Diario Viajero

¿Cómo llegar a Calakmul?

¿Cómo llegar a Calakmul? 

Hace cinco años puse en Google la misma pregunta. Yo me encontraba en Bacalar y en aquel entonces leía unos artículos en internet del reciente descubrimiento de éste asentamiento maya. Viendo el mapa me di cuenta que unos kilómetros más adelante se llegaban a las ruinas de Tikal en el Petén, Guatemala. Movido por mi curiosidad viajera busqué información de la ruta. Calakmul se encuentra en el estado de Campeche y es un sitio poco explorado por turistas mexicanos, se van a topar en su mayoría con franceses, alemanes e italianos (no es recomendación para que vayan a ligar). 

Era el año del 2017 cuando llegué a Xpujil. Un poblado a unos treinta minutos de la reserva. En aquel entonces tuve que tomar un bus de Chetumal rumbo a Escarcega que me dejara en Xpujil. Hice una hora con treinta minutos. La información para llegar era muy escasa. Casi no había agencias. Y lo poco que supe de cómo visitar las ruinas me fue dicho por un taxista que se echaba unas cervicitis conmigo en una tiendita afuera de mi humilde hotel. Para llegar había que ir en coche hasta la entrada de la reserva y luego una hora con treinta minutos hasta la puerta del sitio arqueológico. Dicho tour me costaría alrededor de mil pesos. Una cantidad que normalmente se divide entre cuatro personas que van en el mismo coche. En ese verano, no había ningún viajero interesado en hacer el mismo tour por aquel pueblo poco visitado y que curiosamente tiene otras tres zonas arqueológicas alrededor: Rio Bec, Xpujil y Chicana. Un poco triste por no contar con el dinero suficiente, tuve que tomar un bus con rumbo a Escarcega para luego salir a Palenque.

Y bueno viajeros, como dije alguna vez a los escritores que iban comenzando: aquí estoy para que no tropiecen con las mismas piedras que yo. Me di a la tarea de usar el Google Maps de nuevo y descubrí que hay un pueblo con cabañas llamado Conhuas justo a dos kilómetros de la entrada a la reserva. Llegando a la reserva hay que pagar $140 pesos por persona para entrar, uno costo razonable ya que es un lugar cuidado por los ejidatarios y no recibe apoyo del gobierno estatal. Hay un camping cinco kilómetros adentro el cual es súper ecofriendly. Lo más ecofriendly que he visto. Para empezar no había luz eléctrica, ni drenaje, uno tenía que hacer sus necesidades en baños secos y cubrir sus residuos con aserrín. Hay una área de fogata y en la entrada un restaurante que no tiene estufa porque todo se cocina en fogones de leña y está muy rico. La noche es sumamente tranquilizante, por las madrugadas podrás escuchar al mono saraguato y creerás que un jaguar ronda tu tienda de campaña. Ah, se me pasaba ese detalle: sólo puedes dormir en tiendas de campaña. 

Por la mañana manejamos una hora y media para llegar al sitio arqueológico. Lo más hermoso del paisaje es que ves cruzar águilas elegantes, colibríes, venados, pavos extraños, zorros, marsupiales y si tienes suerte y los ancestros mayas te guían hasta podrías ver un jaguar en el camino. El sitio es una absoluta belleza llena de senderos que no dejan de hacer que te preguntes ¿Cómo le hicieron estos cabrones? 

Si te quedas a dormir en el camping te recomiendo que lleves algo para la fogata, agua, cerveza, bloqueador, repelente y suficiente efectivo para cualquier emergencia. Ya en las ruinas tu encontrarás la inspiración y las respuestas que buscabas. 

 

Quetzal Noah

 

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