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	<title>cuentos archivos - Quetzal Noah</title>
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	<description>El Poeta Mochilero</description>
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	<title>cuentos archivos - Quetzal Noah</title>
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		<title>Ganas de irse</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jul 2024 20:34:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El tequila ardía en mi garganta como mi conciencia. Me senté en el taburete del bar, rodeado de sombras y</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El tequila ardía en mi garganta como mi conciencia. Me senté en el taburete del bar, rodeado de sombras y olvidos. La ciudad de Monterrey siempre me parecía triste, con la gente yendo de un lado a otro sin saber quiénes son, comprando cosas de marca para darle sentido a su vida porque no conocen otra manera de ser felices. Parecía un lejano eco que nunca me alcanza, un rumor de vidas que seguían adelante sin mí. Había perdido a Sarah en una discusión estúpida, una de esas que te dejan sin aliento y sin sentido.</p>
<p>Recuerdo su rostro, pálido y tenso, sus ojos llenos de lágrimas y reproche. «No puedo más», me dijo, y se fue. Ahora, aquí estaba yo, viendo mi pasado en el fondo de la botella de Don Julio 70, porque un dolor también se celebra. Pero el dolor no se ahoga, solo se esconde, esperando a que te quedes solo para saltar sobre ti como un animal hambriento.</p>
<p>Pensé en viajar, en irme lejos, en perderme en el mapa. Tal vez en Palenque, embriagarme de chela artesanal en Tijuana, irme a gentrificar Mazunte con los ahorros que me quedaban o partir a cualquier lugar donde el sol quemara mis recuerdos. Pero sabía que no funcionaría. Los recuerdos te siguen, como un perrito de la calle al que le das de comer. El bartender me miró con ojos compasivos, como si supiera mi historia. «Otra botella, amigo?», me preguntó. Pero te echas una conmigo. Cuando estás solo y no hay nadie con quien hablar el bartender se vuelve tu mejor amigo. No había nada que decir.</p>
<p>La noche avanzaba, lenta y pesada, como un cadáver que no quería ser enterrado. Pensé en Sarah, en su sonrisa, en sus piernas largas, su falda que siempre le quería arrancar , en su olor. Y me odié por haberla perdido. El viaje, tal vez, sería una huida, un intento de escapar de mí mismo. Pero sabía que no funcionaría. Porque, al final, siempre te encuentras con tus propios demonios, en cualquier lugar del mundo.</p>
<p>Así que me quedé ahí, en el bar, bebiendo y pensando, sumergido en mi propio infierno. Porque, en realidad, no había ningún lugar al que ir, ningún viaje que tomar. Solo estaba yo, mi dolor, y el tequila que ardía en mi garganta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Pedí una cerveza y me trajeron un recuerdo», Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>Superhéroe</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Apr 2021 15:35:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>  Superhéroe   Me reuní con los poetas un sábado en una vieja casona en el Barrio Antiguo que en</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/04/13/superheroe/">Superhéroe</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;"> </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 0cm;"><b><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 24.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: 2.4pt;">Superhéroe</span></b></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;"> </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 0cm;"><b><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 36.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">M</span></b><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">e reuní con los poetas un sábado en una vieja casona en el Barrio Antiguo que en ese entonces se llamaba “Art”. La fachada tenía un color azul con dos ventanas enormes; para entrar se tocaba una puerta de madera y alguien abría una rendija y se tenía que decir una contraseña. La casa estaba rodeada de enredaderas. En el primer piso había un estudio de grabación, el segundo era una sala de fotografía, y el tercero era mi favorito: un estudio de pintura, lleno de lienzos, caballetes, manchas de acuarelas por el piso y las paredes, cajones de madera, brochas, pinceles y muchos cuadros surrealistas. </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">A esa reunión llegó Miguel Ángel, quien escribía rap; nos acompañó Dary que recién llegaba de Europa; de ella nació la idea del grupo. Mientras charlábamos de nuestros textos vi por la puerta subir a alguien. Apenas pude percibir unos pies pequeños, irresistiblemente desnudos, fugaces y encantadores. Hice una pausa para ir al baño. Subí la escalera y di con el estudio.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: -.15pt;">Ahí estaba ella, sentada, con un vaso de vino en su mano. Todo de ella embonaba pe</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">rfectamente <span style="letter-spacing: .15pt;">en esa habitación: la postura de sus manos, la comisura de sus labios, la textura con la que su cabello se fundía con la luz y el color. Verla despertaba aquella pulsión creadora que hace sentir vivos a los artistas y poetas. Platicaba con un pintor; de inmediato supuse que era una de esas chicas grupies del arte. ¿No las has conocido? Son chicas que tienen la boca llena de peces y los ojos bordados con el hilo de las sorpresas; muchas veces se parecen al bosque, puedes caminar por sus hombros y sentir de un instante a otro el borde del precipicio. Son chicas que aman el arte, es decir, aman el arte y a los artistas; imaginan que son folladas por un pintor, un poeta, un músico, un escultor; andan detrás de ellos, no las ves en fiestas a menos que se trate de una reunión de gente con intereses sobre nuevas ideas y exploraciones un tanto filosóficas. Son atentas a toda conversación, se sienten derretidas por la inteligencia, porque esta virtud les ofrece un paraíso sin límites de tiempo o condiciones.</span></span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: .3pt;">Ella veía con la impasible brisa de su iris cómo aquel pintor mal vestido tocaba el infinito con un pincel. Quería saber su nombre, su helado favorito, su día de la semana menos ocupado, el bar de su frecuencia, si comía hamburguesas o prefería las ensaladas. Me vi junto a ella siendo tan feliz por un segundo, imaginé que nos</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif; letter-spacing: .15pt;"> mudá</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">bamos a la playa y teníamos lindos bebés, con sus ojos azules y mi piel morena. De tanto encanto uno piensa que está en otra dimensión y se congela. Eso me pasó, me detuve, me regresé a la mesa con los poetas a fantasear de lo acontecido.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">La semana siguiente nos reunimos en el mismo sitio. Dary regresó a Europa. Éramos pocos poetas, cada vez menos, y yo esperé a que la chica se fuera. Tal vez se bebió unas dos botellas de vino. Eran cerca de las siete de la tarde cuando salió. Yo esperaba en la entrada de la casa. Me acerqué, platiqué con ella, no hablaba tan bien español, porque era francesa. Tuvimos una de esas breves conversaciones con las que cualquier hombre poco agraciado como yo se puede ilusionar intensamente. Mientras caminábamos me dijo que se dirigía a la zona Tec. Pensé en irme en el mismo camión, pues me quedaba cerca. Anduvimos por la calle Morelos y nos detuvimos en la esquina de las pizzas. Subimos al 209. Reía mucho y yo estaba feliz. Viajaba con una chica francesa de ojos azules en un camión con rumbo al Tec. Era más hermosa que todas las chicas de Monterrey con las que había salido y no era presumida. Se bajó y nos despedimos. Regresé varias veces a tomar el camión por ahí para ir a la universidad con la esperanza de encontrarla. Le escribí un poema y se lo traduje al francés.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">El sábado la vi de nuevo en el estudio. La encontré sentada leyendo un libro sobre historia del arte. Me acerqué y le dije: </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Ten, me dijeron que te lo diera.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Me miró y me preguntó: </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-¿Qué es? </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Mi corazón -le respondí.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Abrió la nota y sus mejillas se sonrojaron. No podía creerlo. Todavía existían chicas que se sonrojaban con la poesía.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Me gustan los escritores. Sobre todo, los poetas.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-¿Por qué?</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Pueden hacerte el amor sin tocarte. Te estremecen la piel con las palabras. No son humanos. </span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Más que poeta; soy un superhéroe.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-¿Y cuál es tu superpoder?</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Ella se rio. Hay un montón de estupideces que decimos los hombres que pueden hacer reír a la chica correcta.</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">-Puedo hacer que llueva. ¿Quieres ver?</span></p>
<p class="Bibliogr" style="margin-left: 0cm; text-align: justify; text-indent: 14.15pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14.0pt; line-height: 120%; font-family: 'Times New Roman',serif;">Subimos por la escalera que daba a la azotea. Ella llevaba un vestido corto de color azul. El día estaba soleado. Cerré la puerta con cerrojo. Una mesa de madera estaba al centro y de fondo teníamos el Cerro de la Silla. Le pedí que se sentara en ella. Subí su vestido y coloqué mi cabeza entre sus piernas. Una prodigiosa lluvia se precipitó desde su pubis y nos empapó de felicidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;"><strong>El hombre del telescopio | Quetzal Noah</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico.jpg"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5285" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico-300x150.jpg" alt="" width="300" height="150" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico-300x150.jpg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico-768x384.jpg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/04/nueve-ideas-para-decorar-un-rincon-artistico.jpg 980w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></h4>
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		<title>Estoy bien Quetzal Noah</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jan 2021 03:54:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escritores mexicanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estoy bien» fueron las últimas palabras de mi amigo Saúl antes de enterarnos de tan terrible noticia. Nos mirábamos los</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">Estoy bien» fueron las últimas palabras de mi amigo Saúl antes de enterarnos de tan terrible noticia. Nos mirábamos los rostros angustiados con un desfile de preguntas sin respuesta, ninguna razón parecía encajar de manera lógica, aunque ¿qué tiene de lógico este mundo? Es por ello que muchos eligen lanzarse al caos en búsqueda de un sentido para reivindicar su vida. Su madre se ahogaba en un océano inmenso de lágrimas y en los episodios de su voz de agonía decía mijito chulo, mijito tan lindo, mijito&#8230; su padre la tomaba por los hombros desgarrado por dentro tratando de no llorar, alguien tiene que hacerse el fuerte en este tipo de casos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dos días después del velorio Patricio, Paola y yo nos vimos en ese bar que frecuentabamos los cuatro donde los jueves tenían promoción de tres cervezas y unas alitas por cien pesos. Nos faltaba Saúl, no podíamos decir que nuestro amigo se fue feliz de este mundo porque no lo sabíamos y en cierta parte eso nos tenía aterrados. Bebimos con un montón de vidrios afilados atravesando nuestra garganta, repasabamos nuestras aventuras en los días de prepa cuando nos poníamos de acuerdo para saltarnos las clases e irnos por una pizza o al cine hasta la última vez que estuvimos juntos los cuatro que fue cuando salimos a hacer una sesión fotográfica a esa vieja casa embrujada en del centro de Monterrey.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dos meses después fui asimilando el dolor y acepté con el más sincero cariño latente de una amistad noble su repentina partida. En ese entonces quedé de verme con una chica que conocí en tinder en uno de esos lugares donde la cheve está a dos por treinta pesos. Tenía un aura misteriosa, su cabello largo y suelto como surcos que se mecen al cálido e inmutable viento de las parcelas, un collar negro y tatuadas algunas figuras geometrías en su muñeca y su hombro. No estábamos en búsqueda de ninguna conexión así que después de dos cubetas de coronas nos fuimos a buscar un motel barato como mutuo acuerdo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">LO SIENTO, le decía apenado luego de que tras varios minutos de besos se me fuera la erección, hicimos varios intentos y me senté al borde de la cama. Creo que traigo un pedo psicológico. Ella me miró con ternura y me preguntó de qué se trataba. Es un amigo que murió hace dos meses, y no dejo de pensar en eso. ¿Y cómo murió? Me preguntó acercándose a la cama. Es lo extraño de todo, él un mes antes de su muerte nos dejó de hablar, no contestaba los mensajes, desde que fuimos a esa casa embrujada no nos dirigió la palabra hasta que de tanta insistencia un día le llamamos y solamente nos dijo «Estoy bien». ¿Te refieres a la casa embrujada del centro donde se suicidó la muchacha?</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">¿Hubo un suicidio en esa casa? Un aire helado me petrificó al instante. Sí, una chica se ahorcó, una prima mía era amiga de ella, me vino a ver para hablar con ella, pero no se manifestó. ESPERA ¿te refieres a hablar con una persona muerta? Sí.</div>
<div dir="auto">Me contó que era médium y desde que ella recordaba su infancia veía personas muertas a las que ayudaba cuando dejaban pendiente algo en este mundo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Lo que tú no sabes es que las almas de los suicidas tienen una energía sumamente oscura, muchas veces si pasas por un lugar donde alguien se quitó la vida por cuenta propia y tu energía está baja es probable que la energía de esa persona pueda fugarse con facilidad a tu cuerpo y adueñarse de tu mente. Puede manifestarse en ti sentimientos de histeria, ansiedad extrema y deseos de suicidio sin razón aparente.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Nos vestimos y salimos del motel para regresar a un bar a platicar. Pasamos cerca de aquella casa, sentí como si me surrara, le dije que mejor tomáramos otro camino aunque fuera más largo. Recordaba a Saúl con su enorme sonrisa, su cámara fotográfica, sus ganas de salir a visitar pueblito, las palabras de amor que tenía con su familia. Tal vez Saúl no fue quien decidió lanzarse de aquel puente hace unos meses.</div>
<div class="yj6qo"></div>
<h3 class="adL" dir="auto" style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-5021" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1-300x225.jpg" alt="" width="521" height="391" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1-300x225.jpg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/01/Tumblr_l_88624478583351-1.jpg 499w" sizes="(max-width: 521px) 100vw, 521px" /></a></p>
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		<title>Una chica desmadrada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 18:23:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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		<category><![CDATA[cuento]]></category>
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		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No sé si te ha tocado salir con una chica toda desmadrada. Es bonita, tiene el rostro como de un</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No sé si te ha tocado salir con una chica toda desmadrada. Es bonita, tiene el rostro como de un ángel, la manera en que se ríe te hace perder la noción del tiempo, pero siempre traen algo triste en los ojos, como una profunda herida que por más que uno quiere estar ahí para que se cicatrice termina por sentirse igual de desmadrado. Yo no era así, te juro que yo andaba de buen humor todo el rato, mis compas siempre querían venir a mi casa porque yo sacaba la guitarra y ponía en ambiente. Desde que salí con ella las cosas cambiaron repentinamente. Mira, yo iba a su casa, le dejaba cartas, le escribía poemas, incluso entre pregunta y pregunta di con sus flores favoritas.  Y aunque estoy seguro que era noble mi insistencia resulta egoísta pensar que uno es el sueño del otro, que uno puede devolverle el brillo a sus pupilas, cambiarle esas horas de lágrimas en su cuarto por una caminata con bromas por el parque, uno es demasiado idealista cuando las posibilidades son pocas, no queda de otra. Vete, no te convengo, tengo que arreglar mis pedos, no debes andar con una chica como yo, tengo un caos en la cabeza y no te mereces eso ¿por qué no te consigues una bonita que le guste salir y se arregle para ti? Yo no tengo nada para ti, estoy marchita, me pudro en mi propia mierda, me decía.  Otros días como que se le pasaba, andaba de un humor irreconocible, hacíamos planes para ir a la playa o comprar una combi para hacerla una cafetería y llevarla por distintos pueblitos. Me invitaba a comer a su casa, cocinaba, aunque no le quedaba muy bien nada de lo que preparaba yo comía muy contento porque el hecho de que se diera unos minutos de su celoso tiempo para cocinarme me llenaba el estómago de bichos voladores. Por lo genera así era de lunes a jueves, cuando llegaban los viernes y sábados ya no contestaba mis mensajes, lo sé, tenía que trabajar, era cantante de bares, le pagaban bien, pero se me hacía como injusto ¿no te parece? Que yo estuviera toda la semana ahí, preguntando cómo estaba, escribiéndole cartas, tratando de aportar un poco con mi ánimo a que floreciera tantito su felicidad y que ella se acordara de mí el domingo por la noche cuando regresaba a su departamento y se sentía sola y me escribía para decirme si no quería salir a caminar y yo de pendejo dejaba la carne asada en casa de mis papás y me iba caminando hasta su casa porque no tenía dinero para los taxis. No me quedaba muy lejos, eran unas veinte calles y dos avenidas las que caminaba, cuando llegaba yo estaba sudado, ella fresca, oliendo a carolina herrera, para que  solamente me viera quince minutos y me dijera que se tenía que dormir porque al día siguiente tenía clases muy temprano. Entonces si estaba tan mal ¿quería que continuara ahí? ¿le servía de consuelo? Una tarde hacía mucho calor y bebía yo con ella una caguama en su casa, ella la invitó, yo no llevaba dinero, casi nunca tenía, tal vez por eso nunca la convencí, no tenía nada por ofrecerle, no tenía trabajo, solamente escribía cosas que le gustaban a mucha gente, pero en realidad estaba muy jodido, tal vez no avanzamos más en la relación porque las buenas intenciones y la insistencia no bastan, hay que tener unos pesos en la bolsa de perdido para unos tacos. No hay justificante para mi mediocre actitud para disponer de dinero. Nos bebimos las caguamas y me miró en un tono extraño. No sé para qué vienes a buscarme, yo soy libre, soy una canción en movimiento, no estoy hecha para nadie, soy de la luna, soy inspiración, no puedo anclarme a nadie, no ahora, no con mis sueños. La miré, era bajita, me llegaba a los hombros, la miré como quien sabe que es la última oportunidad para besar a alguien y ella se volteó, se levantó del piso, tiró el envase con una patada involuntaria, la cerveza se regó en el piso, fue la señal perfecta de que todo se estaba yendo a la verga y no se podía hacer nada para evitarlo. Me acompañó hasta la puerta. Le quería decir que me quería quedar, que estaría ahí para ella, que sería un mejor ser humano, que tendría dinero un día de estos y le compraría flores y la llevaría a cenar a uno de esos lugares donde dos personas pueden fantasear con enamorarse, sin embargo, no miré hacia atrás y caminé. Una semana después me fui a la Ciudad de México y en el departamento de una amiga mientras me bebía una cerveza, abrí el facebook, una lágrima resbaló hasta mis labios y un dolor en el pecho me congeló, su situación sentimental había cambiado a una relación.</p>
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<h3 style="text-align: center;"><strong>Un libro de cuentos, Quetzal Noah</strong></h3>
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		<title>Reflexión sobre los huracanes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Apr 2019 14:35:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Recuerdo cuando el huracán Alex inundó la ciudad, se dañó el concreto de las avenidas y muchas colonias, también se inundó el Río Santa Catarina, las canchas de futbol quedaron sepultadas, los postes viajaron por todo el río, tal vez ya fueron vendidos como fierro viejo en algún lugar de Reynosa. Esa misma semana también el cáncer se había llevado a la mamá de mi mejor amiga. Entre tanta tragedia también había aparecido Marisa. Fue algo muy extraño porque la noche que la vi llovía demasiado, las calles estaban inundadas y sin embargo ahí estábamos, bajo el techo de madera de La Barca del Tec. Pedimos dos tarros enormes de cerveza. Me gustaba lo osada de Marisa, tocaba la batería, trepaba bardas, estudiaba en la Udem, de tres veces que llegué a verla, las tres conducía un coche diferente, una vez traía un Mustang, fue esa misma noche en que la invité a salir, yo me fui caminando al bar para ahorrarme el taxi porque desde que tengo memoria soy el único de mis amigos que no ha tenido su propio coche. Es divertido ver cómo cuando no tienes demasiada expectativa en nada las cosas pueden resultar mejor, es lógico. Yo la recuerdo con su cabello largo, unos jeans con unas chanclas muy coquetas, una blusa de tirantes y unos collares de estilo hippie. En esa época yo usaba converse, tenía el cabello demasiado largo y con flequillo muy al estilo de los Beatles, me veía horrendo, pero por alguna razón andar así me hacía sentir seguro, quizás porque no esperaba que la gente apostara su confianza en mi apariencia. Vale madre todo cuando aprendes desde muy chico a confiar en ti. Tal vez esa era la razón por la que esa chica que tenía tres coches y estudiaba en la mejor universidad privada de la ciudad estaba ahí bebiendo un tarro de cerveza conmigo en el día donde el huracán arrasó con todo y nosotros éramos los únicos conversando en el bar, la escena podía compararse con la de dos jóvenes que se esconden en un hotel huyendo de una persecución militar y desde la ventana al ver el desastre afuera lo único que les queda es conversar para más adelante distraerse haciendo el amor. Ahora que lo recuerdo no le presté mucha atención a Marisa, creo que realmente a ninguna chica le prestó demasiada atención, las idealizo, las vuelvo musas, inspiraciones y de pronto caigo en cuenta que solamente es una fantasía, las personas no son tan interesantes ni inteligentes como uno cree. Al menos Marisa era real, le gustaban los Beatles, la pizza, creía en las reencarnaciones y le su película favorita era I love Huckabees. Le pedí que me la prestara la próxima vez que nos viéramos. No recuerdo dónde fue pero me llevó la película. Siempre pensé que esa película era un buen motivo para volvernos a ver. El día que me la pidió no le hice mucho caso, me hice el interesante y fallé. Me la pidió de nuevo y no se la quise devolver porque sabía que toda nuestra historia terminaría ahí. Creo mi cabeza estaba llena de mucha mierda al ver la película de Amarte Duele donde Martha Higareda se enamora de un vato bien jodido y talentoso. Yo no estaba tan jodido pero tampoco era talentoso. Marisa terminó como el inicio, sin prestarme demasiada importancia, alejada de las redes sociales, y qué bueno porque yo era demasiado insistente y dramático, mi mayor defecto es mostrar rápidamente lo inseguro que puedo llegar a ser. Los huracanes se llevan ciudades, destruyen techos, deslavan cerros, levantan el asfalto, se llevan a su paso lo que pueden, y uno entiende porque muchos llevan nombres de personas, creo que el huracán Alex bien pudo llamarse Marisa.</p>
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<p style="text-align: center;"><strong>El hombre del telescopio que apuntaba a las lunas de Júpiter, Quetzal Noah</strong></p>
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