualquier lugar donde el sol quemara mis recuerdos. Pero sabía que no funcionaría. Los recuerdos te siguen, como un perrito de la calle al que le das de comer. El bartender me miró con ojos compasivos, como si supiera mi historia. «Otra botella, amigo?», me preguntó. Pero te echas una conmigo. Cuando estás solo y no hay nadie con quien hablar el bartender se vuelve tu mejor amigo. No había nada que decir.</p>
<p>La noche avanzaba, lenta y pesada, como un cadáver que no quería ser enterrado. Pensé en Sarah, en su sonrisa, en sus piernas largas, su falda que siempre le quería arrancar , en su olor. Y me odié por haberla perdido. El viaje, tal vez, sería una huida, un intento de escapar de mí mismo. Pero sabía que no funcionaría. Porque, al final, siempre te encuentras con tus propios demonios, en cualquier lugar del mundo.</p>
<p>Así que me quedé ahí, en el bar, bebiendo y pensando, sumergido en mi propio infierno. Porque, en realidad, no había ningún lugar al que ir, ningún viaje que tomar. Solo estaba yo, mi dolor, y el tequila que ardía en mi garganta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Pedí una cerveza y me trajeron un recuerdo», Quetzal Noah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/07/26/ganas-de-irse/">Ganas de irse</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2024/07/26/ganas-de-irse/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">9037</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El Alucín</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2024/05/08/el-alucin/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2024/05/08/el-alucin/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 May 2024 22:04:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritos]]></category>
		<category><![CDATA[frases]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=8980</guid>

					<description><![CDATA[<p>Conocí un tipo medio alucín. Su nombre era Vincent Franz. Aunque en realidad se llamaba Jorge Garza. Su nombre le</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/05/08/el-alucin/">El Alucín</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Conocí un tipo medio alucín. Su nombre era Vincent Franz. Aunque en realidad se llamaba Jorge Garza. Su nombre le parecía sumamente normal, algo impuesto desde su nacimiento que no había elegido y cambiárselo (aunque no legalmente) fue para él su única victoria sobre la creencia de que podía apropiarse de su destino. Se puso Vincent porque una amiga de él en la universidad le habló de las obras y la vida de Vincent Van Gogh.  Aunque su lenguaje era paupérrimo como para formular su propio criterio sobre el arte él decía: están chidos los cuadros. Y se puso Franz porque en un taller de literatura un profesor le habló de <em>La Metamorfosis</em> de Fran Kafka en la que el personaje principal se convierte en un escarabajo. Por ello, tiempo después se tatuó uno en el brazo izquierdo sólo porque quería tatuarse para tener algo diferente al resto de los demás. Nunca leyó el libro completo y tampoco se preocupó por investigar la nacionalidad de Kafka. Sin embargo, cada elemento de la cultura que iba conociendo lo adoptaba como propio. Venía de una familia de clase media, al sentir que no era pobre ni rico se percibía así mismo como alguien más del rebaño; eso le causaba cierta frustración por lo que buscaba crear una personalidad cool que lo hiciera sobresalir y llamara un poco la atención en donde quiera que estuviese.</p>
<p>Había estudiado ciencias de la comunicación con la idea de que encontraría un trabajo en la televisión o la radio y con ello saltaría a la fama. Su acervo cultural y la mayoría de sus conversaciones eran sobre los tenis de moda, las series y las estrellas de tiktok o youtube. No creerías la cantidad de personas y datos innecesarios puede almacenar una persona que pasa horas en internet sin tener un proyecto personal. Veía todas las series que le recomendaba Netflix o de las que hablaban sus compañeros de clase y sus amigos. Lo hacía porque quería formar parte, necesitaba ese sentido de pertenencia. Le provocaba una ansiedad tremenda no poder elegir algo que le gustara porque su frágil ego le susurraba que el mundo lo juzgaría, aunque no se daba cuenta que a nadie le interesaban sus gustos y nadie se preocupaba tanto por ellos como él mismo.</p>
<p>Quería hablar de todo, pero era experto en nada. Pensaba que era suficiente con replicar las ideas de los youtubers o creadores de contenido que seguía. Un día era erudito en socialismo y al otro todo un comentarista deportivo. Recuerdo que lo conocí en un hostal de Guadalajara. Dijo que estaba ahí porque fue llamado para la audición en un papel como extra en una serie. Hacía castings para comerciales y buscaba siempre que lo invitaran a colaborar en podcasts. No tenía ninguna opinión objetiva porque quería caerle bien a todo el mundo y por ello tampoco causaba gran polémica. Pero el quería ser famoso, ser un personaje, necesitaba ser admirado también porque sus padres y amigos le decían que lo que había estudiado era una basura y no haría cosa de provecho con aquella vocación. Estaba buscando demostrar que era alguien y su vida giraba en torno a validarlo frente a las personas que se cruzaban en su camino.</p>
<p>Su deseo lo llevó a viajar por la Ciudad de México, Guadalajara y volvía tras cada fracaso a su natal Monterrey. Hizo vídeos de viajes, recomendaba restaurantes donde no le pagaban, hizo su podcast donde entrevistaba personas que conocía en la calle y hasta intento escribir un libro con sus poemas chafas que escribía en las notas de su teléfono. Vincent Franz, fracasó en todo lo que se propuso, pero seguía aferrado a su sueño de ser famoso. Cada vez que había una tendencia nueva en redes sociales aprovechaba para tomarla porque tenía esperanza en volverse viral ¿pero para qué quiere uno ser visto cuando no se tiene nada interesante que decir o que aportar?</p>
<p>Vincent Franz vivió durante un mes y medio en aquel hostal de Guadalajara conocido como el Ático. Estaba a unas cuadras del Aurrera de Santa Tere más pegado al lado de la colonia Americana.  A ese hostal llegaban músicos, artistas, pintores, escritores, productores y gente que organizaba la movida cultural y artística en el centro de la ciudad. Vincent Franz se hospedaba con frecuencia ahí. Siempre conocía gente nueva con la que planeaba eventos que rara vez se concretaban. El entusiasmo y la ingenuidad de Vincent hacía que los demás sospecharan de su inteligencia. Todos lo subestimaban, sin embargo, les causaba cierta ternura su optimismo y su mayor atributo era que a pesar de que estaba medio pendejo no dejaba de ser simpático y apoyar en cualquier cosa que le decían que iba a estar chida.</p>
<p>Me daba cierta pena verlo sentado en una banca de Chapultepec bebiendo un dr pepper mientras se forjaba un cigarro orgánico.</p>
<p>Creo que puedo entrar a Big Brother, me dijo aquella vez, crujiendo los dientes y mirando pensativo lo que había a su alrededor. Me pidió dinero para una cerveza, dijo que le iba a llegar una lana de un comercial. Segú él, varias marcas y personas le debían dinero por ciertos proyectos en los que había colaborado. Lo cierto es que Vincent nunca traía dinero. Cuando estaba a punto de prestarle un billete de cincuenta pesos pasó uno de esos muchas Hare Krishnas con túnica blanca, rapado y con un tambor ofreciendo libros de espiritualidad hinduista. Los vendía por una cooperación voluntaria. Vincent le dijo</p>
<p>-Cuando sea famoso te compraré todos.</p>
<p>-¿Para qué quieres ser famoso?</p>
<p>-Para ser importante.</p>
<p>-¿Importante para quién?</p>
<p>-Para los demás.</p>
<p>-¿Y dónde están los demás¡</p>
<p>-No lo sé, pero seguramente cuando sea famoso me voltearán a ver.</p>
<p>-¿Y cuál es tu gracia o talento?</p>
<p>-Le caigo bien a la gente y doy buenos consejos.</p>
<p>-¿Y crees que por ello mereces ser famoso?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vincent se quedó callado. La pregunta le causó cierta incomodidad, en sus labios se trababan las palabras como buscando una respuesta, pero no supo qué decir. Le preguntó al chico de qué se trataban los libros y éste le habló de las encarnaciones de Visnú. Vincent escuchó atento todo lo que aquel dios hindú quería para él.</p>
<p>A la semana siguiente renunció a sus proyectos y vendió sus pertenencias. Se compró sólo dos túnicas de manta, un par de tenis y unos huaraches. Se juntó con aquel joven y se puso a predicar el hinduismo. Cuando lo encontrabas decía que estaba liberado de la prisión del ego y que la fama era transitoria. Se sentía diferente por profesar otra espiritualidad que no era la judeo-cristiana. Se había iluminado, según sus propias palabras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Cuando casi fui famoso, Quetzal Noah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/05/08/el-alucin/">El Alucín</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2024/05/08/el-alucin/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">8980</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El rockstar de la poesía</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jan 2024 18:06:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=8795</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Cuánto te dura la juventud?  ¿Cuánto tiempo crees que podrías ser famoso? Me pregunté luego de bajarme del coche. La</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/">El rockstar de la poesía</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400;">¿Cuánto te dura la juventud?  ¿Cuánto tiempo crees que podrías ser famoso? Me pregunté luego de bajarme del coche. La aplicación del uber indicó que conductor llegaría en cinco minutos. No le presté mucha atención ¿Alguien de verdad revisa el nombre del conductor de las aplicaciones? Nos hemos vuelto tan automatizados que damos por hecho que es un humano el que viene. Era una tarde de sábado. El coche llegó a mi domicilio. El conductor llevaba unas gafas oscuras y tenía una caja de cigarros a la vista.</p>
<p style="font-weight: 400;">La avenida Constitución estaba congestionada por un accidente de tráfico, así que tomamos un atajo por el Barrio Antiguo. Pasamos frente a La Tumba. Recuerdo ese lugar, la última vez que estuve ahí fue porque me contrataron para trabajar de mesero. Tenía una amiga que era la encargada de la planeación, fue ella quien publicó en facebook que solicitaban personal para cubrir un evento por la noche. Pagaban quinientos pesos por el turno más las propinas. Era costumbre mía tomar trabajos de mierda para poder tener algo de dinero y sobre todo tiempo, porque si eres escritor no necesitas tanto dinero como piensas; lo que en realidad necesitas es tiempo. Sentarte a escribir encerrado en tus ideas y no dejar que nada te distraiga durante horas o días. Le mandé un mensaje a mi amiga.</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿De qué se trata el evento?</p>
<p style="font-weight: 400;">-Es un recital de poesía.</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿Un recital? ¿De quién?</p>
<p style="font-weight: 400;">-De Andrés Ortega</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿El poeta de los vídeos?</p>
<p style="font-weight: 400;">-Ese mismo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés Ortega era el poeta del momento, un fenómeno del internet. Tenía un canal en youtube con cien mil suscriptores, la mayoría eran chicas. Era un tipo apuesto, siempre con un cigarro en la mano cuando abría sus libros para leer. Su cabello era brillante y pasaba la mano por su fleco para peinarse cuando terminaba de recitar, era un gesto coqueto y característico de él. Sus fans amaban que hiciera eso. Andrés Ortega escribía sobre coger, las prostitutas, la cerveza, la locura y la nostalgia. Al terminar sus recitales siempre había un par de chicas esperándolo, bebía unos tragos con ellas y al final se iba con la que más le gustara. Era un pendejo que escribía cosas simplonas para el público en general. Era un rockstar de la poesía comercial. Yo le tenía cierta envidiaba y en el fondo quería ser como él. Quería su fama, su carisma y tener el poder de escribir y provocar sentimientos de calentura, asombro y melancolía entre la gente. Viajar cada fin de semana a una ciudad y hospedarme en un pueblo mágico para sacar una foto de mi café y mis chilaquiles en una terraza concurrida.</p>
<p style="font-weight: 400;">La comunidad de escritores de la ciudad hablaba mal de él. Decían que gracias a él la poesía era corriente y simplona. Que su estilo era una moda. Pero, estoy seguro que muy en el fondo, cuando hablamos tan seguido y tan mal de un pendejo es porque deseamos ser como él o tener algo de su suerte. La gente más estúpida y con baja autoestima le da demasiada importancia a gente famosa a la que no le interesa en lo más mínimo su vida.Sin embargo, tenemos que aprender algo de aquellos que están logrando las cosas que nosotros quisiéramos alcanzar; al menos para entender mejor el camino y conseguir experiencia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Fui a un ciber e imprimí un par de textos. No hay que descartar cualquier oportunidad. Estaba emocionado, sentí que aquel día se manifestaría la señal del destino que tanto había esperado. A veces la suerte de un perdedor depende de que otro pendejo esté de buen humor.</p>
<p style="font-weight: 400;">Llegué alrededor de las seis de la tarde. Me pusieron a acomodar sillas. El escenario estaba en el patio. Era un patio de una casona, cabían alrededor de cien personas. Las mesas eran altas, al estilo de aquellos bares donde siempre tienen promociones de cubetas. Como a eso de las siete de la tarde llegó la estrella. Traía una chaqueta de piel, botas vaqueras, unos jeans que me hacían verse más rudo. Entró con una chica, era su manager. Fue hasta el fondo del escenario para revisar el equipo de sonido. Encendió un cigarro y luego escuché que me llamaba mi amiga. Me dijo que me encargara de todo lo que él necesitara. Me acerqué a presentarme.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Hola Andrés. Mi nombre es…</p>
<p style="font-weight: 400;">Le dije mi nombre y me pidió una cerveza indio. Cuando regresé pude contemplarlo mejor, sus ojos mostraban cierto cansancio, estaba más flaco que en sus vídeos y no era muy alto. Ya no parecía un rockstar , ya no se veía tan imponente. Era una persona que escribía y que quizás tuvo algo de suerte para llegar a donde estaba. Ese día aprendí que si tienes la oportunidad de conocer a un escritor o poeta famoso lo mejor es no aprovecharla, porque te vas a decepcionar. Aprendí que si conoces a un escritor o poeta famoso evites preguntar ¿qué te inspiró? ¿cómo le haces para escribir? Y la más importante ¿puedo enseñarte algo de lo que escribo? Porque seguramente no lo van a leer; es decir, ellos son escritores, no editores.</p>
<p style="font-weight: 400;">-¿Sabes? Yo también he escrito algunas cosas.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Ahh. Qué chido.</p>
<p style="font-weight: 400;">Saqué de mis pantalones un pliego de hojas dobladas y se lo enseñé. Sólo las tomo y las guardó en su chaqueta. Encendió un cigarro y dijo:</p>
<p style="font-weight: 400;">-Lo voy a leer.</p>
<p style="font-weight: 400;">Tuve un poco de esperanza. Pero ¿de qué me sirve que un escritor famoso me lea? ¿Haría alguna diferencia? Me sentí un pendejo desesperado por aprobación. No debí hacerlo. Andrés Ortega era muy buena onda siempre y cuando no te acercaras demasiado a él y no intentaras buscarlo para decirle que tú también escribes. Era normal conservar cierta soberbia; es parte del ego en un artista, no se llega a lo más alto escuchando y dando consejos a todo el que se acerca.</p>
<p style="font-weight: 400;">Sus fans fueron llegando temprano. Los chicos que querían coger esa noche llevaban a la chica que les gustaba a que escuchara a su poeta favorito. Unas cuantas mujeres divorciadas y madres solteras llegaban con alguna amiga. Había chicas muy bonitas y tímidas con sus libros en la mano esperando encontrarse con Andrés. Algunas le llevaron flores, otras dulces típicos de la región, botellas y los entusiastas de la escritura un par de borradores engrapados con poemas inspirados por él.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés Ortega subió a la tarima entre los gritos y aplausos de sus fans. Algunas le gritaban <em>te amo</em> y otras <em>hazme un hijo</em>. Se detuvo frente al micrófono. Lucía inalcanzable, el escenario le otorgaba cierto poder y por momentos parecía que su destino desde que llegó al mundo había sido brillar y hacer que la luz de su destello fuera agobiante e inmamable para otros. Tenía apenas 28 años con tres libros que habían vendido más de diez mil copias en un país como México donde el promedio de lectura de una persona común y corriente es de medio libro al año.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés pidió una botella de tequila antes de comenzar, un cenicero y una cubeta de cerveza con hielos. Todo estaba junto a su mesa. Se sentó en un banco alto, encendió un cigarro y abrió su libro y dijo el nombre de su poema: <em>Terminales nerviosas.</em></p>
<p style="font-weight: 400;">Un suspiro colectivo se escuchó por todo el patio. A algunas chicas se les agitó la respiración y otras sintieron una presión fuerte en el pecho. Entre poema y poema se acordaba de una anécdota personal que le resultaba graciosa al público. Los aplausos y las risas fueron provocadas por el poeta durante casi tres horas. Quizás la euforia del momento y el brillo de esperanza en los ojos de las chicas, le hicieron creer a Andrés Ortega que se merecía el público que tenía y que siempre sería famoso.</p>
<p style="font-weight: 400;">Cuando el show terminó se colocó una mesa junto a la tarima. Su representante puso algunos libros y puso orden al ejército de fans que rápidamente rompían las filas para tomarse una foto o para que les firmaran un libro. Su representante anunció que si querían una foto con él eran doscientos pesos. Yo me quedé pensando ¿Es neta vato? La gente pagó quinientos pesos por venir a verte, te compraron libros y hasta te trajeron regalos. Andrés Ortega podía hacer eso porque era la sensación y la gente cree si un artista es mamón es porque no los merece y por ello deben demostrar que eso no es cierto pagando más dinero.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés Ortega era como un jugador de las Chivas o el Cruz Azul: jugaba con las ilusione de sus fans. No había mucha diferencia entre él y un jugador de futbol: desconocen que su momento va a pasar y cuando se dan cuenta ya es demasiado tarde. La vida es tan cabrona que te trae de regreso a ciertos sitios para recordarte la humildad.</p>
<p style="font-weight: 400;">Andrés terminó muy borracho. La última vez que lo vi en persona fue esa noche en el baño de aquel lugar. Se estaba fumando un cigarro y se iba de lado sobre el gran urinal. Casi se caía y lo ayudé a levantarse. Entre a revisar la taza del baño y encontré una bolsita con lo que parecía ser leche en polvo y un pliego de hojas tirados. Eran mis textos. Andrés no los leyó y tampoco tenía obligación de hacerlo. Pero Andrés Ortega era especial: si sentía que alguien tenía más talento que él en lugar de impulsarlo, buscaba la posibilidad de derrotarle el ánimo para que no sobresaliera y así seguir perpetuando su nombre. Algo así como Vicente Fernández con el regional mexicano.</p>
<p style="font-weight: 400;">Unas semanas después por mis redes sociales, vi que Andrés anduvo en Mexicali, Tijuana, Durango, Tepic, León, Guadalajara, Mérida, Villahermosa, Cancún, Tuxtla y muchas otras ciudades. A donde quiera que iba llenaba. Grandes negocios y marcas lo buscaban, pero a veces se las daba de muy mamón y les decía que: no era comercial. Dejó escapar muchas oportunidades para hacer dinero. Siempre publicaba historias de la ciudad en donde andaba y las botellas caras que pedía en el bar más famoso a donde quiera que fuera. Me di cuenta que entre más veía su trayectoria yo me aguitaba y dejaba de enfocarme en mi obra y mi vida. Dejé de seguirlo, abrí un blog y publiqué mis escritos durante dos años a diario sin parar.</p>
<p style="font-weight: 400;">Una amiga que era muy fan de Andrés Ortega fue a su última presentación en el Gran Teatro de la Ciudad. Habían pasado seis años desde entonces. El boleto más barato costaba setecientos pesos. No fueron más de treinta personas.</p>
<p style="font-weight: 400;">A mí me ha ido bien. Hice una editorial, compré un coche, le ayudé a varios escritores a publicar su libro y ahora voy camino a dar una conferencia frente a trescientas personas en el auditorio de una universidad muy reconocida. La aplicación me notificó: estás por llegar a tu destino. El conductor vio que había una gran fila para poder estacionarse y dijo</p>
<p style="font-weight: 400;">-Yo un día me iba a presentar aquí.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Lo sé.</p>
<p style="font-weight: 400;">Saqué de mi saco una tutsipop.</p>
<p style="font-weight: 400;">-Toma, deja de llorar.</p>
<p style="font-weight: 400;">Me bajé de mi coche y la aplicación me preguntó ¿Cuántas estrellas le quieres dar a Andrés Ortega?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Cuando casi fui famoso»</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/">El rockstar de la poesía</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2024/01/26/el-rockstar-de-la-poesia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">8795</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Qué bueno que te fuiste</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2022/10/09/que-bueno-que-te-fuiste/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2022/10/09/que-bueno-que-te-fuiste/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 00:49:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[dejar ir]]></category>
		<category><![CDATA[humor]]></category>
		<category><![CDATA[mexico]]></category>
		<category><![CDATA[mochileros]]></category>
		<category><![CDATA[partida]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[viajeros]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=7744</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hola. Te quería decir que desde que te fuiste la neta me dio un bajón bien cabrón. Tuve crisis de</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/10/09/que-bueno-que-te-fuiste/">Qué bueno que te fuiste</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hola. Te quería decir que desde que te fuiste la neta me dio un bajón bien cabrón. Tuve crisis de ansiedad y comencé a beber y fumar mucho. Me la pasaba irritado y en las fiestas cuando me ponía pedo hablaba de ti y después me ponía bien malacopa con todos. Me volví esa persona a la que no invitaban a las fiestas y por ello mejor se iba a los bares para desahogarme con algún desconocido. Y si no hubiera sido por tu repentina partida, yo no habría llegado un jueves por la tarde a ese bar en Chapu donde había promo de chelas. Esa tarde conocí una morra que pasó caminando mientras yo contemplaba la calle. Se acercó a mí para ofrecerme unas pulseras de macramé que ella tejía. Le dije que no traía feria ¿Y sabes lo que me dijo? Al chile morro te ves bien aguitado, no te conozco,, pero ni un perro de la calle emana esa energía que traes, si ya no te sientes chido aquí deberías irte, siempre habrá un lugar esperándote que te quiere enseñar algo nuevo. Y entonces dije: vergas, tiene razón la morra hippie. Le terminé comprando una pulsera porque sus palabras me encendieron el ánimo. No fueron palabras sabias ni profundas, solamente fue algo que necesitaba escuchar. Creo que así vamos todos por la vida, olvidamos que valemos un chingo y que hay un mundo por descubrir como para quedarse llorando por una persona que realmente no te necesitaba en su vida y ni pedo.</p>
<p>De verdad, estoy muy agradecido de que te hayas ido ¿Y sabes por qué? Porque ese día que conocí a la morra hippie, regresé a mi casa. Agarré una mochila y empaqué mis cosas. Busqué en internet boletos de autobús y me fui a Querétaro. Fui a mi trabajo y les dije que renunciaba. Me di cuenta que a nadie le importó y que uno no se da cuenta que a veces pasa mucho tiempo en un lugar en el que se vuelve desechable. Cuando llegué a Querétaro traía como seis mil pesos. Me quedé en un hostal y conocí unos italianos que me dijeron que iban a ir a Puebla. Nos pusimos una pedota y me terminaron convenciendo de viajar con ellos. En Puebla no pagué hospedaje porque me quedé en casa de uno de sus amigos que vivía en el centro. Puebla tiene como un millón de iglesias en el centro. Conocí el Barrio del Artista y sobreviví comiendo cemitas. Los italianos dijeron que iban a tomar un vuelo a Cancún, pero que me podía quedar en casa de su compa el tiempo que fuera necesario. No quise abusar de su hospitalidad. ¿Y sabes qué hice? Me dejé fluir. Fui a la CAPU y dije: mi siguiente destino será la siguiente salida de cualquiera de estas líneas de autobuses. Me acerqué al ADO y la próxima salida era a Oaxaca. Para mi suerte en el autobús me senté junto a chico que estaba intentando escribirle algo a su novia, se veía que las palabras y eso de escribir no eran lo suyo. Así que le pregunté si podía ayudarlo y me dijo que sí. Le escribí como cinco poemas a su novia ¿Y sabes qué? Me pagó. Me dio quinientos pesos. Salió para mi comida y un hostal en Oaxaca.</p>
<p>Cuando llegué a Oaxaca caminé por el zócalo. Me tomé tres mezcales y comí gusano afuera del mercado. En Oaxaca la gente es muy amable y no tienen tanta prisa como en otros lados. Estando ahí, tuve la idea de acercarme a las parejas y ofrecer mis poemas de amor. Se los recitaba. Me daban monedas a veces y otras me los compraban. Bueno, en un día junté como mil pesos. Así me pasé como tres días en el centro. Y gracias a mi talento para escribir conocí a una pareja que me dijeron que iban a ir a comer hongos a San José del Pacífico. Me dijeron cómo llegar. Me subí a una camioneta en el centro y viajamos tres horas por la sierra. Conocí un pueblo que todo el día estaba nublando, hacía frío y tenían un café de olla inolvidable. Comí hongos en una cabaña con unos alemanes y me sentí bien ligero. De pronto entendí todo el significado de la vida y hablé con la gran energía del universo que se me manifestó en forma de un árbol con sombrero. Luego de ese viaje de hongos, los alemanes me dijeron que iban a ir a Mazunte. Nos fuimos en una combi y en el camino escribí veinte poemas.</p>
<p>Llegamos a Puerto Escondido, me puse una pedota en Zicatela y en la playa conocí a una banda que tocaba reggae. Les compuse una rola y les gustó. Me pagaron con cerveza y porritos. Me di cuenta que era muy feliz. Algunos dirían que era un conformista pero yo me sentí libre por primera vez en más de treinta años. En Mazunte dejé de preocuparme por el dinero por un rato ya que conseguí trabajo en un hostal y me ofrecían hospedaje. Y lo mejor: el hostal tenía un librero, cuando no había viajeros me la pasaba leyendo ¿Qué si conocí chicas? Bastantes, orientales, europeas, mulatas, hindúes, chilenas, uruguayas, argentinas y colombianas, guapas, simpáticas, nada mamonas; no como tú que decía que era muy naco ir a un lugar entresemana porque había promo de chelas. En fin. Me di cuenta que me limitaba mucho por miedo a no agradarte y eso me privaba de la persona de la que ahora estoy enamorado: yo mismo. No pienses que me he vuelto narcisista, mejor dicho, aprendí a darme mi lugar.</p>
<p>Bueno, te quería decir esto, te mando esta postal por si un día te sientes de la chingada como yo alguna vez me sentí te quiero decir que todo tiene una solución, aunque no sepas cuál y algunas veces es irse. Muchas gracias por haberte ido. Jamás me hubiera atrevido a tanto. He aprendido que, aunque las ausencias inesperadas pueden enloquecernos en realidad son el inicio de un viaje inolvidable. Y si estás teniendo un momento abrumador o difícil recuerda esto: algún día estarás con una chelita bien fría frente a una playa del sur riéndote de aquel momento en el que casi querías dejar de luchar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Relatos caguameros, Quetzal Noah</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/10/09/que-bueno-que-te-fuiste/">Qué bueno que te fuiste</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2022/10/09/que-bueno-que-te-fuiste/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">7744</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Superhéroe</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/04/13/superheroe/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2021/04/13/superheroe/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Apr 2021 15:35:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[historia de amor]]></category>
		<category><![CDATA[humor]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[risas]]></category>
		<category><![CDATA[texto]]></category>
		<category><![CDATA[textos propios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=5284</guid>

					<description><![CDATA[<p>  Superhéroe   Me reuní con los poetas un sábado en una vieja casona en el Barrio Antiguo que en</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/04/13/superheroe/">Superhéroe</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;"> </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 0cm;"><b><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 24.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: 2.4pt;">Superhéroe</span></b></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;"> </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 0cm;"><b><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 36.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">M</span></b><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">e reuní con los poetas un sábado en una vieja casona en el Barrio Antiguo que en ese entonces se llamaba “Art”. La fachada tenía un color azul con dos ventanas enormes; para entrar se tocaba una puerta de madera y alguien abría una rendija y se tenía que decir una contraseña. La casa estaba rodeada de enredaderas. En el primer piso había un estudio de grabación, el segundo era una sala de fotografía, y el tercero era mi favorito: un estudio de pintura, lleno de lienzos, caballetes, manchas de acuarelas por el piso y las paredes, cajones de madera, brochas, pinceles y muchos cuadros surrealistas. </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">A esa reunión llegó Miguel Ángel, quien escribía rap; nos acompañó Dary que recién llegaba de Europa; de ella nació la idea del grupo. Mientras charlábamos de nuestros textos vi por la puerta subir a alguien. Apenas pude percibir unos pies pequeños, irresistiblemente desnudos, fugaces y encantadores. Hice una pausa para ir al baño. Subí la escalera y di con el estudio.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: -.15pt;">Ahí estaba ella, sentada, con un vaso de vino en su mano. Todo de ella embonaba pe</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">rfectamente <span style="letter-spacing: .15pt;">en esa habitación: la postura de sus manos, la comisura de sus labios, la textura con la que su cabello se fundía con la luz y el color. Verla despertaba aquella pulsión creadora que hace sentir vivos a los artistas y poetas. Platicaba con un pintor; de inmediato supuse que era una de esas chicas grupies del arte. ¿No las has conocido? Son chicas que tienen la boca llena de peces y los ojos bordados con el hilo de las sorpresas; muchas veces se parecen al bosque, puedes caminar por sus hombros y sentir de un instante a otro el borde del precipicio. Son chicas que aman el arte, es decir, aman el arte y a los artistas; imaginan que son folladas por un pintor, un poeta, un músico, un escultor; andan detrás de ellos, no las ves en fiestas a menos que se trate de una reunión de gente con intereses sobre nuevas ideas y exploraciones un tanto filosóficas. Son atentas a toda conversación, se sienten derretidas por la inteligencia, porque esta virtud les ofrece un paraíso sin límites de tiempo o condiciones.</span></span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: .3pt;">Ella veía con la impasible brisa de su iris cómo aquel pintor mal vestido tocaba el infinito con un pincel. Quería saber su nombre, su helado favorito, su día de la semana menos ocupado, el bar de su frecuencia, si comía hamburguesas o prefería las ensaladas. Me vi junto a ella siendo tan feliz por un segundo, imaginé que nos</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: .15pt;"> mudá</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">bamos a la playa y teníamos lindos bebés, con sus ojos azules y mi piel morena. De tanto encanto uno piensa que está en otra dimensión y se congela. Eso me pasó, me detuve, me regresé a la mesa con los poetas a fantasear de lo acontecido.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">La semana siguiente nos reunimos en el mismo sitio. Dary regresó a Europa. Éramos pocos poetas, cada vez menos, y yo esperé a que la chica se fuera. Tal vez se bebió unas dos botellas de vino. Eran cerca de las siete de la tarde cuando salió. Yo esperaba en la entrada de la casa. Me acerqué, platiqué con ella, no hablaba tan bien español, porque era francesa. Tuvimos una de esas breves conversaciones con las que cualquier hombre poco agraciado como yo se puede ilusionar intensamente. Mientras caminábamos me dijo que se dirigía a la zona Tec. Pensé en irme en el mismo camión, pues me quedaba cerca. Anduvimos por la calle Morelos y nos detuvimos en la esquina de las pizzas. Subimos al 209. Reía mucho y yo estaba feliz. Viajaba con una chica francesa de ojos azules en un camión con rumbo al Tec. Era más hermosa que todas las chicas de Monterrey con las que había salido y no era presumida. Se bajó y nos despedimos. Regresé varias veces a tomar el camión por ahí para ir a la universidad con la esperanza de encontrarla. Le escribí un poema y se lo traduje al francés.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">El sábado la vi de nuevo en el estudio. La encontré sentada leyendo un libro sobre historia del arte. Me acerqué y le dije: </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Ten, me dijeron que te lo diera.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Me miró y me preguntó: </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-¿Qué es? </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Mi corazón -le respondí.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Abrió la nota y sus mejillas se sonrojaron. No podía creerlo. Todavía existían chicas que se sonrojaban con la poesía.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Me gustan los escritores. Sobre todo, los poetas.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-¿Por qué?</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Pueden hacerte el amor sin tocarte. Te estremecen la piel con las palabras. No son humanos. </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Más que poeta; soy un superhéroe.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-¿Y cuál es tu superpoder?</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Ella se rio. Hay un montón de estupideces que decimos los hombres que pueden hacer reír a la chica correcta.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Puedo hacer que llueva. ¿Quieres ver?</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Subimos por la escalera que daba a la azotea. Ella llevaba un vestido corto de color azul. El día estaba soleado. Cerré la puerta con cerrojo. Una mesa de madera estaba al centro y de fondo teníamos el Cerro de la Silla. Le pedí que se sentara en ella. Subí su vestido y coloqué mi cabeza entre sus piernas. Una prodigiosa lluvia se precipitó desde su pubis y nos empapó de felicidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;"><strong>El hombre del telescopio | Quetzal Noah</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico.jpg"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5285" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico-300x150.jpg" alt="" width="300" height="150" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico-300x150.jpg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico-768x384.jpg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico.jpg 980w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></h4>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/04/13/superheroe/">Superhéroe</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2021/04/13/superheroe/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">5284</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Estoy bien Quetzal Noah</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jan 2021 03:54:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritores mexicanos]]></category>
		<category><![CDATA[fanzine]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[quetzal noah]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=5019</guid>

					<description><![CDATA[<p>Estoy bien» fueron las últimas palabras de mi amigo Saúl antes de enterarnos de tan terrible noticia. Nos mirábamos los</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/">Estoy bien Quetzal Noah</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">Estoy bien» fueron las últimas palabras de mi amigo Saúl antes de enterarnos de tan terrible noticia. Nos mirábamos los rostros angustiados con un desfile de preguntas sin respuesta, ninguna razón parecía encajar de manera lógica, aunque ¿qué tiene de lógico este mundo? Es por ello que muchos eligen lanzarse al caos en búsqueda de un sentido para reivindicar su vida. Su madre se ahogaba en un océano inmenso de lágrimas y en los episodios de su voz de agonía decía mijito chulo, mijito tan lindo, mijito&#8230; su padre la tomaba por los hombros desgarrado por dentro tratando de no llorar, alguien tiene que hacerse el fuerte en este tipo de casos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dos días después del velorio Patricio, Paola y yo nos vimos en ese bar que frecuentabamos los cuatro donde los jueves tenían promoción de tres cervezas y unas alitas por cien pesos. Nos faltaba Saúl, no podíamos decir que nuestro amigo se fue feliz de este mundo porque no lo sabíamos y en cierta parte eso nos tenía aterrados. Bebimos con un montón de vidrios afilados atravesando nuestra garganta, repasabamos nuestras aventuras en los días de prepa cuando nos poníamos de acuerdo para saltarnos las clases e irnos por una pizza o al cine hasta la última vez que estuvimos juntos los cuatro que fue cuando salimos a hacer una sesión fotográfica a esa vieja casa embrujada en del centro de Monterrey.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dos meses después fui asimilando el dolor y acepté con el más sincero cariño latente de una amistad noble su repentina partida. En ese entonces quedé de verme con una chica que conocí en tinder en uno de esos lugares donde la cheve está a dos por treinta pesos. Tenía un aura misteriosa, su cabello largo y suelto como surcos que se mecen al cálido e inmutable viento de las parcelas, un collar negro y tatuadas algunas figuras geometrías en su muñeca y su hombro. No estábamos en búsqueda de ninguna conexión así que después de dos cubetas de coronas nos fuimos a buscar un motel barato como mutuo acuerdo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">LO SIENTO, le decía apenado luego de que tras varios minutos de besos se me fuera la erección, hicimos varios intentos y me senté al borde de la cama. Creo que traigo un pedo psicológico. Ella me miró con ternura y me preguntó de qué se trataba. Es un amigo que murió hace dos meses, y no dejo de pensar en eso. ¿Y cómo murió? Me preguntó acercándose a la cama. Es lo extraño de todo, él un mes antes de su muerte nos dejó de hablar, no contestaba los mensajes, desde que fuimos a esa casa embrujada no nos dirigió la palabra hasta que de tanta insistencia un día le llamamos y solamente nos dijo «Estoy bien». ¿Te refieres a la casa embrujada del centro donde se suicidó la muchacha?</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">¿Hubo un suicidio en esa casa? Un aire helado me petrificó al instante. Sí, una chica se ahorcó, una prima mía era amiga de ella, me vino a ver para hablar con ella, pero no se manifestó. ESPERA ¿te refieres a hablar con una persona muerta? Sí.</div>
<div dir="auto">Me contó que era médium y desde que ella recordaba su infancia veía personas muertas a las que ayudaba cuando dejaban pendiente algo en este mundo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Lo que tú no sabes es que las almas de los suicidas tienen una energía sumamente oscura, muchas veces si pasas por un lugar donde alguien se quitó la vida por cuenta propia y tu energía está baja es probable que la energía de esa persona pueda fugarse con facilidad a tu cuerpo y adueñarse de tu mente. Puede manifestarse en ti sentimientos de histeria, ansiedad extrema y deseos de suicidio sin razón aparente.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Nos vestimos y salimos del motel para regresar a un bar a platicar. Pasamos cerca de aquella casa, sentí como si me surrara, le dije que mejor tomáramos otro camino aunque fuera más largo. Recordaba a Saúl con su enorme sonrisa, su cámara fotográfica, sus ganas de salir a visitar pueblito, las palabras de amor que tenía con su familia. Tal vez Saúl no fue quien decidió lanzarse de aquel puente hace unos meses.</div>
<div class="yj6qo"></div>
<h3 class="adL" dir="auto" style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-5021" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1-300x225.jpg" alt="" width="521" height="391" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1-300x225.jpg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1.jpg 499w" sizes="(max-width: 521px) 100vw, 521px" /></a></p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/">Estoy bien Quetzal Noah</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2021/01/26/estoy-bien-quetzal-noah/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">5019</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La Terraza</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2020/06/22/la-terraza/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2020/06/22/la-terraza/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Jun 2020 00:55:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones y consejos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=4123</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cuando parezca que falta la inspiración para escribir no tienes que estimular tu imaginación con una gran peda o una</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/06/22/la-terraza/">La Terraza</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando parezca que falta la inspiración para escribir no tienes que estimular tu imaginación con una gran peda o una buena aventura fuera de casa, aunque en la mayoría de los casos eso ayuda mucho. Yo te recomendaría simplemente que encuentres un lugar cómodo donde te disfrutes a ti y disfrutes el mundo pasar. Yo por ejemplo tenía mi lugar favorito, estaba frente al Tec de Monterrey, estaba en un segundo piso, si llegabas antes de las siete de la noche podías pedir un tarro de cerveza de un litro por cincuenta pesos y servían unas pizzas muy buenas. Me gustaba llegar ahí los jueves a eso de las cinco de la tarde, yo soy de esas personas que hablan mucho y dicen mucho, por lo que me resultaba difícil encontrar compañía para conversar por las tardes, aparte de que poca gente se quería saltar las clases. Yo tenía que ir a la universidad los jueves, pero iba un jueves sí y uno no, así no perdía el ritmo de las clases. Cuando llega el verano en la ciudad el calor  a cuarenta grados me pegaba en la terraza con un tarro de cerveza, era delicioso, los labios humedecidos por la espuma de la cebada y el cuerpo deshidratándose trago tras trago, cuando el sol casi se ocultaba encendía el primer cigarro y me imaginaba una historia de un tipo que entra a un bar y pedía un tarro y conocía una chica misteriosa y mientras la intentaba ligar pummm una explosión se escuchaba cerca del lugar y ambos tenían que encontrar la manera de correr hacia el auto de uno de los dos antes de que otro explosivo los alcanzara y para cuando salieran se dieran cuenta que una gigantesca nave sacaba un rayo succionador que iba desapareciendo a la población de la ciudad. Así me ponía a viajar mientras veía los rostros de las personas que conducían, siempre pensando que todo va muy rápido, que ya era jueves y que apenas el lunes estaba extrañando el sabor de la cerveza en la terraza, y pensar en el tiempo me genera una ansiedad terrible, que se acaba la juventud, que la piel se arruga, que el cuerpo ya no resiste igual a las enfermedades, que uno se pasa demasiadas hora esperando a que ocurran los milagros y que en la preparatoria no imaginaba que todo iría tan rápido, dicen que después de los veinte esto se pone peor, en un abrir y cerrar de ojos llegarás a los treintas y probablemente tengas hijos, por las estadísticas que se manejan actualmente tal vez estés en tu primer divorcio y tendrás que pensar en todo de nuevo, muchos creen que pueden resolver sus problemas de un día para otro, cuando creces te das cuenta que no tienes nada seguro así que recorres a los libros de autoayuda buscando respuestas y con tu compra otorgas la seguridad financiera a un autor que probablemente se hizo las mismas preguntas que tú ahora y está viviendo con un estilo menos estresante. Mientras se acaba mi cerveza no solamente pienso en esas historias, también escribo poemas en la servilleta, cuando la mesera es linda se los regalo, ella me deja una sonrisa amable y yo le doy aparte una propina, uno nunca sabe quién está trabajando por gusto, por sus sueños o porque necesita distraer su cabeza para que no se le llene con pensamientos ansiosos, lo bueno de la clase trabajadora es que tienen menos problemas a desarrollar ansiedad y depresión porque el trabajo les mantiene distraído de esas pendejadas. Y yo estoy en la terraza, pensando en lo que tengo en la ciudad que sinceramente no es mucho, tengo la constante sensación de que no pertenezco a este lugar, que anhelo poco y lo poco que anhelo no es algo que me pueda mantener atado una larga temporada, y pienso en cómo sería si me voy de aquí, si escribo novelas de terror en un pueblo donde nadie me conozca, si me voy a trabajar de mesero a Playa del Carmen o Los Cabos, si con el dinero que estoy ahorrando deba comprar un auto y llegar hasta la Patagonia. Me pregunto qué estoy esperando, ah, ya lo sé, terminar de estudiar, espero que cuando ocurra no me ponga muchos pretextos para quitarme esta náusea que no es más que un síntoma del desespero por salir de esta ciudad. Pero te digo, cuando te falte la inspiración, podrías hacer lo mismo que yo, ir a ese lugar donde estás solo con tus pensamientos y recuerdas tu peor cumpleaños o la vez que le llevaste serenata a una chica y ella no estaba en su casa y así reírte un poco del querer tener todo bajo control.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2 style="text-align: center;"><strong>La terraza y otros cuentos, Quetzal Noah</strong></h2>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/06/22/la-terraza/">La Terraza</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2020/06/22/la-terraza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">4123</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Supongamos que te pasa</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2020/06/12/supongamos-que-te-pasa/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2020/06/12/supongamos-que-te-pasa/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Jun 2020 22:31:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones y consejos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[merecimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=4105</guid>

					<description><![CDATA[<p>Supongamos que una noche de viernes te invitan a una fiesta. Como siempre, no te arreglas mucho para no verte</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/06/12/supongamos-que-te-pasa/">Supongamos que te pasa</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Supongamos que una noche de viernes te invitan a una fiesta. Como siempre, no te arreglas mucho para no verte tan pretensioso y tampoco luces ropas viejas para no verte tan demacrado o que crean que eres ese tipo de personas que no cuidan de su persona. Te pones de acuerdo con tus amigos para ir en el coche de alguno de ellos a la fiesta y llegar en grupo. Esa noche tú solamente vas a hacer por lo que te conocen en las fiestas: ponerte ebrio, tirarle rollo a las morritas hasta fastidiarlas, y luego querer pelear con alguien solo porque estás enojado con tu vida porque no tienes coche y tienes que ir a la universidad en camión, y aparte de que tienes que ir a la universidad en camión odias la carrera que elegiste porque te garantiza un buen trabajo pero realmente no te miras monitoreando embarques ni asistiendo a conferencias empresariales porque eres un bohemio y quieres andar con tu guitarra viajando entre trenes por distintas ciudades. Y supongamos que esa noche, por una razón de esas que rara vez ocurren y le pueden ocurrir a cualquiera la suerte ha tenido buen humor y anda bondadosa contigo y por ello te pone en la entrada a una chica de cabello rojo con pecas en el rostro, esa chica que le brillan los labios como una ciruela fresca y sus ojos son claros como los pensamientos que llegan a tu cabeza como síntoma tras haberla contemplado un largo rato. Supongamos que estás tan acostumbrado al rechazo porque no tienes buenas técnicas, sin embargo, lo intentas y lo intentas, te han rechazado otras veinte chicas, así que eso del temor ya no va contigo porque bien sabes en el fondo que todo podría seguir igual, aun así ,tú te diriges a la mesa donde ella está tomando refresco con papas fritas junto con su amiga inseparable que la cuida de que tipos nefastos como tú intenten si quiera tener su número. Entonces te acercas a ella, uno de tus amigos habla con ella, eso significa que hay un set abierto para competir por su atención o para pasar a una buena charla. Tu amigo la trata de hacer reír, tú llegas contando un chiste, dos, luego dices uno medio sucio que a ella no le agrada, te detienes y cuentas aquel chiste tierno de la ranita que cruza para Estados Unidos y se echa a reír. Tú bebes tu cerveza, la casa está llena y te sientes bien porque aunque no lo parezca tú en ese momento estás creyendo que tienes la oportunidad de pedirle su perfil de facebook, tienes que ser cauteloso con la pregunta, rápido, contundente, que ella no piense que eres de esos tipos que le escriben ebrios en la madrugada esperando despertar con ella, así que te acercas y le preguntas ¿oye cómo apareces en face? Y ya te lo dice, tienes ahora la información que necesitabas, en un futuro puedes seguir platicando con ella. Le cuentas de aquella vez en la que te perdiste por el desierto por andar buscando mescalito y que viste unos perros de luz junto a la orilla de la carretera, ella te mira con estupor y curiosidad porque ama los perros y las historias extrañas, hasta que llega su amiga a apartarla de tu lado, tú de alguna manera ya no piensas en perder la atención que habías conseguido así que vas a la hielera que está llena de cerveza y finges que un chico te empuja para tener un motivo que te provoque enojo y así comenzar a hacerla de pedo para invitar a ese tarado a una pelea en el patio de la casa, tendrás la oportunidad de demostrar tu fuerza y valor, en el fondo esperas que ella con su cara tierna sea de esas chicas que tenían fantasías con el Club de la Pelea y que al verte luchando eso le recuerde a que tienes un buen instinto de supervivencia y por ello serías un candidato con buenos genes para reproducirse. El único problema es que al tarado que provocaste sabe pelear full contact y muay thai, le atinas al primer golpe en la cara porque estaba descuidado, después él te tira una patada debajo de los chamorros y tratas de esquivarla brincando, tu pie no sienta bien en el suelo y se dobla por lo que él remata con una patada que te tira y antes de que puedas levantarte un puñetazo en la cara te ha cerrado los ojos, los siguientes segundos duran horas para ti, en realidad solamente te tiró chingazos durante un minuto, la pelea termina porque uno de tus amigos los separa. Te das cuenta que ella no está, no se enteró de la pelea, sales de la casa, con el rostro sangrando y un ojo a punto de estallar, ella ni siquiera nota que estás mal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Han pasado casi tres semanas de aquella fiesta, ella te ha aceptado entre sus amigos del face, pero siempre tarda mucho en contestar, casi no te pone atención. Lo más bonito de todo es que a ti no te importa y no por qué no tengas amor propio sino porque te parece tan romántico y disfrutas esa indiferencia que hace que parezca que todas las canciones que pasan en la radio fueron hechas para ti en el instante en que la estás pensando que es casi siempre. Luego te enteras que vive en una colonia de gente que probablemente tenga una quinta campestre en la carretera nacional, que ella tiene un auto y te resignas porque cada vez parece más inalcanzable. Una noche de sábado te encuentras en casa de uno de aquellos amigos que fue a la fiesta y hablan de ella, tú borracho les dices que hablas con ella, que medio te tira el pedo, hasta que se te hace costumbre en tono de broma porque les parece gracioso que alguien como tú tenga tanta imaginación. Pero una tarde cualquiera de esas en las que estás en casa ella te escribe un mensaje para preguntarte ¿qué vas a hacer hoy? No te resistes ni te haces el interesante y le dices que nada y ella te dice que tiene que hacer una tarea para una materia y el trabajo es entrevistar a una persona que haya viajado mucho y aunque sea real lo que te está diciendo a ti te parece que has tenido un poco de suerte y que ella se ha inventado un ingenioso pretexto para invitarte a salir. Entonces supongamos que no tenías ningún plan por la tarde y ella te recoge cerca de la universidad, se saludan, parece que tuvieran tiempo de conocerse y van a un lugar coqueto a tomar algo, tú pides cerveza y ella una limonada, te das cuenta de que no bebe así que no puedes abusar del alcohol para no arruinar lo que apenas comienza a marchar bien. Ella saca su computadora y te pide que le cuentes de tus aventuras, le hablas de aquella vez que te intentaron violar en un hostal gay en Guadalajara y de cuando conociste a una chica que te llevó a Puerto Vallarta y a media noche mientras estaban tirados en la arena vieron salir una tortuga del tamaño de una camioneta. Luego le hablas de la vez que ibas caminando por la carretera en el desierto y que de tu espalda salían rayos de luz. Ella deja de escribir y escucha atenta todo lo que dices, pareces más interesante de lo que crees y de lo que ella supone también. Ella termina su limonada y tú tu cerveza, ella te pide que la dejes pagar porque ella te invitó y te dice que te llevará a tu casa. Como se está haciendo tarde y no termina su tarea te pide que se vuelvan a ver y lo hacen; se ven en tu casa, ella te hace una serie de preguntas, saca su computadora para tomar notas, después le invitas un jugo porque no toma café. Ya en la plática le hablas de los profetas que eran extraterrestres y después ella toma tu guitarra y se pone a tocar, ve tus libros y le regalas uno de poemas. Ella se tiene que ir, por dentro te rompes un poco porque es el fin de un hermoso cuento, porque lo que parecía improbable se ha hecho realidad en tu vida y es más aterradoramente bello y sublime de lo que imaginabas: la chica con la que fantaseabas te invitó una cerveza, se puso a escuchar tus historias y fue a tu casa a visitarte. Ella toma las llaves de su camioneta, la ves que abre la puerta y tú la miras pensando en que ningún pretexto que tengas para que ella se quede la detendrá, parece que sus movimientos se hacen lentos y te mira nuevamente, tú la ves, sus miradas se han encontrado y es cuando ella te dice “Oye deberíamos salir otro día que no tenga tareas”. Y supongamos, que, te puede pasar a ti, pero tienes la manía de sabotearte, eres muy pendejo para merecer que esas cosas te pasen.</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/06/12/supongamos-que-te-pasa/">Supongamos que te pasa</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2020/06/12/supongamos-que-te-pasa/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">4105</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Una chica desmadrada</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 18:23:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[relacion]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=4007</guid>

					<description><![CDATA[<p>No sé si te ha tocado salir con una chica toda desmadrada. Es bonita, tiene el rostro como de un</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/">Una chica desmadrada</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No sé si te ha tocado salir con una chica toda desmadrada. Es bonita, tiene el rostro como de un ángel, la manera en que se ríe te hace perder la noción del tiempo, pero siempre traen algo triste en los ojos, como una profunda herida que por más que uno quiere estar ahí para que se cicatrice termina por sentirse igual de desmadrado. Yo no era así, te juro que yo andaba de buen humor todo el rato, mis compas siempre querían venir a mi casa porque yo sacaba la guitarra y ponía en ambiente. Desde que salí con ella las cosas cambiaron repentinamente. Mira, yo iba a su casa, le dejaba cartas, le escribía poemas, incluso entre pregunta y pregunta di con sus flores favoritas.  Y aunque estoy seguro que era noble mi insistencia resulta egoísta pensar que uno es el sueño del otro, que uno puede devolverle el brillo a sus pupilas, cambiarle esas horas de lágrimas en su cuarto por una caminata con bromas por el parque, uno es demasiado idealista cuando las posibilidades son pocas, no queda de otra. Vete, no te convengo, tengo que arreglar mis pedos, no debes andar con una chica como yo, tengo un caos en la cabeza y no te mereces eso ¿por qué no te consigues una bonita que le guste salir y se arregle para ti? Yo no tengo nada para ti, estoy marchita, me pudro en mi propia mierda, me decía.  Otros días como que se le pasaba, andaba de un humor irreconocible, hacíamos planes para ir a la playa o comprar una combi para hacerla una cafetería y llevarla por distintos pueblitos. Me invitaba a comer a su casa, cocinaba, aunque no le quedaba muy bien nada de lo que preparaba yo comía muy contento porque el hecho de que se diera unos minutos de su celoso tiempo para cocinarme me llenaba el estómago de bichos voladores. Por lo genera así era de lunes a jueves, cuando llegaban los viernes y sábados ya no contestaba mis mensajes, lo sé, tenía que trabajar, era cantante de bares, le pagaban bien, pero se me hacía como injusto ¿no te parece? Que yo estuviera toda la semana ahí, preguntando cómo estaba, escribiéndole cartas, tratando de aportar un poco con mi ánimo a que floreciera tantito su felicidad y que ella se acordara de mí el domingo por la noche cuando regresaba a su departamento y se sentía sola y me escribía para decirme si no quería salir a caminar y yo de pendejo dejaba la carne asada en casa de mis papás y me iba caminando hasta su casa porque no tenía dinero para los taxis. No me quedaba muy lejos, eran unas veinte calles y dos avenidas las que caminaba, cuando llegaba yo estaba sudado, ella fresca, oliendo a carolina herrera, para que  solamente me viera quince minutos y me dijera que se tenía que dormir porque al día siguiente tenía clases muy temprano. Entonces si estaba tan mal ¿quería que continuara ahí? ¿le servía de consuelo? Una tarde hacía mucho calor y bebía yo con ella una caguama en su casa, ella la invitó, yo no llevaba dinero, casi nunca tenía, tal vez por eso nunca la convencí, no tenía nada por ofrecerle, no tenía trabajo, solamente escribía cosas que le gustaban a mucha gente, pero en realidad estaba muy jodido, tal vez no avanzamos más en la relación porque las buenas intenciones y la insistencia no bastan, hay que tener unos pesos en la bolsa de perdido para unos tacos. No hay justificante para mi mediocre actitud para disponer de dinero. Nos bebimos las caguamas y me miró en un tono extraño. No sé para qué vienes a buscarme, yo soy libre, soy una canción en movimiento, no estoy hecha para nadie, soy de la luna, soy inspiración, no puedo anclarme a nadie, no ahora, no con mis sueños. La miré, era bajita, me llegaba a los hombros, la miré como quien sabe que es la última oportunidad para besar a alguien y ella se volteó, se levantó del piso, tiró el envase con una patada involuntaria, la cerveza se regó en el piso, fue la señal perfecta de que todo se estaba yendo a la verga y no se podía hacer nada para evitarlo. Me acompañó hasta la puerta. Le quería decir que me quería quedar, que estaría ahí para ella, que sería un mejor ser humano, que tendría dinero un día de estos y le compraría flores y la llevaría a cenar a uno de esos lugares donde dos personas pueden fantasear con enamorarse, sin embargo, no miré hacia atrás y caminé. Una semana después me fui a la Ciudad de México y en el departamento de una amiga mientras me bebía una cerveza, abrí el facebook, una lágrima resbaló hasta mis labios y un dolor en el pecho me congeló, su situación sentimental había cambiado a una relación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Un libro de cuentos, Quetzal Noah</strong></h3>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/">Una chica desmadrada</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2020/05/18/una-chica-desmadrada/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">4007</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La NASA lo confirma: Le queda poco a este planeta pero poblaremos otro.</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2019/07/11/la-nasa-lo-confirma-le-queda-poco-a-este-planeta-pero-poblaremos-otro/</link>
					<comments>https://quetzalnoah.com/2019/07/11/la-nasa-lo-confirma-le-queda-poco-a-este-planeta-pero-poblaremos-otro/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jul 2019 16:16:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://quetzalnoah.com/?p=3149</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un proyecto presentado hace unos días en una sociedad secreta la cual ha destinado recursos desde su fundación a la</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2019/07/11/la-nasa-lo-confirma-le-queda-poco-a-este-planeta-pero-poblaremos-otro/">La NASA lo confirma: Le queda poco a este planeta pero poblaremos otro.</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5 style="text-align: left; padding-left: 80px;">Un proyecto presentado hace unos días en una sociedad secreta la cual ha destinado recursos desde su fundación a la investigación científica confirma que están listos para llevar a los primeros seres humanos a poblar otro planeta ya que a este que tenemos le queda muy poco tiempo de vida. Según el científico Guillermo Herdez de Chile este proyecto será como un arca de Noé, solamente que en versión contraria, no llevará tanto animal humano al otro planeta, busca a los seres humanos más conscientes y evolucionados, se cree que por ello el proyecto dejará afuera a los influencers como la novia del senador Samuel García y de paso también al mismo senador. Memo Herdez el chileno, como lo conocen sus compas, no quiso dar a conocer el nombre del planeta, pero asegura que está en una galaxia a pocos años luz de la Tierra la cual no había sido descubierta debido a que los gobiernos gastan demasiado en hacer la guerra y en acabarse el planeta que poco les importa comenzar a buscar la manera de colonizar otros mundos para dar al universo nuestro legado como especie. “Isaac Assimov dejó unas coordenadas secretas en uno de sus libros donde detalla que este planeta se encuentra muy cerca de Alpha Century, casi medio siglo de investigación nos arrojó un dato muy importante, el camino a dicha estrella tiene planetas con temperatura y satélites similares a los de la Tierra” aseguró el chileno. Se estima que llevaremos durante la primera fase alrededor de cien mil personas, es posible que nuestro primer líder supremo del nuevo planeta se Keanu Reeves.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Fuente NASA: Noticias Asombrosas Sobradas y Alucinadas.</p>
<p style="text-align: center;">Autor: Quetzal Noah</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2019/07/11/la-nasa-lo-confirma-le-queda-poco-a-este-planeta-pero-poblaremos-otro/">La NASA lo confirma: Le queda poco a este planeta pero poblaremos otro.</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://quetzalnoah.com/2019/07/11/la-nasa-lo-confirma-le-queda-poco-a-este-planeta-pero-poblaremos-otro/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">3149</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
