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	<title>mochilero archivos - Quetzal Noah</title>
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	<description>El Poeta Mochilero</description>
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		<title>¿Cómo convertirse en mochilero? Cap 2</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Apr 2022 14:37:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>CAPÍTULO 2  Mi ánimo se encontró muy derrotado tras probar suerte en Guadalajara y Ciudad de México. Nadie te dice</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>CAPÍTULO 2</strong></p>
<p><strong> </strong>Mi ánimo se encontró muy derrotado tras probar suerte en Guadalajara y Ciudad de México. Nadie te dice que para ser un artista con un poco de reconocimiento hay que tener algo de dinero, carisma y no ser tan desagradable visualmente. Yo no tenía nada de eso. Me hice a la idea de que tenía talento. Un montón de pendejos se inventan hermosas mentiras de sí mismos y los demás terminan por creerlas. La mente humana no sabe distinguir lo que es real de lo que es fantasía. Para creer y crear cosas buenas de ti primero debes alejarte de todos lo que te han hecho creer lo malo. Por eso tenía que irme.  Pensé que como no había encontrado las oportunidades que estaba buscando en las ciudades más importantes de México; tal vez mi destino estaba en otro lugar. Pensé en el sur. ¿Quién busca oportunidades en el sur? Por lo regular los sureños migran a las capitales. Yo, en cambio, estaba dando un giro completo a mi vida. Me la pasaba buscando señales que me sedujeran a quedarme en determinado sitio. Tal vez un par de coincidencias podrían llevarme a mi destino. Pero bueno, el destino es solamente una manera romántica de llamarle a nuestras coincidencias.</p>
<p>Alguna vez escuché entre artesanos mochileros que en Playa del Carmen a uno le podía ir bien con la guitarra. Elegí San Cris porque era lo más lejos a donde podía ir con trescientos pesos, eso fue lo que costó el boleto de autobús saliendo de Puebla. Vi a San Cris como una parada técnica para conocer y hacer algo de dinero para mi pasaje hasta Playa.</p>
<p>Luego de una siesta reparadora de tres horas me di un baño y salí a recorrer San Cris. Museo del ámbar, tienda de café, tortas, señoras en la plaza de la cruz enorme vendiendo atole y tamales, repostería francesa, panadería, chicas guapas de largas trenzas, músicos, chamulas y un sinfín de viajeros ofreciendo alfajores, pulseras, aretes, anillos, plantas y hasta unos que al verte con mochila o un instrumento musical te preguntaban si estabas buscando <em>algo</em>. El cielo se despejó y junto al kiosco un grupo de chicos platicaban. Eran cuatro. Uno de ellos llevaba un djembe, otro una guitarra y los otros dos fumaban un cigarro. Parecía que improvisaban una canción. Me acerqué a ellos con la más familiar de mis sonrisas. El chico que del djembe me preguntó qué tocaba. Música norteña y una que otra folk que yo compongo, le dije. Me invitó a mostrarle mis creaciones. Tomé la guitarra con soltura y miré al cielo como si estuviese agradecido de haber llegado al lugar indicado. Canté mis rolas y el ritmo les animó a bailar de manera graciosa a los otros chicos.</p>
<p>-¿Quieres venir a yamear? – Me preguntó el chico del djembe.</p>
<p>Al arte de improvisar rolas en la calle junto con músicos desconocidos los viajeros le llaman <em>yamear</em> Era un tipo de muy flaco, alto, la piel tostada como un pan que se deja segundos de más en el comal y con unos tatuajes de unas espirales en las mejillas. Tenía el cabello estilo mohicano con una larga cola. Su nombre era Marco, todos le decían <em>El Azteca.</em> El otro chico que nunca se despegaba de él tenía la cara de un perro triste. Tenía acento colombiano y un lenguaje corporal exagerado. Le llamaban <em>El Colombia.</em></p>
<p>Era un idiota que lo único que hablaba de Colombia era de la coca y en sus puñetas mentales hablaba de ser un hombre peligroso. Estoy seguro que lo era; no porque pudiera hacerte algo sino porque daba la impresión de ser una persona que te podía meter en problemas. Cualquier pendejo te puede meter en problemas si no mides la distancia a la hora de confiar.</p>
<p>Salimos con dos guitarras y el tambor a tocar a las afueras de los restaurantes y cafés entre los andadores. En el camino se nos unió un chico argentino que llevaba otro tambor. A pesar de que yo llevaba mi guitarra para todos lados y toqué en muchas taquerías y mercados en Monterrey, Guadalajara e Ixmiquilpan; ese día descubrí algo más efectivo a la hora de pasar el sombrero: contar una historia de por qué tocan en la calle. El Azteca indicó con su mano que nos detuviéramos en cierta cafetería y como un maestro de ceremonias se dirigió al público que almorzaba.</p>
<p><em>Buenos días a todos. Somos músicos viajeros. A través de lo que hacemos nos ganamos la vida. Queremos compartirles un poco de nuestro trabajo. Si al final de este show ustedes quieren cooperar con una moneda o una sonrisa nos ayudarían mucho a continuar con nuestro viaje.</em></p>
<p>¡Increíble! Todos los músicos viajeros deberían aprender a dirigirse así a su público. La gente lo miró con atención y los que apenas probaban su primer bocado prestaron su oído con amabilidad. Tocamos dos canciones por lugar. Recorrimos cuatro sitios. Trabajamos más o menos cuarenta minutos y sacamos doscientos cincuenta pesos. Nos repartimos la <em>taloneada</em> entre el Azteca, el chico con el otro tambor y yo. A cada uno nos tocó como ochenta y tantos pesos. Quedamos de vernos más tarde. Al menos saqué unas monedas para comer un hotdog con una coquita en el oxxo.</p>
<p>Luego de sentirme satisfecho con la comida chatarra, caminé todo el andador de Guadalupe. Veía en cada esquina rostros nuevos, sonrientes, manos estrechándose, gente sentada de todas partes del mundo hablando de la música, la comida, la nueva parada en su ruta, la fiesta, planes para sacar dinero en la calle. Podías hablar con cualquiera. Y cualquiera te podía hablar para pedirte la hora, un cigarro o ya sea para invitarte a una fiesta por la noche.</p>
<p>Dando vueltas encontré otro hostal por cincuenta pesos el dormitorio. Toqué la puerta y me abrió un hombre con una botella de licor de caña en la mano. Tenía unos cuarenta años y se veía muy acabado. Le decían Pancho. Con la lengua adormecida me platicaba del sitio. El cuarto tenía dos literas y los colchones no se veían muy cómodos que digamos, pero tenía que ir reduciendo el presupuesto para ver hasta dónde podía llegar.</p>
<p>Acordé con Pancho cambiarme a ese sitio a la mañana siguiente. Esperaba encontrarme con <em>El Azteca</em> por la noche para salir a tocar. No lo vi por ninguna calle. A eso de las siete de la noche llovió tanto y no paró hasta la medianoche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>¿Cómo convertirse en mochilero?</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
<p class="s11">
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		<title>Llegando a Palenque por Quetzal Noah</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Apr 2022 17:49:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Viajero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hicimos dos horas por carretera de Villahermosa a Palenque. En el camino fuimos sorprendidos por iguanas que arriesgaban su vida</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hicimos dos horas por carretera de Villahermosa a Palenque. En el camino fuimos sorprendidos por iguanas que arriesgaban su vida cruzando la carretera de dos carriles. Me fui sin haber probado el pozol tabasqueño. Traté de comprar uno en la salida a Palenque pero dijeron que aún no estaba listo, era mediodía, tal vez olvidaron adelantar el horario. Al fin una carretera a la que se nota que sí se le destina parte de su cobro para tenerla en excelentes condiciones.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>De memoria sabía cómo era la entrada a Palenque y la desviación a las ruinas. Nos cobraron cien pesos por persona por pasar en coche más otros cincuenta que un par de chicos muy abusados cobran por di que cuidarte el coche aunque no les pertenece a ellos ningún pedazo de esa carretera.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>No dejan de asombrarte las ruinas al entrar y ver el Palacio y el Templo Calavera. La tumba de Pakal me vuela la imaginación. Un día escribí una historieta sobre aquel mítico emperador. Lo triste del recorrido fue que ya no se podía subir muchas escalinatas de los templos. Lástima porque así se podían sacar mejores selfies panorámicas del lugar. Dimos un recorrido en círculo hasta llegar a la cancha del juego de pelota y atravesamos un sendero de la selva por donde el río se quebraba para formar una cascada. Con el sudor pegado a las camisetas salimos para llegar al Café Fuga y firmar libros. Tenía un diseño muy elegante entre columnas de roca que hacían armonía con los árboles y entre ellos uno que otro monos saraguato quería venir a saludarnos. Lo único que reprocho de aquel sitio era que no tenía cerveza. Pero su mezcalita y su carajillo hicieron olvidarme de aquella pena.<span class="Apple-converted-space">  </span>Recibí un par de lectores. Los suficientes para darme cuenta que la semilla de mi obra sigue prosperando en lugares con un bajo índice de lectura. Uno de los chicos me platicaba de los poetas chiapanecos contemporáneos; él y su novia eran verdaderos seguidores de todo un movimiento literario.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Al salir fuimos hasta la Cañada.<span class="Apple-converted-space">  </span>Recuerdo aquel lugar unos años atrás, ahora tenía más restaurantes y bares. Se veía como lo más fresa de Palenque. Nos hospedamos en un hotel con piscina porque queríamos refrescarnos. Bebimos cerveza para mitigar los bochornos. Cuando apagaron las luces de la alberca nos preparábamos para ir a cenar. Mientras esperaba a mi novia en una palapa pedía una cerveza. Un par de chicos extranjeros fumaban y escuchaban reggae. Me acerqué para pedirles un cigarro. Forjaron muy amablemente uno para mí con tabaco orgánico. Uno se llamaba Api y el otro Martens. Ambos veían de los Países Bajos. Martens tenía un negocio de flores artificiales y Api tenía una compañía de recursos humanos. Les dije que era escritor. Hablamos de cómo convertí mi hobby en mi trabajo. Me invitaron a fumar la fiesta relajada. Les dije que saldríamos a cena y Api dijo que tenía hambre. Fumamos en el puente cerca de la calle principal y fuimos por tacos. Quedaron encantados porque eran buenos. Api era musulmán y pidió dos de bistec y uno de pastor. Martens uno y uno. Bromeábamos sobre la pronunciación del pintor Van Gogh. Cuando les dije que a mi novia le gustaba Van Gogh pensaron que me refería a Bangkok la capital de Tailandia y reíamos tras la confusión. Insistieron en pagar la cuenta. Yo quería encontrar un lugar abierto para devolverles el favor con un par de cervezas pero ya era más de la medianoche. Al día siguiente ellos irían a hacer un tour por la selva.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>¿Cómo volverse mochilero? Cap1</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Mar 2022 20:19:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[historiareal]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo último que supe sobre Gulliver fue que lo encontró una tribu de hombrecillos y mujercillas que cabían en la</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Lo último que supe sobre Gulliver fue que lo encontró una tribu de hombrecillos y mujercillas que cabían en la palma de una mano. Encontré ese libro en un bazar casero de la colonia Roma en la Ciudad de México y me costó veinte pesos. Era una edición vieja, de esas que tienen el aroma a historia y librero de caoba. No pudo continuar el viaje conmigo porque se quedó en el bus de comerciantes en el que salí aquella noche de verano. Iba de Puebla con rumbo a San Cristóbal de las Casas. En Puebla supe que un libro es el mejor amigo en la soledad y el mal tiempo; pues una tormenta sacudió la ciudad una noche antes de partir al sur y tuve que refugiarme en Los Arcos frente a la Catedral. La incertidumbre de no tener un techo y la preocupación de contraer un fuerte resfriado al estar a kilómetros de mi hogar fueron arrastrados a la costa del olvido por el oleaje de las páginas en cuanto me puse a navegar junto a aquel legendario aventurero.</p>
<p>Eran cerca de las siete de la mañana cuando el bus entró a Tuxtla Gutiérrez. Una ciudad cubierta de frondosos árboles de frutas. Alguna vez me dijeron que en Chiapas nadie se preocupa por comer porque al estirar la mano puedes encontrar un árbol que te regala mango, plátano, cacao, tomate y otras bendiciones de la naturaleza. El bus subió por una carretera montañosa poblada de una densa neblina que obstruía la visión de los conductores y los pasajeros. Un tramo peligroso para quien no lo conoce.</p>
<p>El bus se detuvo en una terminal medio culera como el asiento que me tocó. Ni pedo, si uno quiere viajar lejos debe aguantar un par de hambres si es que no cuenta con mucho presupuesto. Yo traía mil quinientos pesos en mi cartera pensando que eso sería suficiente para llegar a Playa del Carmen. El maletero me pasó mi mochila, la guitarra y una caja de cartón que guardaba mi telescopio. Cargué la vida en mi espalda y me dispuse a caminar. A una cuadra de la terminal había un paradero de combis de donde se escucharon aturdidores gritos que decían <i>Tuxtlaaaa&#8230;.Comitán, Ocosingoooooo</i></p>
<p>Regla básica de orientación entre viajeros: casi todas las terminales de buses están cerca del centro de la ciudad a la que llegan. Fue fácil llegar a la plaza principal usando esa lógica. Seguí a pie cargando la vida en la espalda. Un aroma a café viajó por todo el centro histórico<i>. </i>Pasé por un mercado de artesanías que se encontraba junto a una iglesia que permanecía cerrada. Seguí en línea recta hasta llegar a unos portales frente a una plaza con un kiosco. Me detuve a ver pasar a la gente. Festejé en silencio mi llegada y reflexioné en la decisión que había tomado. Veía viajeros como yo cargando la vida en la mochila. Hombres y mujeres de todas las edades yendo de un lado a otro por todas las calles. Algunos eran interceptados por mujeres indígenas y sus hijos para ofrecerles algún poncho o artesanía. Todo era nuevo para mí. Si México fuera un continente como Europa entonces yo estaba como a diez países de mi casa. Me sentía extraño, ansioso, inquieto y para ser sinceros también un poco atemorizado. Quizás porque me di cuenta que en ese momento sólo me tenía a mí. Es fácil irse de casa, lo difícil es irse de sí mismo y en los ratos de soledad uno tiene que aprender a conocerse. El problema es que uno mismo a veces no se agrada lo suficiente y no puede disfrutarse. Yo por ejemplo me caía mal la mayoría de los ratos en que por obligación tenía que convivir con el extraño del espejo.</p>
<p>Tras no descansar muy bien durante el viaje mi cuerpo me pedía una cama para recuperar energía. Busqué un hospedaje económico. Di vueltas en círculos dejando que el pueblo me regalara todo lo que era nuevo para mis ojos. No fue difícil dar con un hostal. Casi todas las calles cercanas a la plaza principal tenían uno. Encontré un dormitorio por cien pesos en una casona que tenía un patio enorme con mesas y sillas de madera. Me regalaron un delicioso y tostado café chiapaneco como cortesía de bienvenida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: center;"><strong>¿Cómo volverse mochilero?</strong></h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h5>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/03/26/como-convertirse-en-mochilero-cap1/">¿Cómo volverse mochilero? Cap1</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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		<title>15. Mochilero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Feb 2022 01:54:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Escribe Mejor]]></category>
		<category><![CDATA[mochilero]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Empacas tu talento, tu hogar, tu oficio, un libro que te guíe, la floreciente esperanza y uno que otro recuerdo</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/02/08/15-mochilero/">15. Mochilero</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">Empacas tu talento, tu hogar, tu oficio, un libro que te guíe, la floreciente esperanza y uno que otro recuerdo de lo que eres y lo cargas sobre tu espalda</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">casi nunca llevas mapa porque prefieres que la vida te vaya dibujando la ruta ya que confías en su sabiduría</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">los autobuses son hoteles de paso, los hostales están llenos de genios, aves solitarias y musas que te seducen al ensueño</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">las ciudades son junglas de concreto y en los pueblos pequeños te dejas sorprender por los enigmáticos rincones</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">llevas las mejores fotografías en la memoria de tus palabras, viajas ligero porque hablar con distintas personas te libera de prejuicios</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">casi nunca piensas en los regresos y la cerveza y el café en solitario se vuelve tus íntimos amigos mientras piensas en tu siguiente parada.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto" style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></div>
<div dir="auto" style="text-align: center;"><em>#EscribeMejorConQuetzalNoah</em></div>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2022/02/08/15-mochilero/">15. Mochilero</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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		<title>Viajar por la Baja Sur</title>
		<link>https://quetzalnoah.com/2021/05/19/viajar-por-la-baja-sur/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 May 2021 17:52:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Viajero]]></category>
		<category><![CDATA[México magico]]></category>
		<category><![CDATA[mochilazo]]></category>
		<category><![CDATA[mochilero]]></category>
		<category><![CDATA[mochileros mexico]]></category>
		<category><![CDATA[recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Viajar]]></category>
		<category><![CDATA[viajar con poco dinero]]></category>
		<category><![CDATA[viajar por mexico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace 10 años tuve la oportunidad de cruzar en en ferry desde la había de Tompolobampo en Los Mochis, Sinaloa</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/05/19/viajar-por-la-baja-sur/">Viajar por la Baja Sur</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Hace 10 años tuve la oportunidad de cruzar en en ferry desde la había de Tompolobampo en Los Mochis, Sinaloa hasta la La Paz. En aquella ocasión recuerdo que el barco parecía más que nada un vagón de tren marginado. No había muchos turistas. La mayoría de los pasajeros eran personas que se dirigían a la pizca de uva en Ensenada.<span class="Apple-converted-space"><br />
</span><br />
Ahora en este mes de mayo del presente año crucé desde Mazatlán. El barco me pareció una experiencia que hay que darse si se tiene la posibilidad. Las salas de pasajeros tenían televisión y asientos amplios. Casi no me quedé ahí. Pues la recepción era grade, tenía videojuegos y un bar. En la parte de arriba un restaurante con ventanas que ofrecían una vista al océano muy inspiradora. La cubierta tenía bancos para disfrutar el recorrido. El trayecto para llegar a La Paz es de 12 horas. Si se tienen cincuenta pesos a la mano se puede rentar un sillón puff o una colchoneta y dormir cerca de alguna ventana de la recepción. Muy buena improvisación para un hospedaje ¿no? Recomiendo cargar suficiente efectivo para disfrutar de un par de cervezas por la noche para irse a dormir agusto.<span class="Apple-converted-space"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2.jpeg"><br />
</a></span></p>
<p style="text-align: center;">Cuando llegamos a La Paz era de mañana. La inspección aduanal<span class="Apple-converted-space">  </span>fue rápida y amable. Un autobús por cincuenta pesos te lleva hasta el centro histórico de la ciudad. Si algo se nota en este sitio es la tranquilidad. La vida no va muy aprisa. No parece que haya motivo para tenerla. Sus calles amplias entre casas y comercios de influencia gringa dan una interesante visión del panorama. Cerca del centro hay opciones de hospedaje económicas que no se encuentran en sitios web. Así que se pueden ahorrar unos cuantos pesos si se tiene tiempo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: center;">Lo primero que se debe hacer una vez instalado es darse una vuelta por el Malecón disfrutando del mar y sus embarcaciones. Se puede rentar una bicicleta, scooter o una longboard a control remoto. La gente conserva limpio y seguro este paseo. Pues dentro de él no hay vendedores ambulantes ni restaurantes instalados sobre la playa. Las palapas están disponibles para todo aquel que las encuentre desocupadas. Hay gran variedad de restaurantes y bares. Yo encontré uno muy bueno para comer tostadas de camarón llamado El Parnazo. No hay que dejar de disfrutar una ballena Pacífico pues en ningún lado del país su sabor deleita tanto los sentidos como en este paraíso de calma.<span class="Apple-converted-space"><br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span class="Apple-converted-space"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-scaled.jpeg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5404" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-225x300.jpeg 225w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-768x1024.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-1152x1536.jpeg 1152w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-1536x2048.jpeg 1536w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-1200x1600.jpeg 1200w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/BC738AD0-0950-46B9-B450-6D6214322E4C-scaled.jpeg 1920w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><br />
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<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/26915212-3619-4CBC-BFDB-0514423A2148.jpeg"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5405" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/26915212-3619-4CBC-BFDB-0514423A2148-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/26915212-3619-4CBC-BFDB-0514423A2148-225x300.jpeg 225w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/26915212-3619-4CBC-BFDB-0514423A2148-768x1024.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/26915212-3619-4CBC-BFDB-0514423A2148.jpeg 960w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Se puede llegar en bus a El Tecolote y Balandra. Así como explorar a pie sus cerritos con su chulisima variedad de cactus. Se puede rentar un kayac por unos cuatrocientos pesos para remar desde el Malecón hasta el manglar del Mogote. Vale la pena hacer brazo con el remo para visitar esa isla que te invita a meditar sobre el horizonte. No hay que perderse los atardeceres. Cabe de resaltar que la mayoría de los turistas que se ven por acá son gringos enamorados de México.</p>
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<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21.jpeg"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5406" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21-300x225.jpeg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21-300x225.jpeg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21-1024x768.jpeg 1024w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21-768x576.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21-1200x900.jpeg 1200w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8022D327-2946-427A-B06C-1DACF6D12E21.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
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<p><span class="Apple-converted-space"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-5407 aligncenter" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2-300x135.jpeg" alt="" width="300" height="135" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2-300x135.jpeg 300w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2-1024x461.jpeg 1024w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2-768x346.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2-1536x691.jpeg 1536w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2-1200x540.jpeg 1200w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8451CB6C-86CB-4B48-AA9E-F2EA3E88FCC2.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></span></p>
<p>Aquí no acaba la aventura. Pues a unos cuarenta kilómetros se llega al Pueblo Mágico de Todos Santos. En un principio famoso por su Hotel California. Un encantador y peculiar sitio. Tan fresa como San Miguel de Allende y tan tranquilo como Valladolid. Alrededor del centro podemos encontrar en sus banquetas vegetación de la región adornando sus calles para placer visual de sus visitantes. Joyerías, talleres de artistas y mercados de finas artesanías le dotan de una variedad cultural que hace querer a uno venir a escribir un nuevo libro. Buscando en sitios web no pude encontrar un alojamiento por menos de mil pesos la noche. Así que decidí aventurarme esperando tener un poco de suerte; el cielo nos sonrió esa tarde, pues encontramos un hotelito con piscina en quinientos pesos la noche a menos de una cuadra del California. Hay que ir a contemplar los atardeceres a Playa Lobos y Cerritos que son un cuadro de nostalgia ante la belleza de la creación.</p>
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<p><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/CB231729-6928-45A3-BF70-7ABBD1BC3E0D.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-5408 aligncenter" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/CB231729-6928-45A3-BF70-7ABBD1BC3E0D-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/CB231729-6928-45A3-BF70-7ABBD1BC3E0D-225x300.jpeg 225w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/CB231729-6928-45A3-BF70-7ABBD1BC3E0D-768x1024.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/CB231729-6928-45A3-BF70-7ABBD1BC3E0D-1152x1536.jpeg 1152w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/CB231729-6928-45A3-BF70-7ABBD1BC3E0D.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">El recorrido continuó hasta San José del Cabo. Saliendo del pueblo el bus cuesta alrededor de doscientos pesos. Se hacen casi dos horas de camino. Qué mejor si se llega en jueves, ya que a la plaza Mijares de San José salen a exponer sus obras un conjunto de artistas de la región y viajeros, mientras se puede disfrutar de la música en vivo en un montón de restaurantes. Me pareció genial escuchar rock viejito por todos lados; es lo que aman los gringos que se pasean por estas calles. Hay que tener cuidado dónde se come; pues nos llevamos una decepción por unos tacos de arrachera que comimos en uno de estos lugares pipirinais que adornan la avenida que conecta a la plaza. Conocimos la Baja Brew; un bar con la mejor cerveza artesanal de la región. Por cierto el hotel salió en cuatrocientos pesos justo a una cuadra de la plaza. Moraleja: Si no hay hoteles baratos en los sitios web; es mejor llegar al lugar un explorar las posibilidades.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: center;">La ruta terminó en Cabo San Lucas. El sitio de más fiesta en toda la Baja Sur. Hace unos años la mayoría de la gente que se veía caminar por la Marina y su zona de discos eran gringos pensionados. Se ve que la promoción turística va en aumento pues esta ocasión paseaban un montón de jóvenes. No te dejes engañar: el tour en lancha para ver las formaciones rocosas y bañarte en la playa del amor, no te debe costar más de trescientos pesos si eres turista nacional. Así que acércate a los locales y compara los precios. Se pasa muy buen rato dejando volar la imaginación viendo las formaciones rocosas. Verás los lobos marinos muy cerca de las embarcaciones; y si tienes suerte hasta una ballena.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-scaled.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5409" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-225x300.jpeg 225w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-768x1024.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-1152x1536.jpeg 1152w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-1536x2048.jpeg 1536w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-1200x1600.jpeg 1200w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/05/8B27BC1D-9CDD-4A12-A47F-46192097FEAF-scaled.jpeg 1920w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<h2 style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h2>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/05/19/viajar-por-la-baja-sur/">Viajar por la Baja Sur</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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