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		<title>Qué bueno que te fuiste</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 00:49:22 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hola. Te quería decir que desde que te fuiste la neta me dio un bajón bien cabrón. Tuve crisis de ansiedad y comencé a beber y fumar mucho. Me la pasaba irritado y en las fiestas cuando me ponía pedo hablaba de ti y después me ponía bien malacopa con todos. Me volví esa persona a la que no invitaban a las fiestas y por ello mejor se iba a los bares para desahogarme con algún desconocido. Y si no hubiera sido por tu repentina partida, yo no habría llegado un jueves por la tarde a ese bar en Chapu donde había promo de chelas. Esa tarde conocí una morra que pasó caminando mientras yo contemplaba la calle. Se acercó a mí para ofrecerme unas pulseras de macramé que ella tejía. Le dije que no traía feria ¿Y sabes lo que me dijo? Al chile morro te ves bien aguitado, no te conozco,, pero ni un perro de la calle emana esa energía que traes, si ya no te sientes chido aquí deberías irte, siempre habrá un lugar esperándote que te quiere enseñar algo nuevo. Y entonces dije: vergas, tiene razón la morra hippie. Le terminé comprando una pulsera porque sus palabras me encendieron el ánimo. No fueron palabras sabias ni profundas, solamente fue algo que necesitaba escuchar. Creo que así vamos todos por la vida, olvidamos que valemos un chingo y que hay un mundo por descubrir como para quedarse llorando por una persona que realmente no te necesitaba en su vida y ni pedo.</p>
<p>De verdad, estoy muy agradecido de que te hayas ido ¿Y sabes por qué? Porque ese día que conocí a la morra hippie, regresé a mi casa. Agarré una mochila y empaqué mis cosas. Busqué en internet boletos de autobús y me fui a Querétaro. Fui a mi trabajo y les dije que renunciaba. Me di cuenta que a nadie le importó y que uno no se da cuenta que a veces pasa mucho tiempo en un lugar en el que se vuelve desechable. Cuando llegué a Querétaro traía como seis mil pesos. Me quedé en un hostal y conocí unos italianos que me dijeron que iban a ir a Puebla. Nos pusimos una pedota y me terminaron convenciendo de viajar con ellos. En Puebla no pagué hospedaje porque me quedé en casa de uno de sus amigos que vivía en el centro. Puebla tiene como un millón de iglesias en el centro. Conocí el Barrio del Artista y sobreviví comiendo cemitas. Los italianos dijeron que iban a tomar un vuelo a Cancún, pero que me podía quedar en casa de su compa el tiempo que fuera necesario. No quise abusar de su hospitalidad. ¿Y sabes qué hice? Me dejé fluir. Fui a la CAPU y dije: mi siguiente destino será la siguiente salida de cualquiera de estas líneas de autobuses. Me acerqué al ADO y la próxima salida era a Oaxaca. Para mi suerte en el autobús me senté junto a chico que estaba intentando escribirle algo a su novia, se veía que las palabras y eso de escribir no eran lo suyo. Así que le pregunté si podía ayudarlo y me dijo que sí. Le escribí como cinco poemas a su novia ¿Y sabes qué? Me pagó. Me dio quinientos pesos. Salió para mi comida y un hostal en Oaxaca.</p>
<p>Cuando llegué a Oaxaca caminé por el zócalo. Me tomé tres mezcales y comí gusano afuera del mercado. En Oaxaca la gente es muy amable y no tienen tanta prisa como en otros lados. Estando ahí, tuve la idea de acercarme a las parejas y ofrecer mis poemas de amor. Se los recitaba. Me daban monedas a veces y otras me los compraban. Bueno, en un día junté como mil pesos. Así me pasé como tres días en el centro. Y gracias a mi talento para escribir conocí a una pareja que me dijeron que iban a ir a comer hongos a San José del Pacífico. Me dijeron cómo llegar. Me subí a una camioneta en el centro y viajamos tres horas por la sierra. Conocí un pueblo que todo el día estaba nublando, hacía frío y tenían un café de olla inolvidable. Comí hongos en una cabaña con unos alemanes y me sentí bien ligero. De pronto entendí todo el significado de la vida y hablé con la gran energía del universo que se me manifestó en forma de un árbol con sombrero. Luego de ese viaje de hongos, los alemanes me dijeron que iban a ir a Mazunte. Nos fuimos en una combi y en el camino escribí veinte poemas.</p>
<p>Llegamos a Puerto Escondido, me puse una pedota en Zicatela y en la playa conocí a una banda que tocaba reggae. Les compuse una rola y les gustó. Me pagaron con cerveza y porritos. Me di cuenta que era muy feliz. Algunos dirían que era un conformista pero yo me sentí libre por primera vez en más de treinta años. En Mazunte dejé de preocuparme por el dinero por un rato ya que conseguí trabajo en un hostal y me ofrecían hospedaje. Y lo mejor: el hostal tenía un librero, cuando no había viajeros me la pasaba leyendo ¿Qué si conocí chicas? Bastantes, orientales, europeas, mulatas, hindúes, chilenas, uruguayas, argentinas y colombianas, guapas, simpáticas, nada mamonas; no como tú que decía que era muy naco ir a un lugar entresemana porque había promo de chelas. En fin. Me di cuenta que me limitaba mucho por miedo a no agradarte y eso me privaba de la persona de la que ahora estoy enamorado: yo mismo. No pienses que me he vuelto narcisista, mejor dicho, aprendí a darme mi lugar.</p>
<p>Bueno, te quería decir esto, te mando esta postal por si un día te sientes de la chingada como yo alguna vez me sentí te quiero decir que todo tiene una solución, aunque no sepas cuál y algunas veces es irse. Muchas gracias por haberte ido. Jamás me hubiera atrevido a tanto. He aprendido que, aunque las ausencias inesperadas pueden enloquecernos en realidad son el inicio de un viaje inolvidable. Y si estás teniendo un momento abrumador o difícil recuerda esto: algún día estarás con una chelita bien fría frente a una playa del sur riéndote de aquel momento en el que casi querías dejar de luchar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Relatos caguameros, Quetzal Noah</strong></p>
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		<title>Los hongos en Oaxaca por Quetzal Noah</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quetzal Noah]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jun 2021 18:13:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diario Viajero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Luego de comer unas tlayudas con tasajo y frijolitos de olla, subimos a nuestro hospedaje al borde de un desfiladero.</p>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/06/07/los-hongos-en-oaxaca-por-quetzal-noah/">Los hongos en Oaxaca por Quetzal Noah</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Luego de comer unas tlayudas con tasajo y frijolitos de olla, subimos a nuestro hospedaje al borde de un desfiladero. Se puede contemplar un inmenso bosque donde una nube que parece un dragón gigante parece ser el eterno guardián de este sitio. Sacamos una botella de vino en el pasillo de nuestro cuarto. Nos sentamos y junto a nosotros una chica acariciaba un gato. De inmediato nos pidió una disculpa por tomar la silla que estaba afuera de nuestra habitación. Aquí se dice cualquier cosa para tener una conversación con alguien. A los extranjeros les gusta sacarte plática aquí. No he visto ese nivel de socialización en ninguna otra parte de México. Su nombre es Gala. Viene de Israel. Dice que hace diez años vino a México. Ahora venía desde Mazunte. Su hermano le recomendó visitar este sitio porque guarda un secreto.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>¿Alguna vez te pasó que leíste un libro sobre un lugar y soñaste tanto con conocerlo? Algo así me sucedió. Casi a finales de la universidad me clavé con la saga de los libros de Carlos Castañeda. En especial el de El viaje a Ixtlán. En donde el aprendiz de don Juan conoce un lugar de Oaxaca donde entra en contacto con la psilocibe. Aunque el lugar es un pueblo ficticio; puesto que en los años que llevo recorriendo el país no hay referencias de que exista un Ixtlán donde se den los hongos alucinógenos; el autor cumple su acometido: despertar la curiosidad por descubrir si es que existe tal sitio o queda como parte de la mitología personal del escritor. Tras leer el libro indagué en un montón de blogs sobre los lugares emblemáticos de Oaxaca. Y por fin di con mi siguiente parada: San José del Pacífico.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-scaled.jpeg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5479" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-225x300.jpeg 225w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-768x1024.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-1152x1536.jpeg 1152w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-1536x2048.jpeg 1536w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-1200x1600.jpeg 1200w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/B2979140-8BC4-4CAE-9006-66B3082B2F7F-scaled.jpeg 1920w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>La primera visita fue en el 2012. Venía acompañado de un chico capitalino y de una muchacha de Eslovaquia. Es muy difícil no hacer un buen amigo extranjero si se viene viajando en plan mochila: hostales y comer en los mercados; sobre todo en Oaxaca donde el ambiente es como el de una fluida amistad. Uno no termina de descubrirse en los ojos de otros mochileros. Tomamos una combi desde el centro a San José del Pacífico. El trayecto duró unas cuatro horas. Recuerdo que era el mes de julio por lo que la lluvia duraba así todo el día y por ende el hongo crecía tan rápido como el aleteo de un colibrí. Rentamos un cuarto por doscientos pesos para tres personas. No fue difícil dar con el paradero de la psilocibe. Los habitantes locales te podían dar referencia inmediata de quien tenía sin el menor celo o sospecha de intenciones. Al final un buen hombre nos vendió un ¨derrumbë que consiste en siete hongos para tener un buen viaje.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>No voy a entrar en detalles del viaje que me dio la psilocibe aquella vez ya que cada uno tiene una experiencia distinta dependiendo de su capacidad de comprensión y la relación con sus emociones. Puedo decir que estuvo de lujo. Vi colores saltando por las calles, las estrellas me encandilaban al granado de creen que sentir que su luz vibraba por todas las capas de mi piel, incluso el momento más sublime fue cuando recordé una melodía de Beethoven y creí entender el sentido de todo lo existe. Ya sé que suena a mamada, sin embargo, fue un gran viaje.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-scaled.jpeg"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5480" src="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-225x300.jpeg 225w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-768x1024.jpeg 768w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-1152x1536.jpeg 1152w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-1536x2048.jpeg 1536w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-1200x1600.jpeg 1200w, https://quetzalnoah.com/wp-content/uploads/2021/06/49DC46D6-FA10-4789-8C41-D309F535ECB5-scaled.jpeg 1920w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p style="text-align: left;">El estar entre las montañas te invita a tener una profunda charla con tus deseos, es inquebrantable la calma inmediata que se percibe al sentir el oxígeno de sus bosques entrando a nuestros pulmones. El olor a tabaco y hierba recorre sin la menor exaltación las calles del pueblo. Los restaurantes y bares juegan en sus fachadas con temáticas psicodélicas, del reino fungí y de duendes. Los extranjeros bajan cada hora en el crucero cargando sus mochilas, leyendo viejas guías de viaje, cargando bolsas de fruta. Ya sea entrando por Oaxaca o viniendo de la costa; San José del Pacífico se vuelve una parada obligatoria y una cereza en el pastel de esta inagotable ruta que es el sur de México.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3 style="text-align: center;"><strong>Quetzal Noah</strong></h3>
<p>La entrada <a href="https://quetzalnoah.com/2021/06/07/los-hongos-en-oaxaca-por-quetzal-noah/">Los hongos en Oaxaca por Quetzal Noah</a> se publicó primero en <a href="https://quetzalnoah.com">Quetzal Noah</a>.</p>
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