Poemas

SALÍ A CAMINAR

Hoy salí a caminar. No me dirigía a ningún lado. Me olvidé de todo. Quise que mis pies me llevarán a donde debía estar. La vida es sabia y a veces solo necesitas desconectarte de todo para que te susurre su propósito. Salí a caminar en la mañana por el parque. Di muchas vueltas. Vi muchachos y muchachas correr para batir sus propios records. Vi hombres mayores queriendo conservar por más años la oportunidad de seguir aquí. Después del parque dejé en coche en casa y me dispuse a caminar para buscar un desayuno. Cuando regresé a casa quise seguir caminando para hacer los pendientes de mi día. Qué maravilla que mis pies me llevaban a todos lados y a donde tenía que llegar lo hacía caminando. Llegué al malecón de mis sueños para ver que ya estaba por entrar el mediodía de mi vida. Me alegré y a la vez sentí nostalgia porque cuando apenas y cerramos los ojos nos damos cuenta que nuestros años se han marchado en un suspiro. Me gusta caminar después de comer taquitos porque así siento que no se me acumula de inmediato la grasa. Me gusta caminar como un acto de meditación. Me gusta ver al mundo tan deprisa cuando camino para preguntarme ¿por qué esa ansiedad de que llegue el futuro? No hay nada resuelto de ese lado. Llegué a un tramo de una avenida muy transitada y me di cuenta que mi calzado estaba roto, la suela se desprendió y sentí pena; cuando di la vuelta para regresar a casa vi a un hombre si piernas pidiendo monedas en el mismo trayecto que yo ha había recorrido.

Sobre la banca del parque, Quetzal Noah

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